«Necesitamos más estética y menos ética»

Manrique presentó su radiografía de la naturaleza humana. ::                             ROBERTO RUIZ/
Manrique presentó su radiografía de la naturaleza humana. :: ROBERTO RUIZ

Rafael Manrique Escritor y psiquiatra, autor del libro 'Diecinueve rayas'

GUILLERMO BALBONASANTANDER.

Viajó entre géneros a través de 'La densidad del desierto'. Ahora su escritura pretende «exhibir el mundo y su funcionamiento, pero dando la vuelta al relato tradicional de modo que los deseos, las distintas percepciones, los miedos, no sean elementos complementarios de la realidad, sino su mismo centro». Su última obra -presentada en la librería Gil estas navidades- es 'Diecinueve rayas', vidas cruzadas por otras tantas historias que habitan el nuevo libro del escritor, columnista y psiquiatra cántabro Rafael Manrique. El también autor de diversos libros profesionales, un volumen de viajes y dos obras de ensayos literarios, ha compartido la creación de esta última obra con Silvia Andrés. Las historias de '19 rayas', protagonizadas por múltiples personajes discurren de la mano de Manrique (Muriedas, 1955) a través de la intimidad de una habitación, el asfalto de una calle, una playa desolada o un avión repleto de pasajeros...

-Diecinueve rayas para ver el mundo y la necesidad de acotarlo...

-Sí, sólo conocemos aquello que podemos limitar y el cómo establezcamos esos límites, esas diferencias, determina nuestra vida. Sobre un magma de significados posibles el hecho de estriar, de rayar ese campo de deseos posibles nos hace libres. Y lo contrario, nos esclaviza cuando esas estrías las hace el orden social y nos las impone.

-Dígame en pocas palabras, ¿qué esconde y qué revela su último libro?

-En plena lógica «postmoderna» este libro oculta y desvela, al tiempo, muchas de las formas en las que se produce un choque de los múltiples personajes, en diversas situaciones y lugares geográficos, con cuatro ideas fundamentales: deseo, miedo, envidia y creación.

-¿Por qué no un volumen de relatos 'tradicional'?

-Quizá porque no sería capaz de eso pero también porque lo que queríamos escribir necesitaba muchas situaciones que se cruzaran en un presente y en las que el pasado jugara un papel pequeño. Es un libro de ficción pero también es un ensayo sobre la naturaleza humana y a eso le venía bien este formato «anormal» que hemos usado.

-Por cierto, ¿cómo se escribe a cuatro manos, a dos cabezas, con dos sexos.....?

-La idea inicial del libro fue de Silvia. Ser hombre y mujer no ha sido difícil. Más lo ha sido acoplar dos estilos diferentes. El de ella más preciso y literario, el mío mas ensayista y abstracto. Cada uno escribía una raya y nos las intercambiamos. Iban y venían varias veces y, al final, el relato era homogéneo y no dependiente de cada uno de nosotros por separado.

-Su libro me ha recordado al filme 'Magnolia'. En el presente, ¿es inevitable lo fragmentario, coral y, al tiempo, lo extraordinario en lo cotidiano?

-Creo que sí. Vivimos tiempos líquidos, como dice Bauman, y eso supone relaciones, amores, sentimientos y proyectos fragmentarios, incompletos y provisionales. Eso crea ansiedad pero también genera libertad.

-La impostura, la superficialidad, la falta de privacidad, la falacia, la mentira del sistema, ¿ya sólo nos cabe el exilio interior?

-No creo que estos tiempos sean peores ni mejores que otros. Los relatos de '19 rayas' muestran todo eso que cita pero también lo contrario. Un traficante, un camarero, un físico, un artista, una adolescente. son tiernos y malvados al tiempo.

-A lo mejor es una ingenuidad de manual, pero creo que un mundo más lúcido implica menos escuela y más educación sentimental...

-Tengo miedo al adjetivo sentimental. Con frecuencia es sinónimo de sentimentalismo y además el término no es correcto. No tenemos sentimientos, sino que vivimos siempre de forma sentimental. Creo en la educación pero poco en la escuela, y creo en la lucidez pero no en la felicidad.

-Usted mismo lo ha planteado en ocasiones. ¿Cuándo nuestra sociedad va a aceptar el fracaso de la estrategia general de toda la práctica educativa?

-No sé cuando... es raro, ¿no? Es tan evidente. y tan urgente que se haga esa revisión. Nuestro mundo occidental -y más en España- acabará por no tener un lugar en el mundo si no se hace.

-La cultura y el arte, ¿son nuestro particular cielo protector?

-Es bonita esa definición que plantea. Sí, lo son. Sostengo que sólo una vida cultural tiene valor como tal vida (eso no supone pasar las veladas leyendo a Hegel). Pero al tiempo el acceso a la cultura es bien difícil ya que es exigente, poco rentable, lento.

-Su labor profesional de psiquiatra, ¿mediatiza su escritura, la enriquece, la convierte en analítica?

-Espero que esas tres mediaciones sean ciertas. Al menos creo que centra los temas con los que trabajo todos los días: el miedo, el deseo, la contradicción, la ambivalencia, la responsabilidad.

-No le quiero dejar sin trabajo, pero no hay mejor psiquiatra que uno mismo y mejor diván que la autocrítica.

-No es verdad eso. El conocimiento para ser genuino necesita salir de uno mismo y dialogar con otro ajeno. Eso es el psiquiatra: un conversador crítico, un sparring. Cualquier sistema cerrado -y uno mismo lo es- no crece, no genera opciones. Se enfría y muere.

-¿Cree que estamos necesitados de un nuevo humanismo, o que nos sobra cierto trascendentalismo de salón?

-La palabra humanismo me pone a temblar. Con él se disfrazan nuevas formas de religión y de esencialismo. También me asusta la pedantería intelectual de los niños ricos y malcriados que solemos ser los europeos. Echo en falta la responsabilidad y la valentía como valores educables.

-¿Qué opina de esa frontera entre el ensayo y la literatura en la que parece se ha instalado una moda creativa?

-Me gusta esa moda ya que al mezclar esos dos géneros -mezcla tan típica del postmodernismo- se generan bellezas y placeres nuevos y adaptados al mundo de hoy. Necesitamos más estética y menos ética.

-Alguien tan inquieto, seguro que tiene proyectos de publicación para este 2010...

-Van avanzados varios ensayos: uno sobre la subversión del pensamiento junto con Begoña Cacho, y otro libro de ficción con Silvia Andrés. Al tiempo se publicarán en México uno sobre los celos con Teresa Díaz y otro sobre la transformación personal. Además, preparo uno sobre el hecho de viajar. aunque este tardará algo más.