Ataques de lobos en Picos de Europa

En el Parque Nacional se calcula que han matado a 73 animales, 24 de ellos en la vertiente cántabra. Los ganaderos de Tresviso y Bejes, entre los más afectados

MARIÑA ÁLVAREZSANTANDER
Vista de Tresviso, el único pueblo cántabro integrado por completo dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa. / DM/
Vista de Tresviso, el único pueblo cántabro integrado por completo dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa. / DM

«Delante de mis narices y a pleno sol». Así vio Juan Sánchez cómo un lobo atacaba a sus ovejas hace unos días en Tresviso, sin poder evitar la matanza de la que estaba siendo testigo «nada más que voceándolos». Con 22 bajas en su rebaño, es el ganadero más afectado por el ataque del lobo en el único núcleo urbano cántabro dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa.

No hay unanimidad a la hora de calcular el número de lobos que en la actualidad vive en el conjunto del Parque Nacional. Para el organismo son 30, el doble para los ganaderos y dos familias con ocho ejemplares cada una para los ecologistas. Sean los que fueren, nadie niega que los ataques han aumentado este año. Tanto es así que la Comisión Mixta del Parque Nacional de los Picos de Europa autorizó una batida de tres lobos en la zona asturiana de los Lagos y de dos más en Tresviso. Esta última tuvo lugar el pasado 27 de agosto y se saldó sin resultado alguno. Sin nieve con la que seguir el rastro, con demasiada vegetación para acertar el tiro y con gente visitando el Parque, no es ésta la mejor época para organizar una cacería.

Batida infructuosa

Ningún lobo fue abatido, a pesar de que la práctica totalidad de los ganaderos del pueblo los ha visto en las últimas semanas.

El alcalde de Tresviso, Francisco Javier Campo, reconocía que en el pueblo existe «un problema importante con los lobos», que extiende a localidades vecinas como los concejos asturianos de Peña Mellera Alta y Cabrales, y el pueblo cántabro de Bejes (Cillorigo de Liébana). Cuenta que constantemente le llegan al Ayuntamiento las quejas de sus vecinos, que, aun siendo verano, se ven obligados a recoger cada noche sus rebaños y a desatender otras labores del campo para vigilarlos.

Campo será uno de los alcaldes que expondrá este viernes el problema que sufren sus vecinos por los lobos en la reunión del Patronato del Parque Picos de Europa, que presidirá el consejero cántabro Jesús Oria y se celebrará en Covadonga. En este encuentro, los alcaldes de Cangas de Onís, Onís y Anieva (tres de los municipios asturianos que aportan terreno al espacio protegido), pedirán que se redacte una normativa común para las tres comunidades del Parque Nacional y se extremen las medidas con el lobo con controles exhaustivos y permanentes.

«Me miró de arriba abajo»

En Tresviso, Juan Sánchez asegura que dio parte, para cobrar las ayudas, de 22 muertes de ovejas y corderos por ataque de lobo, y su vecino Evangelino Cotera suma ocho más de cabras y cabritos del rebaño de su mujer, María Begoña, además de una decena de animales desaparecidos.

Cotera también vio con sus propios ojos cómo un lobo devoraba a una de sus cabras: «fue a las 9.30 de la mañana y a cincuenta metros de mí. Me miró de arriba abajo, pero no echó a correr. Por aquí hay varios lobos, y aunque éste atacó en primavera, lleva todo el verano por aquí», contaba. Coincide con Sánchez al señalar el 'novedoso' comportamiento del lobo, que ya no sólo ataca de noche y que no espera a que los animales estén solos.

En lo que va de temporada, han sido 73 los animales muertos por el lobo en todo el territorio del Parque Nacional, según fuentes del organismo, 31 de ellos en la parte cántabra, aunque en sólo 24 existe la completa seguridad de que el ataque ha sido de estos cánidos (en tres existen dudas, en uno se sabe que ha sido un zorro y tres más figuran como 'causa desconocida').

También terneros

En la estadística no sólo figura ganado menor (ovejas y cabras), sino que ahora los terneros también son plato de lobos. «En el límite de Cantabria con Asturias mataron dos becerras», cuenta Cotera, y cree que esto «no lo hace un lobo ni dos» y que el que mata en los Lagos no es el mismo que en Tresviso. Con todo, urge tomar medidas, dice, «porque si no, aquí no va a quedar más que el alcalde».