Obama exalta en China la «no censura»

El presidente lanza un velado ataque al régimen al asegurar ante 600 universitarios que la libertad de información fortalece a los países

PABLO M. DÍEZPEKÍN
Obama saluda a una componente del grupo de universitarios con los que mantuvo un encuentro en el Museo de la Ciencia y Tecnología de Shanghai. / AFP/
Obama saluda a una componente del grupo de universitarios con los que mantuvo un encuentro en el Museo de la Ciencia y Tecnología de Shanghai. / AFP

Ante seiscientos universitarios congregados en el espectacular Museo de la Ciencia y Tecnología de Shanghai, una audiencia cuidadosamente seleccionada y calificada por la Casa Blanca como «los líderes chinos del mañana», el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inició ayer su trascendental visita al gigante asiático con una encendida defensa de la libertad de expresión, sobre todo en Internet.

En el complejo escenario chino, que está viviendo una auténtica revolución económica y social, pero no política, desde que empezó a abrirse al capitalismo hace ya treinta años, las palabras de Obama entrañaron una crítica velada al régimen de Pekín. No en vano, y con ayuda de empresas tecnológicas occidentales como Microsoft, Google o Yahoo, el Gobierno del gran dragón ha levantado una sofisticada gran muralla cibernética (Great Firewall) para filtrar los contenidos 'peligrosos' que circulan por la Red y, de paso, controlar a sus 250 millones de usuarios. Así, miles de páginas web continúan censuradas en el coloso oriental, desde las que apoyan la independencia de Tíbet o denuncian la persecución de los disidentes políticos hasta foros sociales como Youtube o Twitter.

Precisamente, ésa fue la mecha que encendió la respuesta del líder norteamericano. En medio de anodinas preguntas previamente elegidas, una cuestión remitida desde Internet demandó su opinión sobre el bloqueo de Twitter. Aunque Obama confesó que nunca había utilizado esa red social porque es muy torpe con los dedos para enviar incluso mensajes con su teléfono móvil, se mostró mucho más hábil a la hora de lanzar un alegato sobre las libertades individuales.

«Cuanta más información hay, más fuerte es una sociedad, porque los ciudadanos pueden así pensar por sí mismos y pedir responsabilidades a sus gobiernos», aseguró el presidente, quien se declaró «un gran partidario de la no censura». Intentando medir sus palabras para evitar enojar a sus anfitriones, el inquilino de la Casa Blanca admitió que cada país tiene sus propias tradiciones, pero afirmó que «el hecho de gozar de un Internet libre, o acceso no restringido a la Red, es una fuente de fortaleza que debería ser promovida».

En este sentido, Obama manifestó su plena convicción en la libre expresión, incluyendo las opiniones que a veces le enojan porque «me convierten en un mejor líder al obligarme a escuchar las críticas que no quiero oír». Aunque el mandatario demócrata dejó claro que su intención no era «imponer ningún sistema de gobierno a ninguna nación», insistió en que la libertad de expresión y culto, el derecho a la información para todos, incluyendo las minorías, y la participación política sin restricciones no son principios exclusivos de EE UU, sino «derechos universales».

Encuentro silenciado

Una definición que utilizó con tacto para evitar el controvertido debate sobre los derechos humanos en China, donde los medios de comunicación obviaron sus comentarios y resaltaron las alabanzas de Obama a su progreso económico. Por lo tanto, su discurso en pos de las libertades quedó circunscrito al público del auditorio y a los espectadores de la televisión de Shanghai. Finalmente, ninguna cadena estatal de la CCTV (China Central Televisión) emitió en directo el encuentro y en Internet sólo se pudo seguir en el portal de la Casa Blanca, pero no en el de la agencia de noticias Xinhua.

El alegato de Obama se suma a su llamamiento a la liberación de la famosa líder opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi que hizo el fin de semana aprovechando una reunión con los representantes de los países del sudeste asiático (Asean), entre ellos el primer ministro de Myanmar, Thein Sein.

Tras su encuentro con los estudiantes, el presidente de EE UU voló hasta Pekín, donde su homólogo chino, Hu Jintao, ofreció una cena en su honor. Hoy, ambos mandatarios se vuelven a reunir para abordar los principales asuntos de la gira del dirigente afroamericano, como las tensiones comerciales entre sus dos países, la cooperación económica para salir de la crisis, las diferencias sobre el cambio climático y la solución a los desafíos nucleares de Corea e Irán.

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