Cruceristas: siete horas, 14 euros

Dos de los cruceristas que ayer recorrieron la ciudad. / Foto: Celedonio/
Dos de los cruceristas que ayer recorrieron la ciudad. / Foto: Celedonio

El Diario vive con dos turistas del ‘Quest of Adventure’ su visita a Santander: dos cafés, dos sandwiches y dos cañas, los únicos gastos que realizaron en la ciudad

MARIANA CORES Santander

John Speed. Gorro y chubasquero beige, y cámara de fotos a mano para retratar las bellezas de Santander. Hilary Speed. Parka azul grisácea y mochila a su espalda con el obligatorio botellín de agua por si la sed aprieta y un plano de la ciudad para no perderse. Residen en Dartmouth (sureste de Inglaterra). Llegaron a la ciudad a las diez de la noche del jueves, a bordo del espectacular Quest of Adventur. A las nueve de la mañana de ayer abandonan el crucero (se supone que con la cartera llena) para conocer la ciudad.

Los comerciantes y hosteleros se frotan las manos.Les esperan, con los brazos abiertos y la mejor de sus sonrisas, en sus tiendas de souvenir, de ropa, de zapatos... ¡Son cruceristas! Siete horas después, John y Hilary Speed regresan al crucero, que abandona el Puerto de Santander a primera hora de la tarde. De su cartera sólo han salido 14 euros. 13,90 para ser exactos. Es el gasto de un par de cafés en El Suizo (tres euros) y de dos cañas, un sandwich mixto con tortilla y otro mixto (10,90 euros) en la cafetería Alaska. Y eso es todo. Ni souvenir, ni ropa, ni zapatos... Cruceristas: siete horas de estancia en Santander y 14 euros de gasto. 13,90 para ser exactos.

La historia es real. EL DIARIO se camufló ayer entre los turistas del crucero Quest of Adventur para comprobar qué hacen. El resumen es muy sencillo: o bien salen disparados en autobuses con destino Bilbao o Comillas o bien se dedican a pasear por la ciudad. Mucho de caminata y poco de gastar. Poquísimo. «Ésta es una ciudad muy cómoda de andar», afirma Hilary. Quizá sea ese el problema. Este fue su tour turístico por Santander.

Primera parada: la catedral, donde hacen la primera de muchas fotografías de rigor. El Ayuntamiento, Jesús de Monasterio, Burgos y la Alameda de Oviedo.., donde descubren la farola de las Cuatro Estaciones (antes ubicada en la plaza del Ayuntamiento). Y vuelta hacia el centro.

Una vez recorridos los Jardines de Pereda, descanso para cargar pilas en la cafetería El Suizo. Cada uno toma un café con leche. Total del gasto: tres euros. En su recorrido se cruzan con espléndidas joyerías, tentadoras pastelerías y tiendas de las principales firmas de moda. Resultado, ni una triste mirada a un escaparate.

Ya en el paseo marítimo, coinciden con unas traineras, que no les distrae en exceso de la ruta marcada. Continúan por Puertochico hasta la playa de los Peligros, siempre a la vera del mar y sin soltarse de la mano.

Cuando emprenden el regreso, el reloj ya marca las 12.15, hora más que prudente para los ingleses y su lunch (comida ligera). Encaminan sus pasos de nuevo hacia el Paseo Pereda, donde esta vez su centro de atención es el edificio del Vitalicio, en Castelar. Y así acaban en la cafetería Alaska. Entre todas las tentadoras ofertas, el matrimonio no fue muy innovador. El menú estuvo compuesto por dos cañas y dos sandwiches mixtos, uno con tortilla. No les salió muy cara la parada: 10,90 euros.

Este fue todo el gasto que hicieron John y Hilary en la ciudad de Santander, donde comerciantes y hosteleros se han comprometido con el Ayuntamiento a adaptarse a los horarios de los cruceristas, incluso a abrir en los días festivos. Pero el todo incluido de este tipo de viajes y la crisis que extiende sus tentáculos por todo el continente, no son buenos compañeros del gasto.

Los pasajeros del Quest of Adventure partieron ayer a las seis de la tarde con destino Burdeos. En total viajaron 640 personas (en su mayoría británicos), de las que 270 eran tripulantes. Un tercio de pasaje se fue ayer de excursión a Santillana y Comillas en cuatro autobuses. Otros optaron por patear Santander.

 

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