Posición subordinada

El deterioro de la salud de Aminatu Haidar que cumple tres semanas en huelga de hambre se agudiza sin que se vislumbre una solución a la crisis en tanto que el Gobierno español parece rebasado por la situación. Aunque el presidente Rodríguez Zapatero garantizó ayer que se está trabajando intensamente para encontrar una salida, a medida que pasan las horas, el problema adquiere una mayor dimensión y los protagonistas radicalizan sus posiciones. Pero la paradoja expresada ayer por el presidente señalando la necesidad de conservar las buenas relaciones con nuestro vecino cuando éste acaba de situar a España como responsable de una crisis que no ha provocado, refleja la posición subordinada de Madrid en las relaciones con Rabat. La fuerza coactiva que los asuntos pesqueros, de inmigración o terrorismo ejercen sobre la política exterior española en las relaciones con Marruecos están lastrando sobremanera el margen de maniobra de una diplomacia que no puede subordinarse a los intereses domésticos de Mohamed VI. Por el contrario, el Gobierno debe disponerse para afrontar una eventual intensificación del conflicto saharaui con criterios propios sobre la autodeterminación y el referéndum del Sahara occidental.