«Durante dos años me gané la vida como músico ambulante en Madrid»

Es un luthier amigo de Carlos Núñez y le construye flautas y punteros en su casa de Sopeña. Ha patentado la gaita de Cabuérniga y colabora con los Hermanos Cosío desde 2007

MAXI DE LA PEÑA| SANTANDER

Durante dos años estuvo ganándose la vida como músico ambulante con su gaita en las calles de Madrid; es el luthier amigo de Carlos Núñez y ha patentado la gaita de Cabuérniga, una idea original suya. David López, a sus 36 años, se considera un músico libre, sin ataduras, que imparte clases de su instrumento en Ucieda y Puente San Miguel y que pese a ser un músico autodidacta, estudió cinco años de solfeo porque le apetecía leer partituras. Su casa de Sopeña, la localidad que inmortalizó Manuel Llano, es un auténtico museo de instrumentos. Participa en tres formaciones diferentes.

-¿La gaita tiene algo de autóctono o se ha puesto de moda a partir del celtismo militante de los 80?

-No me fío de lo que dicen si no de lo que veo. Asturias es el núcleo de gaiteros tanto antiguos como actuales. No soy musicólogo, pero desde mi experiencia personal la gaita no se generó ni se desarrolló aquí, porque de lo contrario hubiera habido más gaiteros y artesanos. La corriente celta de los 80 y las escuelas de folclore donde se imparte la gaita han influido mucho. Creo más en el concepto de moda, aunque es cierto que se tocó en las zonas limítrofes con Asturias.

-¿Ha conocido a algún gaitero veterano de la región?

-He conocido a algún gaitero de Liébana, en concreto a Santiago Miguel que todavía vive. Una hija vino a buscar una 'pajuela', que es el nombre de la lengüeta doble de la gaita.

-¿Y cómo le entró la afición?

-En el año 1993 trabajaba en Madrid, fui de vacaciones a Cabuérniga y cayó una gaita en mis manos y empecé a tocar en plan autodidacta. Fue como un flechazo.

-¿Así que usted trabajó varios años en Madrid?

-Estuve en la construcción, de oficial de obras. En un momento determinado me cansé de este trabajo y como no me aceptaron un aumento de sueldo decidí dejarlo del todo. Me compré una gaita en la tienda de música 'Garrido Bailén' de la calle Mayor y durante dos años viví de tocar en la calle.

-¿En qué calles o zonas?

-Buscaba los sitios donde se manejaba dinero y había un mayor poder adquisitivo, en Serrano, Bravo Murillo, La Castellana, las Torres de Kío y El Corte Inglés de Princesa. Lo que más me llamó la atención fue que la gente más normal es la que da más dinero. Hasta un mendigo, que estaba lleno de mierda de no lavarse dos años, me echó un billete de 5.000 pesetas, que se lo devolví, pero él insistía, pero no acepté porque él estaba más necesitado que yo. Tocaba al principio un repertorio de cinco temas y luego ya controlaba unas setenta piezas distintas.

-Volvió a su pueblo, a sus raíces y es cuando decide dedicarse de lleno a la música.

-Es que estaba cansado de estar en la calle, que es muy dura. Me volví a instalar en Sopeña y empecé con un pequeño torno a hacer pruebas para construir una gaita. Empecé con los punteros, y mientras tanto me matriculé en la Escuela Municipal de Cabezón de la Sal para estudiar cinco años de solfeo. Me apetecía saber leer una partitura y me dio un mayor conocimiento para tocar bien la gaita. Decidí investigar sobre este instrumento en Galicia, el centro de Francia o en Sanabria.

-Se fabricó su propio modelo.

-Me hice una propia con denominación de origen. Me inspiré en los sonidos graves de la chifla, puse un fuelle con dos roncones, afinados en octava aguda y en quinta justa, que logran hacer un armónico muy hermoso. Estoy analizando la posibilidad de mejorar su sonido. La he denominado la gaita de Cabuérniga y espero que la Consejería de Cultura se enrolle para registrarla como un instrumento autóctono y único.

-¿Cómo surgió esa amistad tan estrecha con Carlos Núñez?

-Le conocí en un festival hace unos años. Le ofrecí construirle unas flautas de metacrilato, se las envié por correo y le gustaron. Se las regalé. Me prometió hacerme una visita en 2004 cuando vino al Intercéltico de Orejo y me pidió que formara una banda de gaiteros para colaborar en su concierto. Vino a mi casa al día siguiente y hablo a menudo con él por teléfono. Me encarga instrumentos. Le he echo algún puntero de gaita y ahora le estoy construyendo dos whistles de madera (flautas irlandesas). Es un gran músico.

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