El segundo capítulo también termina mal

Mario y Francis se abrazan y lloran en presencia de Oscar Pérez tras consumarse el descenso./ Foto: Javier Cotera/
Mario y Francis se abrazan y lloran en presencia de Oscar Pérez tras consumarse el descenso./ Foto: Javier Cotera

El Racing goleó al Hércules en la segunda mitad tras un primer período penoso, pero la victoria del Murcia le manda a Segunda División B

SERGIO HERREROSantander

La salvación del Racing no estaba en los Campos de Sport de El Sardinero. Las opciones pasaron por La Condomina. La victoria del Murcia ante Las Palmas mandó al conjunto cántabro a Segunda División B. De nada sirvió el 3-0 que los montañeses endosaron al Hércules. De nada. Tras terminar el encuentro con el oído en el transistor, ahora sólo queda mirar a los despachos. Difícil clavo al que agarrarse.

Después de que la 'justicia deportiva' le diese una segunda oportunidad al Racing durante la semana, el partido ante el Hércules era la última batalla. Momento de ornarse la cara con pinturas de guerra y morder sobre el césped a un rival sin preocupaciones... El Racing no lo entendió así. Por eso, la afición terminó la primera parte cantando "esta camiseta no la merecéis", entre silbidos e improperios. Los 45 minutos iniciales, ridículos. Para muestra, la jugada ensayada que cerró el período. Horrible.

El Hércules, en general, y Portillo, en particular, pudieron marcharse al descanso con cuatro o cinco goles en su haber. Sin discusión. Tres tiros a los palos, un gol anulado bastante dudoso y alguna que otra intervención meritoria de Mario permitieron al Racing mantenerse con vida. Y en la otra portería, ni un sólo lanzamiento. "¿Quién se la juega aquí?", comentaba un aficionado en la grada. Su interlocutor, incrédulo, le contestaba a lo gallego, con otra pregunta: "¿El Hércules no venía de vacaciones?"... La indignación era un clamor al descanso.

Tras la reanudación, el partido fue otra cosa. Sin alardes, pero más cercano a lo que debía ser. En el minuto inicial, el Racing ya había pisado el área de Juan Carlos más veces que en toda la primera mitad. Así, a los pocos minutos, Jairo hacía zig-zag en la frontal y con la izquierda ponía la pelota ajustada al palo. El gol que dejaba al Racing en posición de salvación.

Era momento de auriculares. Con los oídos en Murcia y Huelva. Por el pabellón auditivo llegaron las malas noticias desde La Condomina. Matilla adelantaba a los pimentoneros ante una UD Las Palmas que se veía en el play-off con la derrota momentánea de la Ponferradina en Lugo. Efecto dominó en los distintos estadios.

Los del Bierzo recortaban distancias en el Anxo Carro para meter un poco de presión a los canarios. Hacía falta más. Y Jairo hacía el segundo en los Campos de Sport. Todo el pescado vendido en Santander. La Ponferradina empataba en Lugo. "Las Palmas tiene que marcar, por si acaso", hacía cuentas un aficionado en la tribuna de El Sardinero.

El pitido final del árbitro De Burgos Bengoechea dejaba la imagen de la ansiedad. Mario, junto a la vaca Tula, se enganchaba al pinganillo en busca de noticias. De buenas noticias que no llegaron. Jonathan Valle y sus compañeros dieron la cara para evitar la victoria del Huesca, tal y como prometieron, pero en Murcia la historia terminaba con invasión de campo. La alegría viajaba hasta La Condomina. Era el final. El segundo final. Dos descensos en menos de siete días. El primero fue reversible. ¿Habrá tercera parte de esta esperpéntica película?

La conclusión dejó al capitán Mario llorando sobre el césped, agradeciendo el apoyo de los aficionados. Fue el único. Y el 'Magdaleno', de nuevo al garaje.

Directo 119328 Si

 

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