La muerte de un tilo histórico

La muerte de un tilo histórico

NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

Las fuertes ráfagas de viento pudieron ayer con uno de los iconos del Valle de Buelna, el tilo plateado de la casa de la familia Bustamante, uno de los tres árboles catalogados del mismo parque, los tres únicos de interés singular de Los Corrales de Buelna.

Con un centenar largo de años de historia, era uno de los dos únicos tilos plateados catalogados en Cantabria. Ya solo queda en pie el de Santa María de Cayón. Su grandiosidad, con cerca de ocho metros de diámetro en la base del tronco, se echa en falta cuando se pasea por La Rasilla, la zona antigua de Los Corrales de Buelna. Sobre las 22,30 horas el árbol crujió y, como si quisiera respetar el entorno que le vio crecer, cayó hacia el único lugar en el que no haría demasiado daño. De hecho, los únicos desperfectos se han producido en la verja este de la casa, en la entrada por La Rasilla, y en la pared de mampostería de ese mismo lateral.

Inmediatamente acudieron los miembros del Parque de Emergencias de Los Corrales de Buelna y Protección Civil. Se encargaron de retirar las pocas ramas que habían caído a la calle Real y a apartar las magníficas piedras de la pared afectada por la caída. También llegó hasta el lugar la Guardia Civil. Todos atentos a otros desperfectos producidos por el viento.

En el mismo parque de la casa de los Bustamante también cayó una gran rama de otro tilo, de gran belleza, como el pinón de Monterrey o el tejo centenario que junto al tilo caído eran los tres únicos árboles catalogados de Los Corrales, en uno de los parques privados mejor conservados de Cantabria. Además, la familia explicaba ayer que especialistas tratan esos árboles con periodicidad para una mejor conservación. Algo que no pudo evitar que la naturaleza dictara su sentencia de muerte.