Barcenaciones colecciona cuadros

Las calles se convierten en museo. / Sara Torre/
Las calles se convierten en museo. / Sara Torre

Las calles del pueblo se convierten en una exposición de obras de artistas de la zona

SARA TORREBarcenaciones

«Cualquiera puede participar. Todo el mundo tiene un gancho para colgar sus cuadros en la pared», comentaba ayer el alcalde pedáneo de Barcenaciones (Reocín), José Manuel Telechea, invitando en nombre de los vecinos a que los artistas acudan desde cualquier lugar a seguir llenando los muros del pueblo con sus obras. De momento, su llamada ha funcionado. El sábado se han reunido más de veinte artistas, muchos de ellos de la zona.

Hasta ahora, Solapeña y Ruiz de Salazar son las calles convertidas en un auténtico museo, a lo largo de aproximadamente doscientos metros. Acrílico, óleo, acuarela plumilla y grabado son algunas de las técnicas que se intercalan en las vistosas calles, pero también se pueden encontrar fotografías e incluso cuadros elaborados a punto de cruz. Además, los visitantes encontrarán algunas esculturas.

Éxito

Es el tercer año que se dedica un fin de semana a adornar el pueblo con arte y los vecinos están encantados porque «cada vez viene más gente, tanto a exponer como a mirar», explican. «De esta forma, se da a conocer el pueblo, es una idea genial», señala José Manuel García, uno de los artistas.

Para Juan Carlos Zunzunegui, vecino de Valles, lo mejor es «tener la oportunidad de exponer sin necesidad de ir a una galería de arte, y que tenga acceso todo el mundo». Algo que para otra de las artistas, María Eva Palacios, de Polanco, supone que el arte se acerca más a todo tipo de gente, ya que «no hay que entrar a ningún lugar a ver las obras».

Por su parte, Pedro B. Arciniega, que lleva toda una vida dedicada al arte, ha observado que «la misma obra sobre la pared de piedra vibra de otra manera», por eso, este profesor de arte anima a todos sus alumnos a participar en la iniciativa, que comenzó cuando el artista de Barcenaciones José Antonio Gómez le sugirió al alcalde pedáneo la idea de organizar una exposición. La razón no fue otra que la gran cantidad de pintores y escultores nacidos o residentes en la localidad.

Al regidor le «encantó» la idea y hoy, tres ediciones después, tras haber pasado más de cinco horas colocando ganchos en las paredes unidos entre sí por un alambre extendido con la ayuda de un tensor, conserva en su casa más de mil de reserva: «No quiero que nadie se quede sin poder participar».