Los padres acusados de suministrar droga a su hija de 17 meses lo niegan

Los forenses señalaron ayer en el juicio celebrado en la Audiencia que la pequeña presentaba un consumo reiterado de cocaína y hachís

C. DE LA P.| SANTANDER
La pareja, que ya no vive junta, se encontró en el banquillo. /CELEDONIO/
La pareja, que ya no vive junta, se encontró en el banquillo. /CELEDONIO

Los padres acusados de suministrar cocaína y cannabis a su hija de 17 meses y de desatenderla durante toda una noche en un camping de Isla, donde la pequeña estuvo deambulando descalza varias horas, admitieron que esa noche habían consumido drogas y alcohol pero negaron haber facilitado sustancias estupefacientes a la menor.

El Ministerio Fiscal les acusa de un delito de abandono de menores y otro contra la salud pública, por los que pide doce años y tres meses para cada uno de ellos, así como la retirada de la patria potestad durante seis años.

Hugo R. P. y su ex compañera sentimental Belinda M. se sentaron ayer en el banquillo de los acusados de la sección tercera de la Audiencia y negaron una imputación tan grave. Admitieron que, de forma esporádica, consumían drogas y alcohol, pero «nunca delante de la niña». Tampoco había sustancias estupefacientes en su domicilio, ni al alcance del bebé, insistieron a lo largo de su testifical. Pero entonces ¿cómo llegó la cocaína y el cannabis a la sangre de la pequeña? El informe de los expertos del Instituto Nacional de Toxicología no ofrece duda y apunta al «consumo reiterado de cocaína y hachís en la menor en los ocho o nueve meses anteriores».

El padre no pudo dar ninguna explicación a la presencia de droga en la sangre de su hija. Belinda, la madre, ofreció dos argumentos. Por un lado, adujo que pudo ser a través del chupete, porque «cuando se caía al suelo y no había agua cerca, yo lo chupaba para limpiarlo y se lo volvía a dar». La otra justificación es la lactancia. Belinda explicó que dio pecho al bebé hasta los doce meses y durante ese tiempo era consumidora ocasional de cocaína y hachís. Durante el embarazo también consumió estupefacientes. «Si llego a saber que era perjudicial para mi hija, la hubiera dado biberón», concluyó la mujer entre sollozos.

No obstante, los médicos forenses descartaron la impregnación a través del chupete. Respecto a la lactancia validaron la posibilidad de transmitir las sustancias tóxicas a través de la leche materna, aunque consideraron que si la madre había dejado de amamantar al bebé cuando éste tenía doce meses, tal y como dijo, era imposible que aparecieran restos de droga en la menor seis meses después. Las pruebas se realizaron con un cabello de la pequeña, examen que sin embargo no permite precisar ni la cantidad de droga, ni el momento en que se consumió.

El suceso se produjo el 22 de julio de 2006. Los procesados, que viven en Aranda de Duero (Burgos), salieron a las nueve de la noche en coche en dirección a Cantabria con la intención de pasar el fin de semana. Hugo reconoció que para vencer el sueño se metió «dos tiros de speed». Tras conducir durante toda la noche sin parar llegaron al camping de Isla, donde instalaron la tienda de campaña. Admitieron que a lo largo del día bebieron distintas cantidades de alcohol y se fumaron algún «porro». Llegada las noche, sobre las 22.30 horas, entraron en la tienda con la pequeña y se quedaron dormidos.

Varios testigos aseguraron ayer que, ya de noche, vieron a la niña deambular descalza y aterida de frío por el camping, cayendo al suelo tras tropezar con las cuerdas de las tiendas. Entonces la recogieron, la dieron un biberón y avisaron al responsable del establecimiento. Éste alertó a la Guardia Civil del abandono de la menor. Cuando llegaron los agentes, acudieron a la tienda de los acusados, que estaba abierta. Los miembros de la Benemérita declararon que les costó despertar a los moradores, que presentaban síntomas de haber bebido. Uno de los agentes aseguró gráficamente, que la madre estaba 'KO', acostada en su propio vómito.

La fiscal del caso mantuvo la acusación, en tanto que las defensas rechazaron las imputaciones. La abogada de Belinda señaló que puede que los acusados «no sean un modelo de progenitores» , pero calificó de «despropósito» acusarles de dar droga a su hija cuando no se sabe ni quién, ni cómo, ni cuándo, ni con qué asiduidad le suministró la droga.