Un millón de abejas, al rescate del oso pardo y el urogallo

La iniciativa puede ayudar a las comunidades de oso pardo, entre otros animales. Foto: EFE./
La iniciativa puede ayudar a las comunidades de oso pardo, entre otros animales. Foto: EFE.

Un proyecto de FAPAS en Cantabria utiliza la apicultura para rehabilitar ecosistemas de especies en peligro

PEDRO ÁLVAREZSantander

El oso pardo y el urogallo, especies en peligro de extinción y amenazadas hoy por la escasez de alimento, contarán con la ayuda de ochocientas mil abejas instaladas en colmenas móviles con el fin de incrementar la polinización de los arándanos, su principal fuente de nutrición.

La desaparición de las abejas en todo el mundo por un parásito que las elimina se hace palpable en los bosques de Cantabria en donde los apicultores locales, alejados del negocio de la miel por falta de rentabilidad económica, ven en la movilidad de las colmenas la puerta que abre a la recuperación de un ecosistema degradado.

En un acto celebrado este martes en la comarca de Liébana se ha presentado el proyecto de 'Restauración de Ecosistemas mediante la Apicultura' (REMA), cuyo objeto es incrementar por un periodo de dos años la productividad de frutos en los bosques y pastizales mediante el uso de la apicultura.

Para acometer esta empresa, puesta en marcha por el Fondo de Protección de los Animales Salvajes (Fapas) y la Fundación Banco Santander, los apicultores cuentan con diez unidades móviles de polinización, los llamados 'fapimóviles'.

Estos aparatos son remolques diseñados para facilitar el traslado y manejo de colmenas de abejas melíferas con un coste aproximado por cada apicultor de 2.500 euros.

En cada uno de ellos hay 20 colmenas, y en cada colmena 40.000 abejas, que optimizan los periodos de floración de especies vegetales en zonas de montaña visitando una media de 10.000 flores al día, ha explicado el presidente de Fapas Roberto Hartasánchez.

Los remolques de colmena, con un pasillo central libre para que el apicultor pueda trabajar, están rodeadas por un "pastor eléctrico" de protección, alimentado por placas solares, que previene de los ataques de osos a las colmenas.

Hartasánchez ha detallado que el interés de los osos por las abejas y la miel está íntimamente relacionado con la prohibición europea de tirar animales muertos al campo de los que el oso se alimentaba y no por el carácter "goloso" que durante años se le ha achacado a este animal.

"Cuando termina el invierno y el oso sale de su osera necesita proteínas para compensar la falta de comida padecida durante meses; si no encuentra carroña atacará las colmenas para adquirir las proteínas de las larvas de abejas".

El área de instalación de estas unidades de polinización esta distribuido entre los municipios de Camaleño, Vega de Liébana, Cillorigo de Liébana, Cabezón de Liébana y Pesaguero, una área que abarca una superficie de 550 km2 y es rica en hayedos y robledales,

Estas unidades móviles están ubicadas en zonas declaradas de interés para ambas especies, en una área que cuenta con diversas figuras de protección: LIC, ZEPA, Reserva y Parque Nacional (en el caso de los Picos de Europa).

Para Fapas, que este año cumple su trigésimo aniversario de ayuda ininterrumpida a los animales salvajes, este proyecto es "novedoso, ingenioso e inédito a escala local", y aunque no salvan los problemas de la naturaleza ayudan a entender que la situación puede mejorar.

Además de contribuir a la salvación de los osos y urogallos, los objetivos de esta iniciativa abarcan desde dinamizar una economía sostenible integrada en las directrices de la Política Agraria Comunitaria (PAC) hasta fomentar una nueva línea de formación profesional vinculada a la apicultura.

El proyecto, que cuenta con una financiación de 140.000 euros aportados por la Fundación Santander es, en palabras del director gerente Borja Baselga, un sistema de gran "originalidad" que empieza a ser copiado por otras comunidades autónomas.

Al acto, desarrollado en el centro de Estudios Lebaniegos de Potes, han asistido el alcalde de ese municipio, Javier Gómez, y el director general de Ganadería del Gobierno de Cantabria, Santos de Argüello.

 

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