Astillero suma un triunfo de ensueño

Foto y vídeo: Rafa González/
Foto y vídeo: Rafa González

Pedreña y Castro protagonizaron un duelo espectacular en la Bandera Sotileza | La prueba no defraudó a los miles de aficionados que siguieron la evolución de las ocho traineras participantes

RAFA GONZÁLEZSantander

La San José XIV de Astillero se impuso en la XXXV Bandera Sotileza que se disputó ayer en aguas de Santander, desde Cabo Menor a la popular Grúa de Piedra. Los azules lograron aventajar en cuatro segundos Pedreña y en ocho a Castro en una prueba presenciada por miles de aficionados que se dieron cita en los puntos estratégicos del recorrido y que disfrutaron con la evolución de las ocho traineras participantes.

La jornada se presentaba apasionante. Hasta la fecha, las traineras más fuertes se habían repartido las victorias: La Marinera en la Caja Cantabria y la Seve Ballesteros en Hipercor. Estaba pendiente una buena actuación de los azules, ya que después de dos intentos tan solo habían conseguido un segundo y un tercer puesto, un pobre balance para un club puntero. Los compromisos del banco móvil habían propiciado que a las dos primeras regatas faltasen hombres claves en sus bancadas y esa es una de las principales razones.

Ayer, Jon Salsamendi quiso tomar la medida a sus rivales y realizó cinco cambios con relación a la cuadrilla del domingo, entrando en las bancadas hombres del ocho y la trainerilla que, hasta la fecha, habían estado fuera de las cuadrillas. Le dio buen resultado al conseguir la victoria, en una prueba que realizó contrarreloj ya que se despegó de Camargo demasiado pronto y no pudo contar con la presión de un rival tratando de superarlo.

El estado de la mar y la climatología se sumaron a engrandecer el espectáculo ya que la ausencia de olas y de viento propició que los botes bogasen prácticamente con calma chicha y tuviesen todo a su favor para engrandecer a la prueba.

Las cuatro últimas traineras en tomar la salida fueron las que marcaron el devenir de la regata de cara a los aficionados. Una vez que tomaron la salida Astillero y Camargo, la tensión subió de tono. Se sabía que en liza estaban dos candidatos al triunfo. Los azules bogaron rápido en los primeros trescientos metros y fueron cogiendo la proa de la regata. La Virgen del Carmen no parecía contestar a los bríos de la remada de los patroneados por Ugaitz Mendizabal. La ventaja de los azules fue aumentando y al llegar al cabo de La Cerda su virada fue muy limpia y sin ningún problema por la presión a que les podía haber sometido el bote camargués, patroneado por Mikel García. En la entrada en aguas de la bahía ya habían cedido más de una trainera respecto a sus compañeros de serie, los astillerenses.

Una vez enfilado el rumbo hacia el interior de la bahía santanderina, los de la San José XIV comenzaron una lucha individual contra el cronómetro. Las referencias que tenían de los dos botes que habían salido a continuación, Pedreña y Castro, no les daban ninguna ventaja. Estaba todo por decidir y a ellos les faltaba un barco a babor o estribor que les obligase a mantener una intensidad más alta.

A pesar de eso, comenzaron a verse ganadores a la altura de Gamazo ya que la ventaja era de cuatro segundos sobre pedreñeros y castreños. Los astillerenses apretaron los dientes y lograron llegar a la boya de meta con un tiempo de 20.24.17.

Pugna de titanes

Otra regata completamente diferente fue la que protagonizaron la Seve Ballesteros, con Borja Gómez en la popa, y La Marinera, con Iker Gimeno con el remo de gobernar.

Fue un duelo de titanes. Una vez que comenzaron la boga ninguno de los dos quiso ceder un centímetro ante su rival, por la calle más próxima a tierra los pedreñeros, mientras que los castreños tenían que superarles antes de llegar a la virada.

La champa de salida fue más prolongada por parte de los de Enrique López. De ello sacaron ventaja para alcanzar el cabo de La Cerda por delante de los de Joseba Fernández, pero las diferencias fueron mínimas, hasta el punto que el juez de mar tuvo que rectificar el rumbo tanto de unos como de los otros. Incluso la proa de los rojillos navegó pegada al remo del patrón pedreñero durante muchos minutos. Los de Iker Gimeno lo intentaron por babor y estribor, pero no pudieron superar a los pedreñeros que cerraban muy bien todos los huecos por los que se intentaban colar los de Castro Urdiales.

Fue una regata de mucho nivel por parte de las dos tripulaciones y después de lo visto nadie pensaba que fueran superados por otro barco ya que el ritmo de paladas y la tensión con la que navegaron les situaban como favoritos al triunfo.

Los blancos habían cruzado la boya de meta en primer lugar y se sentían ganadores, pero cuando los jueces dieron por la megafonía los cuatro segundos de ventaja conseguidos por los astillerenses fue un jarro de agua fría en las ilusiones de los pedreñeros. Habían hecho un esfuerzo titánico, al igual que los castreños y se quedaban con la miel en los labios al ser superados por tan poca diferencia por el bote astillerense.

La cuadrilla vencedora de Astillero estuvo formada por Germán López, Carlos Palacios, Israel Bolado, Leandro Salvagno, Jon Salsamendi, Luciano Prego, Víctor Fernández, Jaime Ríos, Francisco Montes, Mario Hernando, Imanol Múgica, Juan Zunzunegui, Jesús Gómez y Ugaitz Mendizabal.

Con anterioridad habían concluido las traineras de Santoña y Colindres una regata muy igualada y con mucho esfuerzo por parte de los componentes de las dos bancadas. Los de la Virgen del Puerto quisieron sacarse la espina de las dos regatas del fin de semana, en las que habían sido superados por los de la San Ginés. No les resultó fácil. La pugna se convirtió en un mano a mano muy intenso que propició que lograsen unos buenos registros y que los de Manolo Sorin mejorasen en cuarenta y tres centésimas el tiempo de Camargo. Colindres también estuvo cerca y plantó cara en una regata en la que cedió ante los santoñeses por cuatro segundos.

La pugna más desigual correspondió al emparejamiento entre Pontejos y Santander. Los veteranos pontejanos llegaron a la meta con nueve segundos, sobre los de la Virgen del Mar que, en esta ocasión, mostraron un mejor nivel que en citas precedentes.

La regata no ha decepcionado a nadie. Los jueces realizaron una buena labor y contaron con la colaboración de los remeros que, en todo momento, tomaron en cuenta las indicaciones sobre el rumbo que debían seguir, aconsejado por los árbitros.

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