De La Lastra no queda nada

De La Lastra no queda nada

Ordenadores, planos, camas, puertas, cristales, todo está roto y tirado por los suelos desde hace semanas sin que nadie se haga responsable de lo ocurrido . En su día se invirtieron 2,2 millones en un proyecto que pretendía ser pionero en España

J. L. SARDINACAMPOO

La cerradura rota y la puerta de forja abierta. Era un presagio triste de lo que se podía encontrar dentro. El Centro Medioambiental de La Lastra, cerrado el 31 de marzo de 2005, ha sido el objetivo no de uno, sino de varios grupos de vándalos, a juzgar por las consecuencias. Planos tirados por los suelos; puertas, cristales, cerramientos y ordenadores rotos; pintadas en salas y baños. Además, en el edificio destinado albergue, han robado camas y colchones.

En el edificio de recepción, donde se encuentra la oficina en la que los técnicos de la Fundación Alto Ebro ( la responsable de gestionar las instalaciones) archivaban sus proyectos, no queda un papel en su sitio. Las estanterías han desaparecido, y los papeles, junto con los ordenadores, por el suelo y rotos. También está destrozada la puerta de entrada y varios cristales.

Tampoco se libró el Aula de la Naturaleza, con ordenadores al lado de las escaleras junto con la puerta de entrada y el Área Campamental, con parecido estropicio. En este edificio, construido para albergue, han desaparecido camas y, sobre todo, colchones. De hecho, sólo han dejado uno.

Desde 1999

El primer proyecto de La Lastra se presentó a los medios de comunicación en diciembre de 1997. Entonces empezó una historia que no ha podido acabar peor.

En marzo de 1999 las corporaciones de Las Rozas de Valdearroyo y Campoo de Yuso aprobaron por unanimidad su integración en la Fundación Alto Ebro, un organismo que se creaba con el ambicioso propósito de desarrollar una no menos ambiciosa iniciativa. Dos meses más tarde fue presentado y firmado el proyecto del Centro de Educación Ambiental Alto Ebro, a realizar en la península de La Lastra.

El día 4 de agosto de 2000 el entonces consejero de Medio Ambiente, José Luis Gil; el presidente de Confederación Hidrográfica del Ebro, Vicente Lacasa; el director económico de Feve, Miguel Pérez; el presidente de la Fundación Alto Ebro y alcalde de Las Rozas de Valdearroyo, Juan Manuel Quevedo; el alcalde de Campoo de Yuso y socio-fundador de la Fundación, y el gerente de la Asociación Desarrollo de Campoo, Samuel del Vigo, firmaron en Las Rozas de Valdearroyo el acta de constitución de la Fundación Alto Ebro.

El 27 de abril de 2003 se inauguraron las obras de lo que prentendía ser «el mayor parque medioambiental de España en el pantano del Ebro». Se dieron más pasos; un convenio de colaboración entre la empresa de Residuos de Cantabria y la Fundación Alto Ebro quedó firmado el día 10 de mayo de 2003. El objeto del convenio fue la creación de equipamientos estratégicos ambientales en el territorio del Alto Ebro con el objetivo de dotar a la Comarca de Campoo y sus Valles de una red de propuestas de educación ambiental y cultural.

Finalmente, con las obras hechas, las propuestas educativas más que en marcha, incluso los animales en sus corralitos (aquello era una especie de granja), el Centro Medioambiental de La Lastra se cerró el 31 de marzo del 2005.

Desde entonces, ha pasado el tiempo sin ningún acuerdo entre gobernantes para preservar las instalaciones o dar un nuevo sentido a la inversión que en su día se realizó en la zona. Hace no tantos meses, y ha sido la última, un empresario de Cartes, Mario Aparicio Riancho, presentó un proyecto que, dijo, tenía como objetivo recuperar La Lastra. La idea era criar bisontes de pasto y caballos de silla y los visitantes, explicaba, «podrán recorrer la zona usando los caballos». Otro asunto que, con el tiempo, parece haber quedado en nada. Otro de varios.

Mucho dinero

«Estamos ante un proyecto único en España, enfocado a la educación medioambiental, con un concepto muy moderno que hasta el momento no se había desarrollado y que sin duda será un mosaico de atracción turística para esta comarca campurriana». Con estas palabras el entonces presidente del Gobierno de Cantabria, José Joaquín Martínez Sieso (PP), inauguraba el Centro Medioambiental de La Lastra en abril de 2003. Se habían invertido 2,2 millones de euros. Tras su inauguración, el centro estuvo agonizando veinte meses hasta su cierre definitivo en enero de 2005.

En abril de 2007, después de que todos los responsables iniciales del proyecto siguieran sin dar respuesta de futuro al mismo, los pocos trabajadores que quedaban en las instalaciones reclamaron su sueldo, y tras un largo proceso, en abril de 2007 la Fundación Alto Ebro fue declarada insolvente. A una pírrica cantidad de 105 euros asciendía el capital recogido como bien patrimonial, en las arcas de la Fundación Alto Ebro para pagar el mandamiento de embargo interpuesto por dichos empleados.

Era todo lo que quedaba de aquel proyecto, con grandes inyecciones de dinero europeo, en el que se habían invertido 2.2 millones de euros.

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