«RECORDAMOS A MI PADRE CON ALMA CORAZÓN Y VIDA»

-La figura de su padre, Ibrahim Ferrer, les acompañará especialmente en forma de responsabilidad...

-Fue un proceso. El primer año tras su muerte lo pasamos en silencio. El segundo fue mejor, pero el tercero significó la ruptura, la reacción. Estaba con nosotros, con su amor, su música y la película. Suponía una gran responsabilidad porque íbamos a ir por el mundo con su nombre a las espaldas. Podía salir muy bien o muy mal. Salió bien, y fue porque lo hicimos con alma, corazón y vida. Lo recordamos así.

-Mantienen su filosofía...

-El fin último es mantener viva su figura y dar alegría a la gente. Ponemos en práctica todo lo que nos enseñó y sobre el escenario hay algo de él que vive en nosotros. Cuando comienza a cantar Ibrahimcito (su hermano mayor Ibrahim Ferrer II), es asombroso encontrar las semejanzas.

-Continuarán de alguna manera con ese éxito tardío que disfrutaba su padre cuando lo sorprendió el cáncer...

-Su frase era: «Le agradezco a la vida por todo lo que me tenía guardado; sólo le pido una prórroga para poder disfrutarlo». Tuvo diez años para saborearlo, aunque lo hiciera a su manera, sin creérselo demasiado.

-Ibrahim Ferrer era muy querido en este país...

-Y él lo sabía y se encontraba agusto. Le gustaba Barcelona. Fue allí donde abandonó la costumbre del sombrero por la de la gorra. Además, le apasionaba el Fútbol Club Barcelona. Pero el cariño aún nos sorprende...

-Es normal tratándose de una figura así...

-Pero es llamativo pensar que venimos de una pequeña islita, un pedazo de tierra perdido en el océano que has de atravesar para llegar aquí. Y que a tanta distancia alguien se me acerque y confiese que admiraba a tu padre emociona.

-Este año llega el cinco aniversario de su muerte...

-Siempre digo que mi primer sueño está cumplido. Fue conseguir que todos los hermanos subiésemos al escenario a cantar. Para el 2010 llega el aniversario de su muerte, y hay que hacer algo bonito.

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