Investigadores de la Universidad desmontan mitos sobre los cántabros

Un grupo de historiadores acaba de publicar un libro que actualiza la «historia conocida y rechaza los tópicos sin justificación ni base»

TEODORO SAN JOSÉ
El grupo de coordinadores flanquea al rector Gutiérrez-Solana, en la presentación del libro. / SE QUINTANA/
El grupo de coordinadores flanquea al rector Gutiérrez-Solana, en la presentación del libro. / SE QUINTANA

El origen del pueblo cántabro se remontaría a la época de la Edad de Bronce; tendría una procedencia céltica y protocéltica; se expresaría en un lenguaje de base indoeuropea, sin relación con el vascuence; no era tan aguerrido ni bárbaro como se le pintó por los romanos, ni estuvo unido en aquella lucha, y, por ejemplo, héroes como Corocotta o Laro son más producto de la mitificación que de la realidad. Son perspectivas, datos e interpretaciones nuevas que deben añadirse a la Historia Antigua de Cantabria a la luz de las últimas investigaciones. Un equipo multidisciplinar, coordinado por tres profesores de la Universidad de Cantabria (UC) ha sacado a la luz el libro 'Los cántabros en la antigüedad. La historia frente al mito', una publicación presentada ayer por el rector, Federico Gutiérrez Solana, que viene a revisar, rectificar y actualizar buena parte de cuanto hasta la fecha se venía dando como válido y cierto sobre el pueblo que hace más de veinte siglos ocupó lo que hoy es territorio de Cantabria. En el libro se eliminan tópicos, inexactitudes y estereotipos sobre aquellos antiguos cántabros. José Ramón Aja, Miguel Cisneros y José Luis Ramírez Sádaba significan que el libro «representa una actualización exhaustiva del conocimiento de la Cantabria antigua, desde la época protohistórica hasta la Edad Media». En representación de todo el equipo -en el que han trabajado investigadores e historiadores en distintas materias de las universidades de Zaragoza, Salamanca, Murcia y Complutense, además de la UC- Ramírez Sádaba explica que «se ha actualizado lo que se conocía y se ha valorado y rechazado los tópicos que se venían repitiendo sin justificación ni base». Invento poético El libro pule inexactitudes y elimina estereotipos. Así, el lenguaje con el que se expresaban aquellos cántabros «no tenía, como se ha venido sosteniendo, sustrato vasco alguno, y sí indoeuropeo», lo mismo que su procedencia física, que era indoeuropeo céltico. En el libro dejan claro, asimismo, la abundancia de prejuicios y estereotipos del bárbaro y, lo que denominan, «invento poético» de figuras como Laro o mitos sin base como el de Corocotta, por citar algunos ejemplos. Según los coordinadores de este libro, fue el historiador Adolf Schulten quien situó «sin fuentes documentadas» y le pintó como héroe de las guerras cántabras frente a los romanos a Corocotta, un antropónimo, por otro lado, que hasta la fecha sólo está documentado en Lusitania. Sin frente común Entienden que la descripción de aquellos bárbaros, por los cántabros, procedía del discurso retórico de los romanos, como hicieron con otros pueblos a los que batallaron, «para engrandecer su victoria», dice Ramírez Sádaba. «El ardor guerrero de los cántabros no era tanto, pero los romanos magnificaban esos rasgos de salvajismo o barbarie para justificar sus acciones bélica». El portavoz de los coordinadores prefiere puntualizar que los cántabros «sí era más recalcitrantes u obstinados que el pueblo astur porque resistió y prolongó la pelea más que los astures», guerra en la que, afirman «los cántabros no ofrecieron un frente común, sino que cada pueblo tuvo su visión particular e interés ante Roma»: unos lucharon y resistieron y otros establecieron pactos o acuerdos con los invasores. Los investigadores también hablan de la «inutilidad de las fuentes literarias por sí solas» para interpretar debidamente el escenario y los frentes de las guerras cántabras, y revisan desde el punto de vista arqueológico e histórico las funciones de las ciudades como Julióbriga (que fue abandonada en el siglo III), a la que dan un carácter estrictamente civil «ya que no hubo razón militar en su fundación, ni tuvo esa función», como tampoco lo tuvo Camesa Rebolledo. En cualquier caso, los coordinadores señalan que todo esto puede ser revisado en unos años, y que los estudios arqueológicos que se realizan en los yacimientos pueden aportar nuevos conocimientos sobre los cántabros en la antigüedad

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