Moratinos recurre a partidos, la ONU y el Polisario para frenar el ayuno de Haidar

El ministro dice que su vida «no corre peligro inminente» y la activista mantiene el ayuno y rechaza controles médicos

ALFONSO TORICESMADRID.

El Gobierno activó ayer todos los resortes en su mano con un doble objetivo: tratar de convencer a Aminatu Haidar de que ponga fin a la huelga de hambre que mantiene desde hace 22 días y remover la negativa de Marruecos a dejarla regresar a El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, territorio bajo control de este país desde que España lo descolonizara en 1975.

Las gestiones, dirigidas personalmente por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, buscan el respaldo de todos los partidos españoles con representación parlamentaria a las iniciativas del Gobierno y conseguir la implicación activa de los más altos representantes de la ONU, del Frente Polisario y de Argelia en la preservación de la vida de esta activista y en la presión sobre Marruecos para que se avenga a una solución satisfactoria a la crisis. El ministro también señaló que, pese a los reveses de los últimos días, no ha parado nunca el diálogo y los contactos con las autoridades marroquíes para hallar una solución al contencioso y que ayer mismo volvió a hablar con su homólogo del país vecino.

Moratinos se desplazó ayer al Congreso, donde se reunió durante media hora con todos los portavoces parlamentarios, a los que informó de la evolución de la crisis y de sus gestiones y les pidió su colaboración leal con el Gobierno y la exclusión del problema de la lucha partidista. El grupo socialista trasladó por la tarde a todos los grupos un borrador de declaración, para aprobar por el pleno, en el que se recogen las demandas de Moratinos. El documento pide a Haidar que deje su huelga de hambre y que continúe la lucha sin arriesgar su salud. También reclama al Gobierno que «redoble» sus esfuerzos para que Marruecos «se implique» en la solución de esta situación «insostenible» y para que la ONU y la Unión Europea (UE) sean parte activa en el acuerdo. Además, exigen que la activista tenga asegurada una residencia «digna» y las visitas de su familia mientras deba seguir en España.

Los partidos señalaron que, una vez estudiado el documento, desvelarán si es posible el consenso. El PP ya adelantó que aunque la crisis nace de «un error» del Gobierno, que le ha conducido «a un callejón sin salida», está dispuesto a apoyar al Ejecutivo para salvar la vida a Haidar y para mantener la presión sobre Marruecos. CiU se expresó en términos similares, pero IU indicó que no interferirá en la huelga de hambre ni apoyará la alimentación forzada.

El Ministerio de Asuntos Exteriores informó también de que ya ha solicitado la implicación directa en ambos objetivos del secretario general de la ONU, del alto comisionado para los Derechos Humanos y del enviado especial para el Sáhara Occidental, de las autoridades argelinas y de los dirigentes del Frente Polisario. En una nota señala que en todos los casos ha visto receptividad y deseos de colaboración.

Estos movimientos no han logrado por el momento variar la postura de Haidar, que desde su habitáculo del aeropuerto de Arrecife (Lanzarote), reafirmó su intención de continuar el ayuno, al tiempo que responsabilizó al Ejecutivo español de los riesgos que pueda correr su vida y anunció que no permitirá más controles médicos. Es su respuesta a la incapacidad de España para mover las posiciones de Marruecos y al procedimiento judicial impulsado por el Gobierno el domingo, para controlar su evolución y exigir su traslado a un hospital y la alimentación forzosa si su salud entra en fase de deterioro grave.

El endurecimiento de la postura de la saharaui coincide con el auto del juez de Arrecife Jerónimo Alonso, quien sometió el domingo a examen forense a la activista tras la denuncia del Ejecutivo. En el examen señala que «no ha lugar al traslado forzoso Haidar a un centro hospitalario para que se valore su estado de salud o para que sea sometida a un tratamiento médico contra su voluntad». El tribunal superior canario informa de que el magistrado no ha aclarado si deshecha esta opción porque aún no ve un riesgo vital grave o porque considera que no está capacitado a actuar contra la voluntad de la huelguista. No obstante, la decisión coincide con la información dada por Moratinos de que la saharaui, aunque débil y fatigada, «no corre peligro vital inminente». Miembros del Gobierno dejaron claro que existen precedentes que permiten la hospitalización y la alimentación forzada de Haidar con orden judicial si es preciso y que, en ningún caso, con su permiso o sin él, consentirán que ponga en riesgo su vida.