«Cantar en las cantinas formaba parte de un ritual en el quehacer diario»

MAXI DE LA PEÑA
Cote es la gran referencia de la canción campurriana. / SERGIO DÍEZ/
Cote es la gran referencia de la canción campurriana. / SERGIO DÍEZ

El hijo de Joselón, el de La Lomba, es el más genuino embajador de la canción campurriana

Ganador de numerosos concursos de canto, acaba de publicar su primer disco en solitario Aquí un amigo y para siempre. Cote representa como nadie la nobleza y la hospitalidad del campurriano. Su hermosa voz, cálida y llena de sentimiento, conquista a todos los aficionados a la música tradicional cántabra. El hijo de Joselón, el de La Lomba, ha ganado un sinfín de premios y acaba de grabar su primer disco, precisamente dedicado a su progenitor: 'Campurrianu era mi padre'. Pues que ¿Viva Campoo!

-¿Quién fue su padre?

-Fue la primera persona que me inculcó a llevar adelante la afición al canto. Era una persona que cantaba muy bien y que enseñaba a los jóvenes. Como padre fue una persona rígida cuando tenía que serlo, generosa y buena. Le llamaban Joselón, el de La Lomba porque era alto y fuerte.

-La Lomba, pueblo de cantadores.

-Sí que lo es, sobre todo ha habido muy buenas rondas. La Lomba es un pueblo de referencia real para la canción campurriana.

-Aprendió las tonadas campurrianas y montañesas en las tabernas y cantinas siendo un niño. ¿En la escuela de la vida?

-No había tanto hábito en aquellos años a grabar discos. Cantar en las cantinas formaba parte de un ritual en el quehacer diario. La gente se divertía, tomaba sus vinos y entonaban canciones. Me lo pasaba muy bien con ellos, me producía sensaciones agradables. Era un 'criuco' y me integraba en aquel ambiente que era bastante sano. Mi padre era una persona estricta y no permitía que cantara 'de aquella manera'. Siempre me exclamaba: ¿Cántalas como son! Me he limitado al camino que él me marcó.

-En Campoo se canta con mucho sentimiento.

-En Campoo siempre se ha cantado con mucho sentimiento y corazón. En cambio, la canción montañesa es viva, ligera, de ritmo, y creo que no te exige esfuerzos extremos. Las asturianas son espectaculares, más duras, de más aguante.

-¿Le molesta que los más puristas le puedan criticar por cantar tonada asturiana?

-El folclore es rico y muy variado y cada comunidad tiene el suyo. A mí me gusta casi todo poniéndolo en su sitio ¿a quién no le gusta una jota aragonesa o un cante flamenco?

-¿Qué es lo que se aprende en las rondas de mozos?

-Estuve seis años en la Ronda La La Lomba y con ella aprendí la rigurosidad de las tonadas y canciones.

-¿Cuándo sintió el impulso de cantar en solitario?

-Hace unos diez años. Cantar en solitario me tiraba y era una opción viable. Ha habido días muy bonitos como el homenaje a Benito Díaz y a otros folcloristas que han aportado mucho. Me agrada que se valoren sus esfuerzos. Durante este tiempo he realizado muchas actuaciones en fiestas, actos promocionales, concursos. Han sido diez años de bastante intensidad. No me puedo quejar.

-Se ha presentado a numerosos concursos y ha arrasado. ¿Cuál es el secreto?

-Ha sido una época bonita. Me tenido que sacrificar mucho para estar adelante. Hay que prepararse bien, cuidar la voz y elegir las canciones que crees que pueden gustar. Es entonces cuando la canción brilla con luz propia.

-Le faltaba grabar un disco para poner la guinda al pastel. Ya lo ha hecho.

-Pues sí. A raíz de ganar en el concurso de Radio Nacional de España en 2006, me empezaron a decir que debía grabar algo. No es sencillo. Por eso le doy las gracias a Cantabria Tradicional que ha financiado el proyecto. Para mí grabar un disco ha sido algo maravilloso.

-¿Seleccionó usted personalmente las veinte canciones?

-La canciones las seleccioné yo, con total libertad, a mi manera. Decidí abrir las puertas a la canción campurriana, montañesa y a la tonada asturiana. La grabación se hizo en unos estudios de Cabezón de la Sal (Vuméter), empezamos en noviembre de 2007 y terminamos a últimos de febrero de 2008. Lo llevamos con calma, no nos pusimos plazos.

-¿Cómo surgieron las colaboraciones de Almudena López, Saray García, Alfonso Ahumada y Sergio Sordo?

-Almudena López me brindó la oportunidad de cantar en su primer disco grabado en el año 2002. Nos vemos todos los días, es del pueblo de al lado, Entrambasaguas. La pedí que cantara sola y un dúo.

-Me parece una voz con grandísimos recursos.

-Almudena tiene un timbre especial. Pero Saray García tiene también mucha calidad, vive en Reinosa y fue la ganadora femenina del Festival de Música Popular, en el mismo año que gané yo.

-¿Y los instrumentistas?

-Alfonso Ahumada es uno de los rabelistas de referencia, es extraordinario. Posee un toque que transmite con las manos lo que está sintiendo. Es una gozada. Y la elección de un gaitero, en este caso Sergio Sordo que es muy bueno, tiene que ver con mi afición por la tonada asturiana.

-¿Cree que fuera de Campoo no es tan reconocido?

-Al contrario, me siento reconocido en el 'ambientillo' del folclore. La gente me reconoce y yo estoy encantado de la vida.

-¿Cuál es para usted la canción campurriana por excelencia?

-Hay una que enmarcaría y que se titula 'Quisiera entrar en tu cuarto'. Es preciosa, transmite mucho sentimiento y es la canción que abre el disco.

-Hágame un diagnóstico del estado de salud de la música tradicional en Cantabria.

-Me gustaría ser optimista, pero voy a ser realista. Sin estar mal, no está donde debería estar. Hay que trabajar con la cantera, con los jóvenes. El folclore es un patrimonio que no entiende de banderas políticas. Es fundamental distinguir la música tradicional de lo que no lo es. Yo estoy a favor de que las cosas tienen que evolucionar, pero si una canción es de tonada y le damos ritmo, peligra por el hecho de cambiar su identidad. Soy partidario de que hagan cosas nuevas, pero que lo tradicional se mantenga. Hay un esfuerzo de generaciones por mantener este patrimonio.

-Una leyenda viva del folclore regional.

-Sin duda alguna Benito Díaz, un solista extraordinario. Le pongo en un pedestal. Es único.

-Se juntó en el Palacio de Festivales con Benito Díaz, El Malvís y el niño 'Panín'. ¿Un recuerdo imborrable?

-Fue una fiesta preciosa y estar con Benito y El Malvís fue todo un privilegio. Son dos voces que han tirado del carro y nos han traído la canción montañesa hasta nuestros días. Hay que agradecerles mucho.

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