El cáncer de mama, una enfermedad de bajo factor genético

Los expertos del encuentro 'Cáncer de mama: una enfermedad curable' que se celebra estos días en la UIMP./
Los expertos del encuentro 'Cáncer de mama: una enfermedad curable' que se celebra estos días en la UIMP.

Investigadores y doctores abogan en la UIMP por una mayor detección precoz de la enfermedad, aumentando el abanico de edad en el que las mujeres se someten a pruebas

EFESantander

La influencia de la genética en la aparición de un cáncer de mama es "relativa", según los expertos, que la cifran en un 10% de los casos. Por ello, investigadores y doctores abogan por una mayor detección precoz de la enfermedad, aumentando el abanico de edad en el que las mujeres se someten a pruebas para conocer si tienen este tipo de cáncer.

Esta es una de las propuestas de los expertos del encuentro 'Cáncer de mama: una enfermedad curable' que se celebra estos días en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander en el que se aborda la situación de una patología que anualmente se detecta en unas 18.000 mujeres españolas.

En rueda de prensa, el presidente de la Fundación de Estudios Mastológicos (FEMA), José Díaz-Faes, ha explicado que, aunque los antecedentes familiares son "importantes" en esta enfermedad, de la que "cada día se sabe más" sobre unas causas todavía "desconocidas", el factor genético representa "un pequeño número" de los cánceres de mama que se detectan.

Díaz-Faes ha admitido que la influencia de este factor en la enfermedad está de "actualidad" después de que la actriz estadounidense Angelina Jolie se haya sometido a una doble mastectomía al detectarle una alteración genética que le elevaba las posibilidades de tener un cáncer de mama .

Sin embargo, ha incidido en que los antecedentes familiares no influyen en el 90% de los casos y ha advertido de que "son pocas" las candidatas a una intervención quirúrgica que "no previene al cien por cien", después de someterse a un estudio genético "muy costoso" económicamente.

Aunque ha reconocido que se trata de una prueba "muy cómoda" para la paciente al tratarse de un análisis de sangre, Díaz-Faes ha opinado que aquellas mujeres que tengan ese factor genético pero que decidan no someterse a la operación, deberían de tener un control anual "individualizado".

En la prevención, Díaz-Faes también ha recalcado la necesidad de ampliar el abanico de edad en el que las mujeres se someten a las pruebas de detección en el cribado poblacional, rebajándolo hasta los 40 años y elevándolo por encima de los 70, una medida que las administraciones públicas no aplican "seguramente" por una cuestión económica, ha lamentado.

"El riesgo de padecer cáncer de mama es notablemente mayor a los 75 años que a los 55 y aumenta con la edad hasta la muerte, de tal manera que seguramente, si todas las mujeres vivieran 120 años, casi todas desarrollarían cáncer de mama ", ha argumentado.

Tras recordar que el cribado se realiza en la mayoría de las comunidades autónomas entre los 45 y los 65 años, Díez-Faes ha subrayado que la esperanza de vida de las mujeres españolas está por encima de los 85 años, por lo que considera que "merece la pena" realizar las pruebas después de los 70 años porque, según ha incidido, se trata de una enfermedad que "detectada a tiempo se cura".

De hecho, el director del Máster Internacional de Especialización de Mastología de la UIMP, Armando Tejerina, ha recalcado la importancia del diagnóstico precoz y ha asegurado que la mamografía "sigue siendo la prueba por excelencia" en la detección temprana del cáncer de mama .

Tejerina ha asegurado que el número de nuevos casos que aparecen cada año en España "ha aumentado", a la vez que ha disminuido la edad de las mujeres afectadas, lo que ha achacado a los hábitos de vida.

Ha asegurado que el 40 por ciento de los cánceres de mama que se detectan afectan a mujeres de menos de 50 años y ha subrayado que "una de cada diez" españolas padecerá esta enfermedad a lo largo de su vida, aunque ha aclarado que "cada vez se curan más casos".