La II Guerra Mundial y la Alemania nazi

Una temática que todavía es capaz de suscitar interés y generar novedosos enfoques

Dave Sim analiza el prejuicio antisemita./
Dave Sim analiza el prejuicio antisemita.

Más allá del consabido género bélico, el escenario de la II Guerra Mundial y la extraña fascinación que parece ejercer el perverso régimen nazi todavía son objeto de reflexión o generan argumentos directa o indirectamente relacionados con el tema. Cuatro nuevos títulos confirman el hecho, todos sorprendentes en sus planteamientos gráficos o argumentales.

El retorno a Novogorod

Aunque el complejo argumento de Matz Mainka se desarrolle a lo largo de diversas épocas y aun de diferentes lugares, el frente ruso de la II Guerra Mundial acapara el interés primordial de la trama. 'El retorno a Novogorod' es una historia publicada por Edicions de Ponent, de la que acaba de aparecer la primera parte. Su inicio se sitúa en la baja Edad Media, concretamente en la época en que el príncipe Alexander Nevskij expulsó a los caballeros teutónicos de su amada Rusia. Durante la retirada del ejército germano, la pista que conduce a un fabuloso tesoro queda oculta en un modesto crucifijo de madera, una pieza que permanecerá incólume hasta que 700 años después caiga en manos de un soldado español perteneciente a la División Azul. Transcurren así los dos primeros capítulos de la obra, situándose el tercero en pleno rastro madrileño, durante la posguerra franquista, cuando la reliquia aparece en manos de un mutilado veterano del frente ruso.

Mainka emplea una línea clara y detallada, matizada por tonos grises, para narrar esta intriga que involucra a un profesor de antropología y a su ambicioso ayudante pero también a unos peligrosos traficantes de obras de arte, incluidos varios nazis incapaces de asumir la derrota del Reich.

Las anteriores obras del autor también están relacionadas con la historia de Alemania, '1942' y 'La sospecha', y han sido igualmente publicadas por Edicions De Ponent.

Judenhass

'Odio a lo judío' es la traducción literal del título de este álbum. Se trata de un término alemán que sintetiza el sentimiento concreto que no solo condujo al Holocausto sino que hunde sus raíces siglos atrás e incluso mantiene su vigencia después de la guerra. Dave Sim es el autor de la obra, escritor y dibujante pionero en el ámbito independiente durante los años 70 con su personaje 'Cerebus'. Ha sido publicada por Ponent Mon y se estructura en base a la contraposición de imágenes y textos tan impactantes como reveladores, basados en la desalentadora realidad y fruto de un proceso de documentación exhaustiva.

Las imágenes son de carácter hiperrealista, basadas en un pulcro trabajo de plumilla, tanto para describir con propiedad a las numerosas figuras históricas que ofrecen su opinión en estas páginas como para reflejar con escalofriante fidelidad el horror de los campos de exterminio. Para lo cual se sirve el autor del impacto de grandes viñetas pero también del efecto acumulativo de otras más pequeñas que se repiten parcial o totalmente con insistencia perturbadora. Sim demuestra que más allá de la barbarie nazi, el prejuicio antisemita ha hallado eco en distintos países y épocas, un sentimiento del que no han estado exentas personalidades tan destacadas del mundo de la cultura o la política como Lutero, Voltaire, George Washington, Chamberlain, H. G. Wells o T. S. Elliot. Y así lo atestiguan una serie de citas textuales que el autor escoge y oportunamente inserta entre los dibujos de las víctimas del exterminio.

Yo maté a Adolf Hitler

Sin duda la aproximación más insólita sea la del noruego Jason (John Arne Saeteroy), como siempre singular en sus propuestas. Porque no se ambienta el argumento precisamente en el III Reich sino en el momento presente; un tiempo sin embargo divergente ya que, por ejemplo, el asesinato está considerado una profesión tan común y respetable como cualquier otra. Y en semejante coyuntura, el protagonista es enviado al pasado mediante la proverbial máquina del tiempo para matar a Hitler, una peripecia que se complica con asombrosas paradojas temporales y donde no falta el amor y el humor administrados con el inimitable estilo de este autor.

Jason utiliza animales antropomorfos, escasamente expresivos y deliberadamente estáticos, a la hora de narrar sus historias. Reflexivo y cerebral, las conflictivas emociones de sus personajes pugnan dificultosamente por aflorar a la superficie, sensación aséptica originada por la pulcritud de la línea, los colores planos y la rígida geometría de los fondos. También por el empleo de planos largos y medios, a menudo repetitivos, de numerosas viñetas uniformes y de una narrativa básicamente visual donde abundan los silencios y los tiempos muertos.

Publicado por Astiberri (editora responsable de otros cinco álbumes del autor en España), 'Yo maté a Adolf Hitler' ha obtenido un premio Eisner, ha sido nominado a los premios Esenciales del Festival de Angouleme y ha sido elegido como uno de los mejores libros de 2007 por Publishers Weekly.

Siete psicópatas

También el asesinato de Hitler es objeto de esta obra si bien ofrece un enfoque totalmente diferente aunque no por ello menos original. Se engloba dentro de una colección publicada por Planeta y títulada genéricamente '7', que con diferentes autores y temas está protagonizada siempre por siete personas directamente relacionadas con el argumento principal. En este caso, el guionista Fabien Vehlmann trabaja con el dibujante norteamericano Sean Philips para narrar la historia de un complot urdido por un demente para matar al líder alemán y terminar definitivamente con la guerra. Un plan tan desquiciado que tiene probabilidades de salir adelante, o al menos así lo considera un oscuro coronel del servicio de inteligencia británico.Es por ello que comienza a reclutar a los otros seis miembros del comando: todos con particulares habilidades (tácticas, deductivas, físicas o extrasensoriales) pero todos irremediablemente locos.

Habitual dibujante de comic-book, en su aventura europea Philips se demuestra más afín al realismo si bien mantiene su estilo sintético, elegantemente sobrio, basado en el equilibrio de luces y sombras. Vehlman entreteje con buen ritmo una historia repleta de misterio, personajes atípicos y sorprendentes giros argumentales, siguiendo la suerte de los psicópatas del título desde que saltan en paracaídas sobre los bosques germanos hasta el extraño destino que la aventura depara a cada uno de ellos.