Tres equipos cántabros a la conquista del Circuito

Camargo, El Soplao y Fuji afrontan su gran reto de la temporada para medir sus fuerzas a las de los grandes clubes continentales

J. A.| SANTANDER
Los equipos cántabros se preparan para la prueba más dura. / DM/
Los equipos cántabros se preparan para la prueba más dura. / DM

La palabra clave es respeto. Respeto a la prueba, respeto al recorrido y respeto a los rivales. Tres clubes cántabros, Camargo, El Soplao y Fuji, afrontan con esa cautela el Circuito Montañés Internacional, el gran examen de la temporada, la carrera que decide si están en condiciones de pasar a otro nivel y codearse con los clubes continentales, la que dice si algún corredor vale. ¿Objetivos? Hay lugares comunes: «buscar un triunfo de etapa y clasificar algún hombre entre los diez primeros». La traducción aproximada es: «a ver qué podemos hacer».

Miguel Ángel Baldor, director del Fuji (Trasmiera Fuji, en realidad), tiene puestas sus esperanzas sobre todo en dos de sus hombres, Johnnie Walker y, sobre todo, Pedro Merino, y cuenta con José Manuel Gutiérrez como principal apuesta para la clasificación de cántabros.

El elegido

En el Camargo (Camargo Ferroatlántica Floortex), como sabe cualquiera, sin necesidad de que lo diga su director, Alejandro González, la estrella es David Gutiérrez, que aún lleva colgado el oro del Regional de ruta. Ante su palmarés, los méritos de sus compañeros palidecen.

Quizás sea El Soplao (Cueva El Soplao) el que más funciona como un bloque de los tres. Es una especie de 'Equipo A' de ciclismo, en el que hay gente especializada en largas distancias, otros en llegadas al sprint y alguno que destaca en las tablas de regularidad, como explica Juan González, el jefe, que tiene mucha fe en el cántabro Eloy Carral.

Estas son las cartas con las que los cántabros se sientan a echar la partida, pero hay que conocer las de los rivales. «Empezando por España, hay equipos como Burgos o Extremadura, que vienen de ganar carreras; de fuera, el Rabobank, que es el principal favorito, o incluso el equipo iraní, que parece el juguete del Circuito pero está muy bien situado en el ránking», explica Baldor. No difiere mucho de los análisis de Alejandro González o de Juan González, que coincide en ver a la escuadra holandesa como el gran enemigo. «El Rabobank ya ha ganado el Circuito. Y no es sólo ganarlo: hay que controlarlo. Hay otros que, sin ser 'pros', como Extremadura o Andalucía, se les puede considerar profesionales».

Un caso extraño

El nombre de David Gutiérrez aparece constantemente cuando se valoran las posibilidades reales de encontrar a un corredor regional en los puestos más destacados. Pero es un tema que remonta al responsable del Camargo, que ya no sabe qué tiene que hacer el chaval para disponer de una oportunidad que lleva años ganándose. «Es que la gente no se cree que un tío normal pueda hacer lo que hace David. El año pasado han cogido a treinta tíos para profesional; el anterior, otros tantos, y todos de menos nivel. Qué menos que probarle, y si no vale, pues ya está. Lo que sucede es que hace las cosas tan fáciles que la gente, como está asqueada del ciclismo y se piensan que no va normal. Y no es sólo eso. En mi equipo, si los demás ven que alguien como él no pasa, ¿qué esperanzas les pueden quedar? Sólo colgar la bicicleta».

Y no es que lo diga Alejandro González. Lo dicen todos. «No lo entendemos nadie -reconoce Juan González-. Nosotros lo teníamos fichado para el Liberty hasta que se deshizo el equipo. Yo no entiendo la postura de los profesionales hacia este corredor, es el único caso que no entiendo. Tanto buscar gente y al final resulta que no se mira a la cantera, que es lo más sencillo».

Pero este año David viene 'mimado'. Es todo un veterano del Circuito -éste debe de ser el quinto- y siempre se le ha atragantado. Llega con menos kilómetros en las piernas -pero más victorias- que otros años y en su pico de forma, de modo que todo apunta a exhibición del de Rábago.

Ninguno de los tres presta excesiva atención al recorrido. Qué más da que cambie el orden o un par de puertos: es la misma paliza de siempre. Si hay cuestas, porque hay cuestas; si no las hay, porque entonces todos se ponen a pedalear como descosidos.

Duro, como siempre

«Partimos de la base de que en Cantabria todas las etapas que se hacen son duras, con un montón de puertos», dice el director del Fuji. «Haya más o menos montaña, es muy duro, y lo hacen duro los corredores. Un día con menos subidas puede ser más duro porque, al ser la carrera más abierta, los ataques se enfurecen».

Juan González introduce una variable nueva en esa ecuación del sufrimiento. «Puede haber algún cambio en la posición de los puertos. Sabemos de su dureza y sabemos también que este año las distancias son mayores. El mayor problema es que casi todas las etapas son de más de 170 kilómetros, y eso, para un amateur, es siempre complicado».

«El que crea que es muy duro, pues que se quede en casa: todos sabemos lo que hay. Si fuese más flojo ya estaríamos hablando de la Vuelta a Cantabria o de la Vuelta a Asturias», enfatiza Alejandro González. «Es duro por el recorrido, pero, sobre todo, por la gente que viene. Si corriéramos sub-23, todos iguales, sería más fácil. Pero vienen unos equipos... Yo tengo miedo a la primera etapa, la más llana y sencilla, porque hay equipos rodadores y habrá mil palos por coger el liderato. Luego, cuando ya hay alguien que manda, todo se tranquiliza, pero buscar un líder en la primera es criminal».

Las ganas de todos por empezar de una vez el Circuito hace olvidar el difícil trance que atraviesa el ciclismo amateur en general y el cántabro en particular. Y no es sólo la crisis, que se nota una barbaridad; cada vez hay menos corredores de base y, por tanto, menos posibilidades de encontrar relevos a las últimas generaciones de ciclistas.

«En las vueltas, antes te podían dar hotel, dietas y gastos», recuerda Baldor. «Ahora, ir a una vuelta es perder dinero desde que sales de casa. Buscamos correr vueltas en comunidades limítrofes, porque hacer desplazamientos lejos no sale rentable. Los equipos no estamos bien con respecto a los patrocinadores; de hecho, sólo hay tres equipos de aquí. En cuanto a la cantera, siguen saliendo corredores, pero se nota que cada vez hay menos licencias en las categorías inferiores, de modo que de aquí a unos años vamos a notar un bajón».

Graves errores

Juan González piensa que el ciclismo amateur «paga las consecuencias de gravísimos problemas del deporte en general. Es más fácil echarle la culpa al ciclismo para esconder las ruindades de la mayoría». A esto se le suma la crisis, que le obliga «a trabajar con medios ínfimos. Vivimos casi de ayuntamientos y diputaciones. Hay unos señores que nos tratan de hundir pero, afortunadamente, otros lucha por lo contrario».

También cree Alejandro González que el ciclismo «va para abajo a pasos agigantados. Le está comiendo el tema de publicidad, de televisión, el tráfico. Todo son pegas. Hasta la buena vida de la juventud, todo influye. Llegan a estos años y lo mandan todo a paseo, porque no ven esperanzas».