«Ligar en los ascensores es mucho más divertido que hablar del tiempo»

Brasero "sostiene" las nubes sobre la playa de El Sardinero. / Roberto Ruiz/
Brasero "sostiene" las nubes sobre la playa de El Sardinero. / Roberto Ruiz

Roberto Brasero encontró en los mapas de isobaras un «terreno infinito» para satisfacer su afán de comunicación. Un afán que se ha tomado un respiro en Cantabria

BEATRIZ GRIJUELASantander

Llega tarde a la entrevista, se disculpa con simpatía y gracia y le pregunto amablemente si sabe lo que significa "tardíu". «Llegar a destiempo, ¿no?». Le cuento que las hojas secan a veces también tardan en llegar, pero que así es como muchos llaman aquí al otoño. Los hombres de secano buscan el mar y Roberto Brasero viene tan impresionado de ver los acantilados de La Arnía que pienso que le han fallado las previsiones horarias. Este periodista y buscador de sueños eligió nuestra tierra para pasar unos días de vacaciones y dice que Cantabria es infinita no por una cuestión de espacio, sino de tiempo. «No te da tiempo a verla entera y el tiempo transcurre de otra manera». Tiene claro que la crisis de España, más que un fenómeno extraño, es una ciclogénesis explosiva porque sus causas están perfectamente identificadas. La burbuja inmobiliaria tenía que pincharse, pero asegura que donde nunca habrá una "bajada de temperaturas" es en la región de los «hombres del tiempo». No habrá recortes porque siempre habrá cosas que contar con tanto cambio climatológico.

-Dicen que hay dos clases de personas, las que piensan que el mundo es grande y las que piensan que es pequeño. ¿Qué tamaño tiene el suyo?

-El mundo es grande y a medida que vas transitando por él, te das cuenta de lo pequeño que es. El mundo es un pañuelo, pero lo estamos usando como un "kleenex" y nuestro planeta no es de usar y tirar. Se nos olvida que es un pañuelo que hay que entregar a la siguiente generación.

-Y quién está más loco: ¿el mundo en el que vivimos o el tiempo que tenemos?

-Los que lo habitamos. Estamos locos porque nos empeñamos en domesticar y amarrar al mundo y tiene que correr libremente como las aguas del Río Saja.

-¿Qué vientos le tajeron hasta Cantabria?

-Me han traído vientos cántabros. Vine hace siete años a la zona de Cóbreces y Novales, pero éste ha sido un "viaje 2.0" porque el tuitero cántabro Miguel Ángel Miguélez manda fotos desde hace más de un año a El Tiempo de Antena 3 y quería conocer la Cantabria que he visto a través de sus imágenes. Cabárceno me ha sorprendido mucho.

-¿Sabe que Revilla hace unos años reprendió a los meteorólogos porque anunciaban diluvios y nieve para un puente y al final aquí no cayó ni gota?

-Si buscas la polémica, la acabas encontrando, pero no le faltaba razón. Cantabria no puede resumirse con dos iconos y aquí con viento Sur no debería de ponerse nunca el de la lluvia.

-Cualquier día los políticos culpan al hombre del tiempo de la crisis...

-Si los mismos "palos" que nos dan cuando fallamos se los hubieran dado a quienes nos nos avisaron de la crisis, no habría cabeza pensante en el Gobierno, en el Fondo Monetario Internacional o en Banco de España. Estarían todos descabezados.

-En su vida profesional ha hecho cosas distintas hasta llegar a ser "el hombre del tiempo" de Antena 3. Dice que la atmósfera es muy inconformista y siempre tiende a no quedarse quieta. ¿Se parece usted a ella?

-Los hombres del tiempo tenemos trabajo por el inconformismo de la atmósfera, que tiende a buscar un equilibrio que nunca llega a conseguir. He encontrado un terreno infinito, como lo es Cantabria, en el que poder satisfacer mis ansias comunicativas.

-La escritora y aviadora Anne Morrow Lindbergh dijo: «La buena comunicación estimula tanto como el café y quita el sueño en igual medida». ¿Cuál es la clave para saber contar las cosas?

-Entusiasmarte con lo que haces y contagiar a los demás, ganas de conocer y que los demás conozcan lo que tú consideras que merece la pena. Puede sonar pretencioso, pero en definitiva es una forma de soñar y hacer soñar.

-Mucho han cambiado las cosas desde Mariano Medina, Manuel Toharia, José Antonio Maldonado o Paco Montesdeoca hasta llegar a Roberto Brasero...

-Has citado a algunos de mis maestros y desde luego que han cambiado mucho, sobre todo, la parte científica, la previsión, que es la base fundamental de nuestro trabajo. Y estamos viviendo otro cambio porque estamos buscando constantemente otras maneras de contar las cosas. Redes sociales, nuevas tecnologías, fotografías...

-«Entender el tiempo para torpes» es el título del libro que ha publicado recientemente y que cuenta con dibujos e ilustraciones de Forges. Como se convierta en un best-seller la información meteorológica dejará de ser el espacio más visto y quizá lleguen los recortes climatológicos...

-Si lo hace será por los dibujos de Forges, que es un hombre muy sabio e interesante. Esperamos que sea vendido en su justa medida para que no haya recortes.

-¿No es más divertido y excitante intentar ligar en los ascensores que hablar del tiempo?

-¡Hombre! Muchísimo más. Imagínate que una conversación sobre la lluvia en un ascensor continúa en una cafetería y se acaba sudando entre las sábanas. (Risas)

-Está hasta las isobaras de...

-De explicar que no existe el buen tiempo ni el mal tiempo. Anuncié calor para el inicio de la Semana Grande y cuando llegué, algunos decían que hacía un tiempo insoportable. He visto la Vega de Pas muy verde y sus vecinos decían que había llovido poco. Existe el tiempo que uno quiere.