Los arándanos, un nicho de negocio con futuro

La empresa Campoberry, creada a finales de 2008, ha puesto en marcha una plantación y ofrece sus servicios a particulares

JOSÉ LUIS PÉREZ JLPEREZ@ELDIARIOMONTANES.ESGÜEMES.
Eduardo López, en plena actividad, muestra una planta de arándano. ::                             DM/
Eduardo López, en plena actividad, muestra una planta de arándano. :: DM

¿Arándanos en Cantabria? ¿Por qué no si en la región se dan una condiciones óptimas para su plantación? Esas preguntas se hicieron a finales de 2008 un grupo de emprendedores que, tras llegar a la conclusión de que las circunstancias eran favorables, aunaron sus fuerzas, conocimientos y capacidad de invertir para crear una empresa, Campoberry que mira al futuro de la mano de los frutos del bosque, un producto delicado pero que cuenta con una gran demanda en otros países como Gran Bretaña o Estados Unidos y que en España paulatinamente se está introduciendo.

El arándano es una baya que crece del pequeño arbusto homónimo de la familia de las ericáceas del género Vaccinium, que alcanza de 25 a 50 cm de altura.

Este género está formado por una docena de plantas que producen bayas de color oscuro, azuladas o rojizas, ricas en antocianos, pigmentos vegetales que les confieren su color característico.

Vivero

En Cantabria apenas se cuenta con unas 25 hectáreas plantadas de arándanos de las cuales Campoberry dispone en la localidad de Güemes con diez, teniendo previsto en primavera plantar otras tres más. Además, dispone de un vivero propio donde en la actualidad crecen unas 50.000 plantas, que se adquieren a los mejores proveedores especializados del mundo en el extranjero.

Los encargos de las plantas se realizan por estas fechas, a finales de año, y las misma son entregadas entre marzo y abril.

Las plantas, que llegan en un formato conocido técnicamente como P9 (en un envase del tamaño del recipiente de un yogur), inician a partir de primavera el proceso de engorde con el apoyo de abonos seleccionados por los técnicos de la empresa.

Paulatinamente, la planta se pasa a recipientes de dos litros y de cuatro litros hasta que alcanzan el tamaño adecuado para ser plantadas en las fincas de la empresa. Este proceso tiene lugar entre noviembre y febrero y es laborioso ya que entre cuatro personas se pueden plantar unas 1.200 unidades al día.

Previamente, el terreno se habrá preparado durante el verano con el objetivo de dotarle de una infraestructura de regadío, para lo que Campoberry cuenta con una piscina de unos 200 metros cúbicos que asegure el suministro.

Generación de empleo

A continuación, la plantación requerirá un seguimiento y unas atenciones, como por ejemplo unas cien horas de poda al año por hectárea, antes de llegar al momento de recogida a mano.

Cuando llegue ese momento de la vendimia, serán necesarias entre 30 y 40 personas, ya que el proceso se realiza a mano. Una persona puede vendimiar entre 30 y 50 kilos al día. Este dato refleja la riqueza que está generando esta iniciativa empresarial en la zona de Güemes, que de entrada ya ha dado trabajo a cuatro personas en un municipio donde progresivamente la ganadería ha perdido peso específico.

Producción

Una hectárea puede producir hasta 15.000 kilos, aunque lo normal es que la cifra se sitúe entre los 8 y los 12.000 kilos. Para ello será necesario que previamente la planta se convierta en un arbusto, hasta formar un seto de 1,80 m de altura aproximadamente.

Sobre el precio del kilo de arándano fresco, éste puede moverse entorno a los 12 euros, una cantidad que se reduce si se conserva refrigerado o congelado para una posterior comercialización.

Nuevas inversiones

El proyecto de Campoberry, que comenzará en uno o dos años a dar sus primeros resultados en forma de frutos, tiene a juicio de uno de sus socios, Eduardo López, más recorrido, ya que entre sus nuevas inversiones a corto plazo está montar una instalación de refrigerado y congelado, que asegure una correcta conservación y envasado de un fruto muy delicado antes de ser comercializado tanto en España como más allá de nuestras fronteras.

Muchas posibilidades

El arándano, que necesita al menos unas 150 horas al año de menos de siete grados, puede tener en Cantabria un importante recorrido y muchas posibilidades para dejar de ser un nicho de negocio y convertirse en un negocio con mayúsculas. Un ejemplo para poder tomar la medida a la rentabilidad de la inversión es que una tarrina de 125 gramos en una tienda de delicatessen puede costar sobre los 3,5 euros.

Pero en Cantabria no sólo Campoberry cuenta con terrenos adecuados para plantar arándanos. Es más, los técnicos de esta joven empresa, con Juan Ignacio de Sebastián al frente, ofrecen cursos a colectivos interesados y su asesoramiento para quien pueda estar interesado en transformar sus terrenos insuficientemente productivos en una plantación de frutos del bosque.

De este modo, el ingeniero agrícola prestará su servicio a particulares desde el primer momento, analizando la tierra y estudiando si las condiciones de la finca seleccionada son aptas o no para la plantación de arándanos -necesitan mucha acidez-. A partir de ahí Campoberry realizará un presupuesto y está en condiciones de cerrar el proyecto «llave en mano». Incluso, la instalación de refrigeración y congelación está pensada en dar servicio a otras personas.

Cultivo ecológico

Para quien esté planteándose la posibilidad de dedicar una finca a este fin, Eduardo López indica que debe ser tenido en cuenta que se trata de un cultivo ecológico, que no es necesario sulfatar con productos químicos, hasta el punto que él mismo tiene la finca junto a su propia casa.

La única molestia pueden ser la que produzcan en su momento del año las abejas, que desarrollarán la tarea de polinizar las flores. El abono necesario incluso va todo por una tubería de riego.

Sobre los enemigos de estos arbustos, el propio Eduardo destaca a la rata-topo, para que se colocan trampas y cepos, y los pájaros, que se ahuyentan con el apoyo de aves de cetrería y con cañones de ruido.

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