"Me cautivó 'La insoportable levedad del ser' de Kundera"

El primer libro valioso que recuerda fue 'Maravillas del mundo'. A Marta Mantecón le gustaba sentarse con su madre para mirar juntas las siete maravillas de la Antigüedad y las insólitas imágenes que aparecían reseñadas por cada continente. «Siempre tuve interés por lo visual. Solía fijarme mucho en las ilustraciones de los libros y cuentos que había por casa», explica. Su hermana era una gran lectora, como su padre, mientras que ella intentaba pasar todo el tiempo que podía jugando en la calle. «Comencé leyendo sus libros: 'Las historias de Kásperle', de Josephine Siebe, y alguna colección de Elena Fortún y Enid Blyton. Durante algún tiempo fui bibliotecaria en el colegio y descubrí el teatro a través de Lorca», precisa.

En la adolescencia le cautivaron 'Demian' y 'Siddhartha', de Hermann Hesse, «pero si tuviera que elegir un libro que nunca olvidaré está claro que sería de Milan Kundera. 'La insoportable levedad del ser', con esa escritura híbrida entre novela y el apunte filosófico, en plena búsqueda identitaria, me descubrió el placer de la lectura y el interés por el lenguaje». Mantecón ha leído todo lo que se ha editado de Kundera en castellano. Le da igual que sea narrativa, ensayo o una pequeña obra de teatro.

'El arte de la novela' abrió a Marta Mantecón todo un universo de referencias literarias. En la universidad leyó a los clásicos «y me gustó». Poco a poco, se fue interesando por el arte oriental, su filosofía y su poesía: «Me fascinó cómo Lin Yutang plantea a los occidentales el punto de vista chino en 'La importancia de vivir'. Algo parecido me ocurrió con 'El elogio de la sombra', de Junichiro Tanizaki, o 'El libro del té', de Okakura Kakuzô, pero también con 'El imperio de los signos', de Roland Barthes respecto a Japón», dice. Adora el carácter fragmentario y lúdico de 'El Libro de la Almohada', de Sei Shônagon. Volvió a encontrar un hilo conductor en la literatura de Georges Perec que, junto a Italo Calvino y Borges, lee y relee a menudo.

Su trabajo de comisaria de exposiciones y coordinadora de proyectos culturales «me permite dedicar bastante tiempo a la lectura de ensayos, catálogos de exposiciones y libros de artista. Hace algunos años empecé a profundizar en los estudios visuales (fundamentalmente en la teoría de la fotografía) y en las cuestiones de género aplicadas al arte contemporáneo».

Aprecia a autores y autoras como John Berger, Susan Sontag, Martha Rosler, Michel Tournier, Clément Rosset, Michel Onfray, Estrella de Diego, Juan Vicente Aliaga o Hernández-Navarro.

Casi siempre tiene dos lecturas abiertas a la vez: una de arte y otra de sus alrededores. Acaba de terminar 'Nueva crítica feminista de arte', de Katy Deepwell, y el último de Kundera: 'Un encuentro'.

Los próximos que tiene en perspectiva de leer con fruición son un ensayo de Chantal Maillard titulado 'Contra el arte y otras imposturas' y 'Nadie es más de aquí que tú', una colección de relatos de la performera y cineasta Miranda July. «Y un tercero que me acaban de regalar: 'La consagración de la primavera', de Alejo Carpentier», afirma la historiadora de arte santanderina y comisaria de exposiciones.

Marta Mantecón es la coordinadora del Festival Foconorte. Es una apasionada de la fotografía. Reconoce que sus lecturas de estos últimos años están relacionadas con su trabajo y vocación con las disciplinas artísticas.

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