«Si el músico alcanzara la perfección absoluta tendría que dejar de tocar»

El intérprete santanderino, de gran proyección internacional, considera que fue una decisión acertada irse a Madrid por las posibilidades profesionales

MAXI DE LA PEÑA| SANTANDER
El guitarrista santanderino Miguel Trápaga. / DM/
El guitarrista santanderino Miguel Trápaga. / DM

En los últimos tiempos sólo viene a visitar a su familia. Desde el año 2000 no actuaba en su tierra. El Ateneo le ha invitado al ciclo los 'Sábados musicales' (hoy, 19.30 horas) para desgranar con su guitarra un brillante programa que tiene como composición estelar el estreno absoluto de 'A través de una ventana (A Miguel Ángel Samperio in memoriam)' de Esperanza Zubieta. El guitarrista Miguel Trápaga (Santander, 1967) es uno de los músicos cántabros con una mayor proyección nacional e internacional. En el terreno discográfico ha grabado seis discos, el último un homenaje al maestro Andrés Segovia.

-¿Cuándo ofreció su último concierto en Santander?

-Fue en el año 2000 en la sala Pereda del Palacio de Festivales formando dúo con el violinista ruso Alexander Detisov. El programa estaba integrado por música de compositores cántabros.

-¿Cuál fue su principal motivación para afincarse en Madrid?

-La principal motivación ha sido la profesional. Llevo doce años en Madrid y aquí se presentan más oportunidades para dar conciertos como solista, con músicos de cámara y como guitarrista con orquesta. La opción de viajar por otros países es mucho más viable. Ahora bien, echo mucho de menos Santander. Suelo volver para visitar a mi familia.

-Tras graduarse en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid ¿cuál fue su prioridad?

-Había cumplido los 23 años y conseguí algunos conciertos en Estados Unidos y Canadá. Pero lo que más me interesaba era continuar mi formación. Obtuve algunas becas que me ayudaron a consolidar este periodo decisivo de aprendizaje.

-¿Qué papel juega la intuición en un músico de formación clásica?

-La intuición es básica para un músico clásico y es lo que marca la personalidad de cada artista.

-Los músicos no logran alcanzar la perfección técnica por mucho que se lo propongan.

-La perfección es inalcanzable. Todos lo sabemos. Existe una búsqueda constante. Si se llegara a alcanzar la perfección absoluta habría que dejar de tocar.

-¿Cuál es su método de trabajo con la guitarra?

-Todos los días ensayo entre tres y cuatro horas. Creo que no se puede parar más de cuatro días porque se pierde el tono muscular para el dígito. Tomarse un mes de vacaciones sin coger la guitarra resulta excesivo, salvo para un genio como Paco de Lucía.

-¿Su trayectoria ha sido impulsada por algún mecenas?

-Varias personas me ayudaron. Profesionalmente he tenido suerte y bastantes oportunidades, Si he de dar algún nombre destacaría a Máximo Barata, compositor y músico madrileño que fundó la editorial discográfica 'Ópera Tres'. Le conocí a través del compositor y guitarrista cántabro José Manuel Fernández. En este sello grabé varios discos y recuerdo especialmente uno de composiciones para guitarra y cuarteto de cuerda de Leo Brouwer.

-Ha recorrido muchos países.

-En los últimos años he actuado en países de diversos continentes. Me dejó un grato recuerdo de la gira por Australia, China, Japón y Singapur.

-¿Cómo se debe denominar su instrumento, guitarra española o guitarra clásica?

-Desde el Barroco, la guitarra de cinco órdenes de cuerdas se denominaba española. La clásica es más pequeña y tiene otro tipo de sonoridad. En España se hace esta distinción para diferenciarla del flamenco, pero es la misma y en la mayoría de países se conoce como guitarra española. En el extranjero consideran la guitarra como nuestro instrumento nacional, y de hecho muchos músicos han compuesto piezas con rasgos españoles.

-¿Se ha introducido alguna innovación a las seis cuerdas de nylon?

-Sí, se utiliza material de carbono o de titanio. El timbre suena un poco diferente. Lo importante es que el instrumento no pierda su auténtica esencia.

-¿Qué opina de los guitarristas japoneses?

-Hay demasiados tópicos. Para empezar, los exóticos para ellos somos nosotros. La guitarra les fascina y han construido un museo específico. La personalidad oriental es diferente y su concepto de la perfección es obsesiva, pero pueden ser tan apasionados como nosotros. La guitarra se ha convertido en un instrumento universal.

-El 'Concierto de Aranjuez' de Joaquín Rodrigo es la obra para guitarra y orquesta más representativa fuera de España. ¿Mantiene su vigencia?

-Creo que sí. El interés que sigue despertando tanto tiempo después de su estreno es sintomático de que mantiene su vigencia y su importancia. Además, es una obra clave para que el público se acerque al mundo de la guitarra. El hecho de que sea tan difundida no le quita valor, como ocurre con la Novena Sinfonía de Beethoven. Existen otros conciertos de mucha valía. Yo estrené en el Palacio de Festivales un concierto para guitarra y orquesta de José Manuel Fernández. Hay compositores internacionales que dedican su talento a la guitarra como Brouwer y Walton, españoles más contemporáneos como Ernesto Halffter.

-¿Cómo contempla el acercamiento de guitarristas flamencos como Paco de Lucía o Juan Manuel Cañizares al mundo clásico?

-Paco de Lucía es un genio y da igual que no sepa leer partituras. Resultó muy interesante su adaptación del 'Concierto de Aranjuez', desde su estética y su concepción diferente de tocar. También interpretó a Falla. Hay que escucharlo con la mente abierta, lo mismo que a Cañizares, aunque en su revisión de la 'Suite Iberia' de Albéniz, se perdieron muchas cosas por el camino porque la obra original estaba escrita para piano.

-Usted estrena en el Ateneo una composición de Esperanza Zubieta en memoria de Miguel Samperio que tiene su historia.

-En 1996 o 1997 pedí una obra para guitarra, entre otros, a José Manuel Fernández, Antonio Noguera, Esteban Sanz, Juanjo Mier, Emilio Otero y también a Miguel Ángel Samperio. Me dijo que nunca había escrito para guitarra y que estaba en otras cosas. Sin yo saberlo, Samperio le encargó a su alumna Esperanza Zubieta que me escribiera la pieza. Fue en 2003 cuando Esperanza me la mostró, cuando ya había muerto Miguel Ángel Samperio. Me gustó tanto que la quería estrenar en Santander y ahora ha llegado el momento.

-¿Cuál es la prioridad para Cantabria, una orquesta sinfónica estable o un conservatorio superior?

-La orquesta sinfónica estable es fundamental para el desarrollo de una región, tendría un carácter divulgativo y dinamizaría el ambiente musical. El conservatorio superior es menos prioritario porque el músico debe salir fuera.

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