La protesta por la subida del IBI arruina el carnaval

Cerca de diez mil personas se manifestaron anoche en contra del incremento de impuestos El alcalde lamenta que se alborote antes de pedir información y cree que en medio «había profesionales»

MARIÑA ÁLVAREZ| NOJA
Las calles y plazas de Noja se llenaron de gente protestando por la subida de impuestos. / D. PEDRIZA/
Las calles y plazas de Noja se llenaron de gente protestando por la subida de impuestos. / D. PEDRIZA

Los veraneantes consiguieron torpedear el carnaval de verano de Noja, que a las nueve y media de la noche se paralizó ante la avalancha de manifestantes repitiendo consignas contra el alcalde por la subida de impuestos. Recorrieron las calles del pueblo colapsando los accesos y acallando a las resignadas charangas de la Plaza de Villa. A las once de la noche un tapón humano en el cruce entre las avenidas Ris y Santander impedía el desarrollo del desfile a pesar de que los cabecillas habían llegado a un acuerdo con la Guardia Civil para disolver las protestas.

Se calcula que cerca de diez mil personas se sumaron a la marcha encabezada por la nueva Plataforma de Propietarios de Veraneantes de Noja desbordados ante su propio poder de convocatoria. «En treinta años que llevo viniendo aquí, nunca había visto una manifestación tan gorda», decía Agustín Plaza, uno de los convocantes. A su lado, una nojeña se mostraba indignada por la protesta: «El otro día convocamos una manifestación por la muerte de los guardias civiles y sólo fuimos 18. Estos, cuando están juntos, tienen muchos cojones».

Hubo algunos atisbos de crispación, y a punto estuvo de liarse una reyerta cuando un conductor intentó pasar entre los manifestantes y les gritó: «Venís aquí a joderlo todo», y fue contestado con puñetazos y patadas al coche y tuvo que intervenir la guardia civil para parar la pelea.

Una veintena de efectivos, más la Policía Local y Protección Civil, controlaron la convocatoria. Los manifestantes, vascos en abrumadora mayoría, aseguran que en Noja pagan el doble de impuestos por pisos más pequeños que los que tienen en el País Vasco y sin servicios municipales a la altura. «Faltan parques, duchas en la playa, transporte, recogida de basuras eficiente, la OLA es una vergüenza, por no hablar de la sanidad. Si caes enfermo aquí, o vas a Bilbao o te mueres», explicaba Plaza.

Y esto no queda aquí, el próximo lunes, a las 19.30 horas, una veintena de manifestantes serán recibidos por el alcalde y han pedido a golpe de megáfono a la gente que media hora antes se congregue en el Ayuntamiento para acompañarlos.

La versión municipal

«Estoy horrorizado de los pocos números que echa la gente». Así valoraba ayer el alcalde de Noja, Jesús Díaz, las airadas críticas de los residentes contra la subida del 34% del IBI, un porcentaje que aumentará la cantidad a pagar 40 euros al año de media, «que son tres euros al mes», puntualizó. Además, constató el regidor que la práctica totalidad de los manifestantes tiene en Noja su segunda residencia, «que ya es en sí cierto lujo» y recordó que, los que están protestando, más lo harán cuando se revise el valor catastral de sus casas, «que continúan con el valor de 1994», y están tasadas en cantidades que rondan los 20.000 o 40.000 euros, cuando la media actual del precio de sus viviendas es de 180.000 euros.

Lamentaba el regidor que el insulto precediera el jueves a la petición de información y, a los que critican el afán recaudatorio del Ayuntamiento, responde que con esos 40 euros de más que pagarán los vecinos (se emitirán unos 27.000 recibos) se recaudará un millón de euros. El año que viene los contribuyentes podrán pedir cuentas de lo que se hizo con su dinero, «no antes, que aún no lo hemos recibido».

Otra de números: Calcula el alcalde que a las puertas del Ayuntamiento, el jueves se congregaron «entre 800 y 900 personas», que ni «multiplicando la cifra por dos» -había muchos matrimonios- llega a ser una cifra significativa entre los 60.000 habitantes de Noja, «es el 3%», que vive en un millar de viviendas, «el 5% del total».

«Son de la margen izquierda»

Eran foráneos y muy ruidosos, dice, «¿a quién se le ocurre llevar en su coche megáfonos, bocinas y silbatos? Yo creo que hasta había algunos profesionales por el medio», y sobre la ausencia de nojeños entre los manifestantes, considera el regidor que los cántabros «protestamos de otra manera» y que los que allí había proceden, «en su mayoría», afirmó, «de la margen izquierda, de Euskadi, y ya se sabe que la mayoría son del PSOE, y conocen a los concejales de aquí». A su juicio, la labor política de la oposición en este asunto ha sido «ir en contra del equilibrio económico de su pueblo».

Jesús Díaz achaca a los «momentos difíciles, con la sensibilidad a flor de piel» la combativa actitud de estos residentes, «era gente mayor, muchos tendrán un hijo en el paro, serán pensionistas... se junta todo, y también el mal tiempo de ese día pudo influir en la congregación de la gente». Cuenta que una de las manifestantes aseguró que un centenar de los que daban voces quería vender su vivienda, que en años pasados no lo hicieron porque pedían más dinero y que, ahora, ya no pueden venderla.