Goleador total

Goleador total

Con 235 tantos en 16 temporadas, es el máximo artillero de la historia del club. Fue un portento físico sin parangón en su época

MARCO G. VIDART

Si en los años 20 del pasado siglo el fútbol hubiera sido el fenómeno de masas que es en la actualidad, a buen seguro que un jugador del Racing habría estado siempre presente en los medios de comunicación: Óscar Rodríguez López (Avilés, 1904). Fue un adelantado a su época, un jugador de una potencia física descomunal que le valió para anotar goles con una facilidad pasmosa en las 16 temporadas en dos etapas que vistió la camiseta verdiblanca. Tantos que, a día de hoy, sigue en lo más alto de la tabla de goleadores históricos del Racing. Y parece que sus 235 goles seguirán sin ser superados durante mucho tiempo.

Hijo de pescadores gallegos, el joven Óscar arribó a Santander cuando tenía 16 años. Con esa edad ya se enfundó la camiseta del Racing, un equipo con el que participaría en la primera edición del Campeonato Nacional de Liga, allá por el año 1929.

Pero antes, Óscar protagonizó otros hitos para el fútbol regional. En 1926, tras haberse admitido el profesionalismo en el fútbol, el ya cántabro se convirtió en el primer futbolista profesional inscrito en la región. La calidad del ariete ya valía dinero y Óscar era un jugador bien pagado para la época.

«Era el Di Stéfano de Santander. Podía haber pedido lo que le hubiese dado la gana», afirma Manuel Sieira (Santander, 1917), el jugador vivo más antiguo del Racing y que compartió vestuario con Óscar en la temporada 1939-1940, cuando el delantero hacía las veces de jugador y entrenador. «Era alto, ancho. A mí me quería mucho, porque era el más joven del equipo».

Sieira recuerda a la perfección la gran característica de Óscar como jugador de fútbol: la fuerza. «Era un hombre contundente. Iba a arrollarlos a todos. Disparaba con las dos piernas y no se andaba con contemplaciones. Tiraba a matar al portero», dice entre risas . «Y podía hacerlo, ya que aquellos balones pesaban una barbaridad. A la hora de tirar los penaltis, se daba la media vuelta, hacía un sprint y lanzaba un obús».

El máximo goleador de la historia del Racing también llamaba la atención por su apetito. «Era un glotón», reconoce entre carcajadas Sieira. «Cuando iba a la cocina de los hoteles, se comía una vaca. Aún recuerdo un partido que jugamos fuera de casa. En el hotel nos dieron de comer muy mal, pero él se metió en la cocina y se zampó dos chuletones».

Selección española

La gran calidad de Óscar le valió para ser el primer jugador del Racing de Santander en vestir la camiseta de la selección española. Su debut se produjo el 17 de mayo de 1925 en Lisboa, donde España se enfrentó a Portugal. El delantero verdiblanco se convirtió en el jugador más destacado del encuentro, ya que dio el pase del primer gol y anotó el segundo para sellar la victoria de España por 0-2.

Óscar disputó otro partido con la selección española. Sin duda fue muy especial para él. El 17 de abril de 1927, España se medía a Suiza en los Campos de Sport de Santander. Óscar jugaba en casa. Los helvéticos, con tres defensas en la zaga, no lo pusieron fácil. En la primera parte, el ariete del Racing consiguió batir al meta suizo, aunque el árbitro anuló el tanto. En el minuto 34, Olaso centró desde la banda al área, donde Óscar aguardaba para rematar de cabeza y anotar el único gol del partido, para alegría de los más de 10.000 espectadores que acudieron al estadio.

Tras la guerra, Óscar regresó al Racing para ejercer de jugador-entrenador. Fue la temporada 1939-1940. Pero sus éxitos como jugador no se repitieron desde el banquillo. «Como entrenador era muy torpe», rememora Sieira. Pero para la historia siempre quedará el Óscar Rodríguez que se convirtió en el terror de las áreas en los años 20. Además, su leyenda tiene aún más mérito: a los catorce años, un golpe le había roto los tímpanos y le había dejado prácticamente sordo.