Los padres creen que los colegios son poco exigentes con sus hijos

Dentro de su desorientación, prefieren una educación «para adaptarse a los cambios» antes que una dirigida a preparar una carrera profesional

DANIEL ROLDÁN| COLPISA MADRID
Una estudiante levanta la mano para formular una pregunta durante una clase. / E. C. G./
Una estudiante levanta la mano para formular una pregunta durante una clase. / E. C. G.

Los padres andan perdidos. No saben lo que quieren a la hora de plantear la hoja de ruta de sus hijos en el colegio y el instituto. Viven en constante duda sobre lo que tienen que hacer, cómo pueden ayudarlos para sacar mejores notas y labrarse un futuro, sea donde sea. Esta actitud se vio reflejada en el estudio sobre los padres de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), que recoge las dudas y las contradicciones que les invaden sobre este tema. Mientras muchos quieren más exigencia en la enseñanza (sólo el 5% cree que el nivel es alto), otro porcentaje similar apunta a que los niños deben estar en un ambiente relajado. «Los padres españoles son demasiado blandos», comentó Víctor Pérez-Díaz, catedrático de la Universidad Complutense y autor del estudio.

Sin embargo, cuando se les pregunta qué quieren para sus hijos, hablan de conocimientos más profundos: el 46% considera que el nivel actual de las aulas es demasiado bajo. Esta perspectiva se debe a que consideran que sus hijos estudian mucho menos que lo que ellos hicieron en su día, sobre todo en Matemáticas e Inglés, sus dos asignaturas preferidas. En cambio, esta petición de dureza se contrapone con el colegio que desean.

Abogan por un ambiente en que «los estudiantes convivan entre sí y estén a gusto, evitando que haya competencia entre ellos» (63%) frente a «cada estudiante intente destacar en los estudios de modo que se acostumbre a dar el máximo de sí mismo» (29%). El profesor Pérez-Díaz achacó este quiero y no puedo a la «confusión, a la buena voluntad de los padres». Este comportamiento es muy similar al del resto de europeos. Sin embargo, los españoles son más proclives a entender que el objetivo principal de la educación es «preparar para vivir en sociedad y adaptarse a los cambios» y menos a que sea «preparar para una carrera profesional».

Más conexión

Buena parte de los padres ayuda a sus hijos con los deberes (más de la mitad), mucho más que hace ocho años (36%). También se observa una implicación mayor en las actividades de preguntar la lección y leer con los hijos en Primaria en voz alta. Además, complementan la educación de sus hijos (75%) con actividades extraescolares. «Los padres, los alumnos y los profesores necesitan una mayor cohesión. Deben tener una actitud abierta y no de hostilidad», apuntó el creador del informe, que exigió a los primogenitores una actitud «menos ambivalente». El profesor también señaló que una política educativa más estable ayudaría a mejorar el nivel en España. Los porcentajes de fracaso escolar y universitario, donde la mitad no acaba la carrera, son altísimos», apuntó.

Por otra parte, el estudio de Funcas refleja el cambio que se han producido en los últimos años en los hogares españoles. Los libros han dejado su sitio a las nuevas tecnologías. Los ordenadores con internet han subido de un 22% en 2000 a un 77% en 2008. Esto supone que los jóvenes están una hora delante del ordenador. Hay que añadirle 1,3 horas de televisión y el uso de los 'chats' y de las consolas (sobre un 30% cada uno).