Una 'ciclogénesis explosiva' con antecedentes de hace diez años

T. SAN JOSÉ| SANTANDER

Desde el jueves, los diferentes modelos numéricos de predicción se pusieron de acuerdo en que lo que se estaba fraguando al Norte del Atlántico era una borrasca extratropical, una ciclogénesis a la que algunos apellidan 'explosiva'. Un fenómeno atmosférico que ya tenía un precedente invernal en el Cantábrico: el 27 de diciembre de 1999. Aquella fecha se midieron en Cantabria rachas de viento con 'picos' de hasta 172 kilómetros por hora, el máximo del que se tiene constancia en esta región.

Ahora, diez años después, se repite un fenómeno similar. esta borrasca profunda -o ciclogénesis explosiva- llega con una presión de 968 milibares (mb), acompañada de vientos del Suroeste que rápidamente rolaron al Noroeste con una intensidad muy fuerte, y rachas que se consideran huracanadas (superiores a los 150 km/h). La mar, arbolada (con rachas de fuerza 12) originaba olas superiores a los 10 metros.

Unas características similares a las del temporal del 27 de diciembre de 1999, que llegó a Cantabria con una presión de 972 milibares y rachas de 172 km/h medidas en Cabo Mayor.

Si hablamos de temporal de viento, el antecedente por excelencia sería la surada se abatió el 16 de febrero de 1941 sobre Santander, día del pavoroso incendio Se calcula que los vientos pasaron de 180 kilómetros por hora, pero el huracán inutilizó los aparatos de medición.

En el 'ranking' de velocidad del viento, a esos registros sucederían los 161 km/h. medidos el 3 de octubre de 2006, o los 140 km/h del 8 de marzo de 2007.