Dejar de fumar: la mejor inversión

EDUARDO PEDREJÓN CASOMÉDICO NEUMÓLOGO Y ESPECIALISTA EN TABAQUISMO
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                             JOSÉ IBARROLA/
:: JOSÉ IBARROLA

Los datos de la Encuesta Europea de Salud 2009 proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística muestran que desde que se prohibió consumir tabaco en los centros de trabajo, la proporción de personas que se declaran fumadoras (habituales u ocasionales) ha aumentado un 6,68% (en los mayores de 16 años ha pasado del 29,5% al 31,5%). En Cantabria, la proporción es mayor ya que del 30,25% de fumadores en el año 2003 hemos pasado al 33,91 en el año 2006, según la Encuesta Nacional de Salud para estilos de vida en mayores de 16 años.

Los datos son preocupantes: el porcentaje de fumadores se mantiene, y eso quiere decir que los nuevos fumadores son, sobre todo jóvenes. Esto es especialmente importante en los niños y adolescentes si ven que en los lugares de ocio se puede fumar, lo asumen como algo normal; es un proceso de especular y de imitación.

Limitar el consumo de tabaco no ha sido aliciente suficiente para que las personas dejaran de fumar. La Ley de 2006 no era una prohibición total, se centraba en los lugares de trabajo, pero dejaba la mano abierta a los lugares de ocio. Esa misma ley, no sólo no ha cumplido con los objetivos marcados -conseguir que 300.000 personas dejasen de fumaR- sino que ha logrado que más españoles se apunten al hábito. En concreto, España suma 315.000 nuevos fumadores desde que entró en vigor en el año 2006. Al no ser restricción total no es efectiva para desanimar a los nuevos fumadores.

Fumar es como coger un atajo para llegar antes al cementerio. En España mueren al año aproximadamente 55.000 personas a causa del tabaco y unas 6.300 personas «por inhalar humo ambiental producido por otros fumadores», de esas 600 serán fumadores/as cántabros/as y de ellos 10 son fumadores pasivos. Es decir, morirán a consecuencia del humo fumado por sus padres, amigos. El humo que desprende el cigarro o cigarrillo por combustión espontánea tiene mucha más concentración en sustancias tóxicas que el humo ya 'filtrado' por el fumador en sus pulmones. No debemos olvidar que el tabaquismo pasivo es la tercera causa de muerte evitable en países desarrollados.

El tabaco se cobra más muertos e invalideces que cualquier otra enfermedad, es el 'asesino silencioso'. Los efectos perjudiciales del tabaco afectan prácticamente a todos los órganos y sistemas. El consumo de tabaco está asociado a un aumento de riesgo de cánceres entre los que destaca el de pulmón. El 90% de los enfermos con cáncer de pulmón son fumadores y aproximadamente el 30% de los fumadores desarrollarán un cáncer de pulmón. Entre otras enfermedades asociadas al tabaquismo, destaca la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (enfisema, bronquitis.) que afectará al 15-20% de los fumadores. El riesgo de muerte por enfermedad coronaria en fumadores es cuatro veces mayor que el observado en los no fumadores.

En general los fumadores presentan un 70% más de mortalidad que la población no fumadora viendo acortada su supervivencia en diez años. En los hombres hasta un 30% de muerte se atribuye al hábito tabáquico y en las mujeres está aumentando de forma alarmante hasta el punto que en los EE.UU. el primer cáncer en la mujer, es el de pulmón y en España el tercero. Además, bajo el punto de vista laboral el fumador deja de trabajar por baja laboral el doble de días que un no fumador.

Según cálculos basados en estimaciones, el gasto diario en tabaco en España asciende a 24.040.050 euros, esto significa que cada segundo el gasto es de 279 euros. Un fumador de un paquete de tabaco al día gasta actualmente 1.500 euros al año. El Consejo de Estado ha constatado recientemente que 'los gastos sociales por el tabaco son mayores que los ingresos por impuestos'. Los gastos sanitarios de las seis principales enfermedades derivadas del tabaquismo ascienden a 3.600.000 euros .

La prevención y curación de esta conducta de riesgo es la intervención más costo eficaz que se conoce en actuación sanitaria,representando el modelo de referencia, al costar mucho menos dinero por año de vida salvado que la que cuesta en la actualidad programas como los de cáncer de mama, hipertensión, dislipemias, etc. En EE.UU. un año de vida salvado en programa de dislipemias cuesta entre veinte mil y quinientos mil dólares y un año de vida salvada en programa de deshabituación de tabaco cuesta cinco mil dólares. Dejar de fumar comporta ahorro de dinero y salud, tanto a nivel personal como a nivel social.

Por todo ello, esperamos con impaciencia las restricciones anunciadas por la nueva ley. Fumar es un acto libre que puede matar al prójimo. Y no estaría mal que el gobierno se planteara también el pago de los tratamientos de deshabituación para todos aquellos pacientes que lograran confirmar su deshabituación. ¡Ahorraríamos todos¡

Para finalizar, aconsejaría a los fumadores que dejar de fumar sería una de las buenas decisiones que tomaría en su vida, mejorando su salud, calidad de vida y siendo más libres, al perder una dependencia a una droga (nicotina) que al final puede matarle.

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