La Eurocámara rechaza los cortes de Internet para castigar las descargas ilegales

Pretende frenar así iniciativas como la ley francesa contra la piratería propuesta por Sarkozy

AGENCIAS |ESTRASBURGO
Usuarios de The Pirate Bay, uno de los portales más grande del mundo para intercambiar y descargar archivos, protestan en Estolmo por la condena a un año de prisión de los responsables del portal./ Archivo/
Usuarios de The Pirate Bay, uno de los portales más grande del mundo para intercambiar y descargar archivos, protestan en Estolmo por la condena a un año de prisión de los responsables del portal./ Archivo

El pleno del Parlamento Europeo ha tumbado la reforma del sector de las telecomunicaciones en la que venía trabajando la UE durante casi dos años por considerar que no incluye suficientes garantías para el corte del acceso a Internet. La normativa prevé exigir una autorización judicial para cortar Internet como sanción por descargas ilegales.

Con esta exigencia, la Eurocámara pretende frenar iniciativas como la ley francesa contra la piratería en Internet promovida por su presidente, Nicolas Sarkozy. De acuerdo con esta ley, una autoridad administrativa estará facultada para cortar de dos meses a un año el acceso a la red a quienes realicen descargas ilegales.

Los parlamentarios se han rebelado contra el acuerdo alcanzado la semana pasada entre los Gobiernos de los Veintisiete y representantes de la propia Eurocámara. El texto de compromiso final suprimía la exigencia de una autorización judicial previa para el corte de acceso. Se limitaba a señalar simplemente que cualquier medida que se tome respecto a los usuarios debe respetar sus derechos y libertades fundamentales y debe ser recurrible ante los tribunales.

Ocho meses para un acuerdo

Los eurodiputados han desautorizado este acuerdo al aprobar con 407 votos a favor, 57 en contra y 171 abstenciones una enmienda que exige una orden judicial para que un proveedor pueda restringir el acceso a Internet. Esta era la posición que había mantenido el Parlamento desde el primer voto del paquete en pleno y a la que renunciaron los negociadores la semana pasada para llegar a un acuerdo con los Gobiernos.

La introducción de esta enmienda rompe el compromiso con los Veintisiete y el objetivo que se había marcado el Consejo y el Parlamento de aprobar la reforma de las telecomunicaciones antes de que se disuelva la Eurocámara. A partir de ahora se abre un periodo máximo de 8 meses para que los Gobiernos y el nuevo Parlamento que salga de las elecciones de junio traten de alcanzar un nuevo acuerdo en conciliación. Si no se llega a este pacto, la reforma de las telecomunicaciones quedaría enterrada.