Silueta de acero

La escultura dedicada a la memoria de Enrique Gran, acto central del homenaje al artista, se suma a los monumentos que unen Santander con sus creadores. Antonio López, Eduardo Sanz e Isabel Villar evocarán en el Ateneo al pintor

GUILLERMO BALBONA| SANTANDER
El conjunto escutórico de Gema Soldevilla tras la inauguración. / ROBERTO RUIZ/
El conjunto escutórico de Gema Soldevilla tras la inauguración. / ROBERTO RUIZ

«Preparadme la paleta, los colores, mis herramientas queridas de trabajo. Sed diligentes que el tiempo es mensajero de temibles urgencias». Bajo la textura de un lienzo de Enrique Gran se escondía la intensidad casi visceral y lúcida de un hombre de palabras. Enérgico, obsesivo, viajero incansable de universos fantásticos, sus palabras quedan grabadas en la placa que preside el monumento al pintor santanderino inaugurado ayer. Un acto emotivo y sencillo, al que asistieron más de 150 personas, ajeno a lo académico y ortodoxo, en el que primaron los recuerdos pasajeros y las sensaciones, sirvió para enmarcar la puesta de largo de la escultura, ubicada en la avenida de Reina Victora, dedicada a recordar al artista.

Evocación en acero. Brotes de recuerdos. Una estructura de bastidores entrelazada por la metáfora del caos y la obsesión artística. Y, al fondo, la silueta recortada en un sólo plano del pintor, fundida con el mar de su Santander. Una década después de su muerte, la ciudad exhibe ya entre sus señas de identidad visuales una huella de acero que sirve de memoria, homenaje y encuentro cotidiano con uno de los pintores cántabras más singulares de las últimas décadas: Enrique Gran.

Como acto central en torno a su legado humano y pictórico, el 'Año Gran' materializó ayer, de la mano creativa de la escultora Gema Soldevilla y de la complicidad entre la Fundación del artista y las instituciones cántabras, la escultura-monumento que funde definitivamente la imagen y significado del pintor santanderino con su ciudad.

La silueta del pintor, en uno de su gestos característicos, sirve de contraplano entre la pieza central, ubicada en el paseo que desemboca en El Sardinero, y el horizonte. El recuerdo de Gran se incorpora así a los monumentos de creadores, cuya memoria se ha plasmado en los últimos años en una iconografía ligada al mar y a la bahía: José Hierro, Benito Pérez Galdós, Gerardo Diego... El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna; el consejero de Cultura, Javier López Marcano; la presidenta de la Fundación Enrique Gran y sobrina del pintor, Begoña Merino; y la autora de la escultura, Gema Soldevilla, descubrieron ayer tarde el monumento.

A la exposición inaugurada esta semana en el Parlamento, se sumará el día 16 la aportación de los testimonios de sus colegas y amigos, el del pintor manchego Antonio López, y el de Eduardo Sanz e Isabel Villar se sucederán en la tribuna del Ateneo que ha convocado sus recuerdos compartidos entre la amistad, la creación y las inquietudes.

En este décimo aniversario de su muerte, la escultura fue inaugurada entre confesiones emotivas: Soldevilla habló del peso y la responsabilidad de la creación, amplificada por los recuerdos de su amigo pintor con el que compartió noches de Porticada y recitados de ópera; Marcano subrayó su querencia por la pintura de Gran y simbólicamente con hojas de mejorana evocó el rodaje de 'El sol del membrillo', de Erice, y esos encuentros entre el pintor santanderino y Antonio López.

El consejero de Cultura manifestó que es una «magnífica escultura, porque uno puede instalar osos o delfines en las rotondas, pero es preferible engalanar la línea de costa con el recuerdo de figuras destacadas que aportan un sello de identidad más indeleble».

Iñigo de la Serna subrayó que el monumento - en la pieza de acero corten «un eremita alucinado, intentando mostrarnos su caos», según la autora- es un «reconocimiento explícito al pintor, en un lugar tan importante como es «nuestro paisaje, que ha sido objeto de la paleta de los pintores, del cincel de los escultores, de la vista fija de fotógrafos y de cineastas cántabros».

De la Serna subrayó la importancia de estos sucesivos acontecimientos culturales del verano para la candidatura de Santander como Capital Europa de la Cultura en 2016.

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