«Andar por la naturaleza me recuerda los tiempos en los que era pastor en Cabuérniga»

Desde que se jubiló, hace diez años, ha recorrido miles de kilómetros siguiendo distintas rutas del Camino de Santiago

J. I. ARMINIO| TORRELAVEGA
José Gómez se emocionó con el recibimiento tras venir andando desde Polonia. / L. PALOMEQUE/
José Gómez se emocionó con el recibimiento tras venir andando desde Polonia. / L. PALOMEQUE

Desde que se jubiló, hace diez años, se dedica a hacer lo que más le gusta: andar por espacios abiertos, en contacto con la naturaleza. Le recuerda su juventud, cuando era pastor en su pueblo, Renedo de Cabuérniga. Ha recorrido miles de kilómetros, casi siempre siguiendo rutas del Camino de Santiago. No lo hace porque sea religioso, sino porque no le gusta tener que buscar un albergue para dormir al finalizar cada jornada. Hace unos días llegó andando desde Cracovia (Polonia) y ya está preparando su próximo reto, siempre con su mochila como único equipaje. José Gómez Prieto tiene 69 años, está casado y tiene tres hijos y una nieta. Vive en el barrio de La Inmobiliaria (Torrelavega).

- Así que es usted cabuérnigo...

- Nací en Renedo de Cabuérniga, pero empecé a trabajar en Electra de Viesgo, hace muchos años, y vine a vivir a Torrelavega. Me prejubilaron en 1998.

- ¿Por qué le ha dado a usted por caminar?

- Andar por la naturaleza me recuerda los tiempos en los que era pastor en Cabuérniga y cada vez me gusta más respirar aire libre, así que todos los años hago un tramo del Camino de Santiago. Al año siguiente de estar prejubilado fui a Roncesvalles y, desde entonces, no he parado. Desde Frómista hasta Santiago lo habré hecho como seis veces.

- Y este año le tocó desde Polonia...

- Es la segunda vez que salgo de España para hacer esto y ha sido difícil por el idioma, te pierdes, faltan albergues... Vine con un amigo de Los Corrales, Eduardo Benajes Soto, que se quedó en Irún. Ha sido la caminata más larga, unos 2.800 kilómetros. Tardé en llegar a Torrelavega 80 días y perdí 12 kilos.

- Le hicieron un recibimiento muy emotivo.

- Me emocioné. Me esperaban la familia, amigos e, incluso, la alcaldesa. También me emocionaba cuando me llamaban mis hijos por teléfono. Soy muy sensible para esas cosas.

- Supongo que en el camino habrá alegrías y penas...

- He hecho muchos amigos y lo he pasado bien, pero también hay momentos muy duros. Haciendo el Camino de la Plata, en Extremadura, el calor era abrasador e iba pidiendo agua por los cortijos. Una vez me dijo una catalana que para hacer estas cosas hay que ser muy masoca.

- Pero, cuando se reponga, seguro que afrontará otro reto.

- El año que viene volveré a hacer otro tramo del Camino de Santiago, pero en España. En la ruta desde Cracovia hemos tenido demasiadas ciudades, chalés, glorietas... La capitales me ponen de mala leche. Eso sí, también encontramos buena gente en Alemania y Francia que nos invitó a dormir en sus casas. Otras veces tuvimos que ir a hoteles y soltar la gallina.

- ¿Por qué hace siempre el Camino de Santiago?

- No es porque sea un peregrino religioso. Yo no siento nada especial cuando llego a Compostela, aunque sí es cierto que me gusta ver las catedrales. Lo que pasa es que al terminar la jornada termino cansado y no me gusta ir buscando albergues. Ese problema no existe en el Camino de Santiago. También he hecho la Ruta del Cid, desde Burgos a Valencia.

- ¿Qué hace cuando está en Torrelavega?

- Salgo a caminar todos los días sólo o con amigos. Vamos a Los Corrales, Santillana, Suances... Por llano no tengo problema. Es lo bueno que tuvimos en Alemania y Francia. En Alemania pasamos por unos bosques terribles de hayas, robles...

- Para finalizar, dígame cuál ha sido su mejor ruta.

- Lo pasé muy bien en Portugal. Había muchos restaurantes y cafeterías de carretera, y cobraban poco. Descansaba tres horas al mediodía y también desayunaba todos los días de cafetería. Hacía buen tiempo y a veces dormía debajo de algún olivo. Portugal es muy bonito.