El interruptor maldito

La investigación se encuentra en una fase «muy activa» y podría deparar nuevos imputados Los peritos del accidente de Spanair revisan las entrañas del relé que desencadenó la tragedia

MATEO BALÍNMADRID.

Los seis peritos independientes designados hace un mes por el juez que instruye el accidente del avión de Spanair, en el que fallecieron 154 personas el 20 de agosto de 2008 en Barajas, han comenzado a examinar las causas del siniestro con la vista puesta en una de las piezas clave del rompecabezas: el relé R2-5. El magistrado Juan Javier Pérez ha dado su beneplácito para que los expertos desmonten este dispositivo y exploren sus entrañas para conocer si este pequeño interruptor desencadenó los fallos que precipitaron la caída del MD-82.

Desde que comenzó la investigación hace 15 meses, el juez ha centrado su atención en este relé, una pieza situada en el morro del aparato que alimenta diferentes circuitos dependiendo de si el avión está en tierra o en vuelo. El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes (CIAlAC) -órgano del Ministerio de Fomento que trabaja de forma paralela a los peritos nombrados por el magistrado- detectó errores en su funcionamiento tras el accidente. En concreto, un sobrecalentamiento que pudo estar provocado por los daños que sufrió el aparato tras el impacto o por una avería anterior al siniestro.

Los investigadores creen que la hipótesis de la avería previa explicaría los fallos posteriores del avión. Tanto las indicaciones de alta temperatura mientras estaba en tierra como el fallo del sistema Tows al no hacer sonar la bocina de advertencia durante la carrera de despegue, que hubiera alertado a los pilotos sobre la configuración inapropiada del MD-82. Los alerones traseros y delanteros que sustentan el avión, los 'flats' y los 'slats', no estaban desplegados cuando éste se elevó.

Los expertos aseguran que existen precedentes de fallos del Tows relacionados con averías del relé R2-5 y que el 80% de las situaciones de calentamiento del calefactor de vuelo se asocian también a este interruptor. Sin embargo, en su informe de septiembre aclararon que no había pruebas concluyentes para acreditar estas conexiones, ya que los errores «pueden ser de naturaleza intermitente y difíciles de detectar», por lo que era necesaria una revisión «más exhaustiva».

Requerimiento

La CIAIAC sugirió entonces al juez la necesidad de desmontar por completo el relé, ya que podría aportar «información trascendental». Un requerimiento que el magistrado sólo ha aceptado tras designar a su propio equipo de peritos, después de buscar de forma infructuosa durante ocho meses. Las pruebas destructivas consisten en desarmar pieza por pieza el relé para revisar su interior, pero una vez que se desmonta ya no se pueden volver a montar. Con el motor tienen previsto realizar la misma prueba.

El primer cometido de la comisión de expertos del juez -formada por dos pilotos con experiencia en el modelo MD-82, dos ingenieros técnicos aeronáuticos y otros dos superiores- será tomar nota de los resultados que obtenga la CIAIAC del relé. Las conclusiones se incluirán en un informe vinculante para el juez. De ahí que los peritos no tengan ninguna limitación temporal y puedan requerir cuantas pruebas consideren oportunas sin que las partes puedan dirigirse a ellos hasta que finalice la investigación.

De momento, la instrucción está en una fase «muy activa» pero sólo centrada en asuntos técnicos, ya que el juez «quiere despejar todas las hipótesis en este aspecto», reconocen fuentes cercanas al magistrado Juan Javier Pérez, titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid.

Según avance la investigación y los peritos y la CIAIAC -cuya función es sólo conocer qué ha pasado y promover recomendaciones- se centren en otros interrogantes del accidente, caso de las normas de comprobación de la compañía, la labor de los técnicos o la tardanza de los equipos de emergencia de Barajas, «podría aumentar el número de imputados en el proceso», añaden estos informantes.

Hasta la fecha están inculpados los dos técnicos de Spanair que despacharon el avión en el primer intento fallido del despegue. Ellos fueren quienes revisaron la avería del calefactor y tras consultar el manual de la compañía decidieron desactivarlo. Una maniobra que pudo originar otros fallos, según el juez.

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