Un nuevo estudio reivindica la obra de seis poetas cántabras del siglo XX

La filóloga Elena de Riaño rescata del olvido a autoras como Ana María Cagigal, Ana de Pombo, Matilde Zamanillo y María Saro

MAXI DE LA PEÑA| SANTANDER
La filóloga Elena de Riaño en su domicilio. / DM/
La filóloga Elena de Riaño en su domicilio. / DM

Una tesis doctoral firmada por la filóloga Elena de Riaño y que leyó el pasado 29 de enero en la Universidad de Oviedo reivindica la obra de seis poetas cántabras del siglo XX: Ana María Cagigal, Ana de Pombo, Matilde Zamanillo, María Ascensión Fresnedo, María Teresa de Huidobro y María Saro. Todas las escritoras ya fallecidas nacieron entre 1900 y 1910, tuvieron una existencia longeva, como el caso de Cagigal que falleció con 101 años de edad, y fueron pioneras en un mundo cultural dominado por los hombres. Este estudio será publicado en un libro y ya existen gestiones con Colección Pronillo y la Dirección General de la Mujer.

Elena de Riaño, de familia cántabra enraizada en Liérganes, nació en Madrid en 1971. La filóloga publicó un estudio literario y biográfico con motivo del I Centenario de Francisco Cubría, editado por el Centro de Estudios Montañeses en 2001.

«Me decidí a realizar una tesis doctoral sobre estas autoras, mujeres desconocidas, que nadie había estudiado casi nada sobre ellas», señala.

Para Riaño ha sido un factor determinante «la colaboración inestimable» de José Ramón Saiz Viadero «que siempre se ha dedicado a la literatura femenina».

Esta labor de rescate ha resultado apasionante para la autora, puesto que llegó a conocer en vida a dos de las literatas que murieron recientemente: María Ascensión Fresnedo y María Saro. Las seis escribieron otros géneros, pero tuvieron el punto en común de abordar la poesía. Ana María Cagigal (que da nombre el certamen literario que organiza anualmente el Ayuntamiento de Santander), «fue una mujer adelantada a su tiempo, atleta y deportista, que escribió un libro de poesía, una novela titulada 'Una leña húmeda', las memorias 'Mi última condena' y numerosos artículos en prensa.

Ana de Pombo abandonó a su marido de la dinastía Pombo, se trasladó a París y fue famosa en danza y costura. Secretaria personal de Coco Chanel acabó sus últimos años en Marbella, aunque falleció en Madrid. Es la única que sólo se dedicó a la poesía y su vocación empezó a los 69 años.

Matilde Zamanillo, también de familia burguesa, era la más retrógrada. De los quince libros firmados por ella, trece contenían versos religiosos, patrióticos e históricos. «Era, sin duda, la más aburrida», apunta Riaño.

María Ascensión Fresnedo publicó en 1944 la novela 'Dos sombras blancas'. Vivió en Suiza donde se casó con un ciudadano del país alpino. Se conserva una colección inédita de tres antologías de versos.

María Saro era más diferente de todas. Elena de Riaño afirma que no pertenecía a la burguesía santanderina «ya que nació en el valle de Cayón y recibió una educación rural». Firmó dos antologías de poemas de menos calidad, «ya que los versos contenían incorrecciones gramaticales porque era autodidacta. Ella no tuvo acceso a los libros y el colegio estudió lo elemental de aquella época».

María Teresa de Huidobro pertenecía a una familia muy conocida de la capital. Se introdujo en el teatro como actriz, directora y autora, fue presidenta del grupo escénico Cámara y Ensayo de Santander. Huidobro dejó escrito un libro de poemas y participó en en el ambiente cultural de su tiempo, copado por los hombres y participaba en las tertulias literarias y colaboraba en revistas como 'Proel' y 'La isla de los ratones'.

Elena de Riaño valora sobremanera que estas seis poetas cántabras «abrieron a las mujeres las puertas a la literatura». El 16 de mayo se celebra el Día de la Poesía Femenina en el Palacio de Exposiciones de Santander.

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