El fotógrafo italiano Mario Cucchi muestra 'Una pesadilla de sueño' en el Castillo del Rey de San Vicente

Cincuenta fotografías que muestran cinco estados de ánimo a través de temáticas muy diferentes

VICENTE CORTABITARTESan Vicente de la Barquera

Desde el pasado martes el Castillo del Rey de San Vicente de la Barquera acoge la exposición 'Una pesadilla de sueño' del fotógrafo italiano Mario Cucchi, que muestra en 50 fotografías cinco estados de ánimo de temáticas bien diferentes, como son caras de la misma moneda, Hogar/Diario, Que Sahará de nosotros, Magic box y La vida es una pesadilla onírica en la que las imágenes imitan a los sueños, según explicó Cucchi, aludiendo al título con el que se presenta la muestra.

Los numerosos visitantes que reciben en estas fechas la fortificación barquereña pueden admirar la obra de este artista que muestra sus últimas imágenes, entre ellas la merecedora del primer premio de Artes Visuales del Festival Internacional de Arte de Migración, el pasado año en Londres que le permitió exponer en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2012.

Curiosamente con esta exposición Mario Cucchi, regresa 30 después a San Vicente de la barquera, villa que conoció de joven de forma casual, convirtiéndose en un lugar muy especial para él. A ella vuelve tres décadas después, también por una afortunada casualidad, para su primera exposición en España que ha coordinado Luis Alberto Salcines.

Mario Cucchi nació en Boffalora Ticino (Italia), en la provincia de Milán. Cursó estudios técnicos y artísticos y a partir de 1982 trabajó en el ámbito de la publicidad como director de arte para varias agencias de Milán. Actualmente es diseñador gráfico freelance.

En 2009 ganó el Premio Especial Tina Modotti y el Premio Chatwin en la sección de fotografía. En 2010 fue uno de los artistas seleccionados para el Lens Based art Show de Turín y en 2011 fue seleccionado para la exposición Unificación de Italia.

Mario Cucchi tiene unos ojos pequeños que proyectan una mirada atenta, enérgica, intensa, de esas que a veces incomodan porque penetran más allá de lo que el observado quisiera. De este modo no es extraño que con el paso de los años descubriese la fotografía como su mejor medio de expresión y su aliada para internarse en los otros.