Revilla asegura que José Blanco es "un mentiroso absoluto"

El expresidente habla sobre su nuevo libro en el programa de Ana Rosa Quintana y afirma que Urdangarín necesitaría uno para él solo, como "los que se han convertido en piratas de la economía"

P. CH.Santander

Un mentiroso absoluto. Con estas palabras ha definido hoy el expresidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, al exministro de Fomento, Pepe Blanco, la persona que peor parada sale en su libro Nadie es más que nadie Que acaba de ver la luz y en el que recoge sus experiencias con algunos de los personajes públicos con los que ha compartido gestión o vivencias en los útlimos años. Un streptease personal, asegura.

Nadie con quien no haya compartido más de 20 horas, le precisó a Ana Rosa Quintana en cuyo programa ha estado hoy y donde ha vuelto a reiterar que Blanco le engaño y que de su experiencia con él sabe que es un hombre poco fiable. La promesa, incumplida, del tren de alta velocidad está en las razones de esa opinión que Revilla dice demostrar con hechos.

Y como tiene que ser gente con quien haya estado más de 20 horas, pues Revilla no habla de Rajoy porque solo he compartido con él unos puros. Si habla de José María Aznar que tampoco sale bien parado, porque le responsabiliza de la guerra de Irak y Revilla ha asegurado esta mañana que la guerra de Irak es el origen de toda la crisis mundial que vivimos ahora. Sobre José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho que ha luces y sombras y al duque de Palma, Iñaki Urdangarín, apenas le cita porque todo el escándalo le pilló ya con el libro acabándose. Eso sí, opina que Urdangarín requiere un libro nuevo. Sobre él y sobre todos los que se han convertido en piratas de una economía., apostilló el expresidente. Éste indicó que el problema actual está en que se ha pasado de una economía real en la que todos conocíamos quienes eran los rico y por qué a una economía en la que alguien con un ordenador y sin tener empleados pueden hundir los mercados.

A juicio del expresidente se ha vivido por encima de las posibilidades y es cierto que en las comunidades autónomas ha habido desmadres, pero no se puede cargar solo a ellas la situación actual porque el estado de las autonomías es lo mejor que ha tenido España.

Mariano Rajoy, menos tijera y más modelo de desarrollo

El expresidente de Cantabria también ha reprochado al Gobierno de Mariano Rajoy que solo hable de "tijera" y de "cortar" y no plantee medidas en positivo o el modelo de desarrollo que quiere para España.

En una entrevista con Efe, posterior al programa de Tele 5 ha considerado que las medidas del Ejecutivo del PP no van en la buena dirección porque "recortar y recortar no sacan de la crisis". Tras asegurar que parar la inversión pública ha sido "un error mayúsculo", Revilla ofrece al Gobierno algunas alternativas, como el desarrollo de las energías renovables, el único "nicho" con posibilidades en España.

Augura Revilla dos años todavía muy duros de crisis económica y advierte a Rajoy del problema que puede ocasionar que "se ponga de rodillas" ante Alemania y ante el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Además, tambien ha dicho hoy que "no tira la toalla" y que se ve otra vez como presidente de la comunidad autónoma, ya que todavía tiene "mucho que aportar" al servicio público.

Preguntado si se ve como presidente de Cantabria de nuevo, Revilla pregunta a su vez: "¿Le digo la verdad?: Sí".

Revilla que ha pasado de presidente a diputado raso "sin ningún trauma", deja claro que su voluntad de volver a dirigir la comunidad "no es una obsesión", y considera que, una vez que los ciudadanos vean lo que "se está haciendo ahora", muchos de ellos dirán: " Revilla no era tan malo".

En cualquier caso, ha asegurado que si hubiera querido, seguiría ahora de presidente. Y lo ha explicado así: "Si el día que el PSOE incumple el compromiso del AVE, disuelvo el Gobierno a cuatro meses de las elecciones, saco mayoría absoluta".

Sin embargo, decidió no hacerlo porque, tal y como resalta, no es un "carroñero" y porque se fió de la palabra del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien convenció a su ministro de Fomento, José Blanco, para que anunciara que la obra se iba a ejecutar.

"Al final, el señor Blanco se impuso a Zapatero", recuerda el expresidente cántabro, quien no se arrepiente de su decisión de no disolver el Gobierno.