El último imaginero

Santoña conmemora el centenario del nacimiento del escultor Víctor de los Ríos, Hijo Predilecto de la villa. Talló numerosos pasos de Semana Santa y fue autor de monumentos como el Jesús Obrero, el Pastor o el Maestro

ÍÑIGO FERNÁNDEZ| SANTANDER
Manuel Adolfo Muela posa en su despacho junto a una talla del Quijote. / DANIEL PEDRIZA/
Manuel Adolfo Muela posa en su despacho junto a una talla del Quijote. / DANIEL PEDRIZA

Nació y murió en Santoña. Y, entre tanto, talló pasos de Semana Santa para numerosas cofradías religiosas -sevillanas, malagueñas, leonesas...- y fue autor de importantes monumentos en piedra, repartidos por media España. Su fama y prestigio hicieron de él una figura de las artes y, por ello, Víctor de los Ríos fue reconocido como el gran maestro imaginero del siglo XX. Ahora, Santoña celebra el centenario del nacimiento de su Hijo Predilecto.

No se han previsto grandes fastos, pero sí algunos reconocimientos. Estos días, por ejemplo, en la Casa de Cultura de la villa -en la sala de exposiciones que lleva su nombre- se exhibe una muestra con algunos de los bocetos y tallas que el genial escultor legó a la villa poco antes de su fallecimiento.

La muestra ha sido organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santoña y permanecerá expuesta hasta el martes 13 de abril, en horario de 19.00 a 21.00 horas, y de 12.00 a 14.00 horas los domingos.

También la Junta de Cofradías de Santander ha programado una conferencia en el Ateneo, que impartirá José Agenjo, el día 16 de abril a las 20.00 horas. Agenjo es uno de los discípulos más reconocidos de Víctor de los Ríos y dirige un taller de restauración de obras de arte en la ciudad de León.

Una parte del legado artístico de Víctor de los Ríos se exhibe estos días en la Casa de Cultura de Santoña, con motivo de su centenario. Otra se muestra permanentemente en algunos puntos del casco urbano de la villa, como el Paseo de Camilo José Cela, los accesos a la Iglesia de Santa María del Puerto o los jardines del Palacio de Manzanedo.

En todos los casos, se trata de conjuntos escultóricos fundidos en bronce a partir de los bocetos en escayola que el propio escultor legó al Ayuntamiento poco antes de su muerte. Así, Santoña recuerda la obra de este artista -escultor e imaginero- cuya obra se halla repartida por media España.

Hijo de un funcionario

Víctor de los Ríos vino al mundo tal día como hoy: un 28 de marzo de 1909. Nació en la calle General Salinas, junto a la Plaza de San Antonio.

Era hijo de un funcionario de prisiones llegado a Santoña con ocasión de la puesta en servicio del Centro Penitenciario El Dueso. Según contaba él mismo, se dedicaba a la toma de huellas de los reclusos que iban llegando, en su mayoría procedentes de África, a ocupar las celdas del nuevo centro penitenciario.

Después, el funcionario fue trasladado a otro destino y Víctor de los Ríos, siendo todavía niño, perdió el contacto con Santoña, poco antes del fallecimiento de su madre a causa de una neumonía.

Estos detalles de su vida los cuenta Manuel Adolfo Muela García, el santoñés que estableció contacto con Víctor de los Ríos en la etapa final de su vida, y cuyas gestiones fueron determinantes para que el escultor pasara sus últimos años afincado en la villa marinera.

Muela trabajó buena parte de su vida como administrativo en distintas fábricas de conservas de la vida y ahora, ya jubilado, dedica sus horas a recabar documentación, fotografías y material etnográfico de la villa, además de presidir la asociación Recuperación Histórica de Santoña (Rehisán).

Cualquier biografía sobre Víctor de los Ríos que trascienda los aspectos puramente artísticos de su obra, tiene necesariamente que apoyarse en los comentarios, los recuerdos y la documentación que conserva Manuel Adolfo Muela.

Pasos para Semana Santa

A los quince años, Víctor de los Ríos comienza a aprender el oficio en el taller del escultor Enrique Sierra, en Madrid, y a los diecisiete protagoniza su primera exposición.

En 1928, con diecinueve años, le encargan sus primeros trabajos: la decoración de la Iglesia Carmelita de Ayala, en Madrid. De los Ríos compatibiliza estas actividades con sus estudios como alumno libre en la Escuela de Bellas Artes.

Pero su gran consagración como artista tiene lugar tras la Guerra Civil. La contienda había provocado la destrucción de numerosas tallas e imágenes religiosas, y acabada aquella la Iglesia se enfrentó al reto de recuperarlas. Es el momento de Víctor de los Ríos, quien recibe encargos numerosos para tallas y retablos, imágenes y pasos para las procesiones de Semana Santa. Con ellos Víctor de los Ríos se consagra como el gran maestro imaginero de su tiempo.

También destaca como escultor, y no son pocos los encargos que recibe. Suyos son los monumentos al Pastor (Ameyugo), al Minero (Linares) o La Paz (Altea). Para este último, tomó como modelo a la nieta del General Franco, Carmen Martínez Bordiú.

Fueron décadas marcadas por una ingente producción artística, en las que tuvo que sortear adversidades personales tan notables como el fallecimiento de su hijo.

Regreso a Santoña

Después, cuando quedó sólo en la vida, fue el contacto con Manuel Adolfo Muela el que le permitió regresar a Santoña. Muela recuerda que «la entonces ministra Rosa Conde quería llevarle a Linares, pero yo le dije: 'Víctor, si su sitio es Santoña'».

Regresó, pues. Fue nombrado Hijo Predilecto de la villa y donó al Ayuntamiento su legado artístico. Víctor de los Ríos había dado muchas vueltas en su vida, pero los últimos años, como los primeros, los pasó en Santoña, donde descansa, cien años después de venir al mundo.

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