La nueva Biblioteca, un espacio que gana el lector en plena crisis

La nueva Biblioteca, un espacio que gana el lector en plena crisis

El próximo 16 de diciembre se inauguran las instalaciones de la calle Marqués de la Hermida

A. RUIZ SANTANDER

Los lectores y usuarios habituales de las salas de lectura y de los fondos de las bibliotecas santanderinas están de enhorabuena. La inauguración, el próximo 16 de diciembre, de las instalaciones de la Biblioteca Pública o Biblioteca Central de Cantabria y el Archivo Histórico Provincial en la calle Marqués de la Hermida vendrá a mejorar de manera sustancial un servicio que en Santander prestan tanto la Biblioteca Pública como las municipales.

La Ley de Bases Locales establece que son los ayuntamientos quienes tienen la 'obligación legal' de prestar el servicio de biblioteca en las poblaciones de más de 5.000 habitantes. En el caso de Santander, en la capital se encuentran, además de los cinco centros depedendientes del Ayuntamiento, la Biblioteca Pública, la del Ateneo de Santander y la de la Fundación Marcelino Botín además de la universitaria.

Hasta hace sólo unos meses, en el antiguo edificio de la calle Gravina compartían espacio y servicios la Biblioteca Pública y la Municipal de Santander. Así, por las mañanas, el servicio de la sala de lectura era atendido por personal de la Pública y por la tarde eran empleados municipal quienes se hacian cargo de ello. La inauguración de la nueva biblioteca acabará con este reparto de funciones y espacios y permitirá reubicar los fondos de una y otra y mejorar los servicios. Así, en el caso de la municipal, en los locales de Gravina se trabaja actualmente para adecuar los servicios a la red municipal de bibliotecas con el fin de que las cinco existentes ofrezcan los mismos servicios y dispongan de los mismos fondos. La apertura de la nueva Biblioteca Pública ha implicado también lel cierre de la Gutiérrez Solana (c/ Ruiz de Alda) ya que sus usuarios podrán acudir a partir de ahora a las nuevas instalaciones. Estos fondos irán a parar a las dependencias de la calle Gravina.

En lo que se refiere al antiguo pabellón de lectura de Menéndez Pelayo, éste se mantendrá como el 'espacio noble y principal' de las futuras depedencias de la Consejería de Cultura.

La sala de lectura

La apertura de las nuevas instalaciones de la calle Marqués de la Hermida supondrán una sustancial ampliación de la sala de lectura. Así, el total de puestos disponibles será de 640: 520 para adultos y 120 para infantil. Habrá sala de estudio; sala infantil; un espacio independiente que incluye puestos para ordenadores; zona de prensa, zona de consulta; acceso a internet y referencia electrónica y multimedia; hemeroteca; consulta de fondo local y depósitos; salas de trabajo en grupo y gabinetes de investigación.

El nuevo edificio permitirá también ampliar los fondos existentes, tanto en obras de referencia como en préstamo tanto de adultos como infantil. En total, los fondos superan el número de 160.000 libros.

Más personal

El personal que atenderá este servicio también se incrementará en pocos días. En la actualidad la Biblioteca Pública de Cantabria tiene una plantilla de 11 funcionarios, 3 ordenanzas, 6 auxiliares y 2 ayudantes de biblioteca además de 4 becarios. Dentro de la plantilla, dos empleados son bibliotecarios. A partir de la apertura de las nuevas dependencias, el personal se completará, en un primer momento, con otras 13 personas. La Consejería de Cultura, a través de la Sociedad Regional de Cultura y Deporte, ha convocado 13 plazas (8 de técnicos de biblioteca y 5 de técnicos de archivo) para su incorporación a las nuevas instalaciones.

Los servicios también se ampliarán de manera sustancial y a los ya habituales de sala de lectura y préstamo, se incorporarán novedades como gabinetes de investigación, talleres para actividades infantiles, formación de usuarios, sala de estudio y actividades culturales y de promoción de la lectura.

Oasis de conocimiento

Tienen el gusto del pequeño placer, del intimismo que permite conocer al usuario, sus predilecciones, para satisfacer su demanda. Son pequeños oasis del conocimiento nacidos al cobijo de centros culturales, algunos especializados. No se configuran como espacios alternativos a la futura biblioteca municipal; su oferta es complementaria, dedicada a sus vecinos, y continuará dando servicio tras la inauguración del espacio que ocupará el proyecto localizado en el antiguo edificio de Tabacalera. Al menos en la mayoría de los casos.

«Nuestra localización, en la calle Ruiz de Alda, muy cercana a la nueva ubicación de la futura biblioteca municipal, nos llevará a integrarnos en el nuevo espacio. Pero sencillamente será una cuestión de pragmatismo. Allí hay sitio para nosotros. De hecho, sólo la zona dedicada a la literatura infantil ya ocupa lo mismo de lo que lo hacía nuestro centro», argumenta Sara desde la dirección de la biblioteca Gutiérrez-Solana cuando razona el cierre de su pequeña biblioteca para su integración en la nueva sede.

El servicio, especializado, contemplaba la demanda vecinal para adaptar su oferta. «La mayor parte del fondo con el que contamos se centra en la narrativa clásica. En el servicio de préstamo, son libros que tienen mucha salida entre los más jóvenes. Ejemplares como 'El Lazarillo de Tormes', 'La Celestina' y otros tantos que se encuentran en los programas de estudios para los chavales de Enseñanza Secundaria, son los más solicitados», agrega Sara.

El servicio de préstamo se configuraba de manera muy sencilla. «Cada usuario rellena una ficha de datos con la que confeccionamos un carné para efectuar las extracciones de ejemplares», apunta. ¿El libro más demandado? «La saga 'Millenium' está saturando nuestra capacidad». Un perfil parecido se encuentra en el centro Fernando Ateca, en el barrio Ateca de Monte. «Nos hacemos cargo de cerca de 5.000 ejemplares, especialmente novela y volúmenes de enciclopedia», explica María José, al frente de la gestión del espacio. Pero el público, a través de sus peticiones, va dando forma al servicio, «y en nuestro caso los más interesados han sido los niños». La literatura infantil suma la mitad de los fondos con los que cuenta un centro con un usuario tipo que no supera los doce años de edad. «Pueden adquirir dos libros durante quince días. Si necesitan más tiempo pueden renovar la petición, y salvo que exista una demanda muy grande, no suele haber problema para efectuar la ampliación de plazo», aclara María José.

Los fondos audiovisuales -DVDs de cine y documentales, ópera y teatro-, y los puestos de ordenadores de trabajo o de acceso a Internet suelen completar las posibilidades de estas pequeñas áreas dedicadas a satisfacer las necesidades culturales de algunos barrios y otras zonas de la ciudad.