Ildefonso Calderón, el final a treinta meses como alcalde de la capital del Besaya

La socialista Lidia Ruiz Salmón será el 15 de enero la nueva alcaldesa de Torrelavega tras el largo proceso que ha sufrido la moción de censura

VICTORIA LEMAURSantander

El 22 de mayo de 2011, el PP consiguió una histórica victoria en el Ayuntamiento de Torrelavega, un consistorio tradicionalmente gobernado por el PSOE (excepto en la legislatura 1999-2003 en la que el PRC tuvo el bastón de mando). Los 10.968 votos obtenidos por Ildefonso Calderón Ciriza, y la abstención de los regionalistas en el pleno de investidura, convirtieron a este médico de profesión en el primer alcalde popular de la capital del Besaya de la etapa democrática que, sin embargo, ha gobernado durante 30 meses en minoría (con diez de los 25 concejales de la corporación).

Calderón, que subordinó su carrera profesional a la política, protagonizó un cambio histórico en la Alcaldía de Torrelavega, a la que llegó con la idea firme de convertirse en el regidor del diálogo. Sin embargo, su camino pronto se vio jalonado por innumerables dificultades que han desembocado en la presentación de una moción de censura.

Sobre Calderón pendió desde el inicio la espada de Damocles y las advertencias regionalistas sobre la posibilidad de desalojarle de la Alcaldía comenzaron en 2012.

No obstante, fue en marzo de 2013 cuando las dificultades para aprobar el presupuesto municipal evidenciaron el giro del PRC hacia una oposición más dura.

Esta mayor seriedad en las advertencias regionalistas fueron calificadas por Calderón como simples rifirrafes políticos, pero no eran más que el inicio de una escalada de amenazas que se fueron agravando como consecuencia del conflicto laboral derivado de la situación de Sniace.

Los problemas se materializaron en el pleno celebrado en julio cuando PSOE y PRC tumbaron seis de las siete mociones presentadas por el alcalde (algunas de notable trascendencia como la rescisión del contrato del PGOU) debido, según la oposición, a la falta de diálogo.

La tensión se recrudeció el 1 de octubre después de que los trabajadores de Sniace y Golden Line, acompañados por miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, reventasen un pleno en cuyo orden del día figuraban varias mociones de apoyo a la plantilla despedida y a la reindustrialización de la comarca.

Tras hora y media paralizada la sesión, la oposición abandonó el pleno en apoyo de los vecinos pero Calderón decidió reanudarlo porque, en su opinión, era necesario tratar asuntos inaplazables.

Esta situación desencadenó que el PRC pasase de las amenazas a los hechos y diera luz verde a su grupo municipal para iniciar los contactos con los socialistas con el objetivo de presentar una moción de censura.

Sin embargo, lo que parecía un relevo rápido de Calderón se convirtió en un proceso largo y tortuoso.

El PSOE tardó varias semanas en coger la mano que le tendían los regionalistas porque la líder socialista en Torrelavega, Blanca Rosa Gómez Morante, parecía estar dispuesta a devolver a Calderón el favor del anterior mandato, cuando el cabeza de lista del PP respetó la Alcaldía en minoría ganada por ella en las urnas.

Sin embargo, la dirección regional del PSOE autorizó el apoyo a la moción de censura y las tornas cambiaron para ambos pero, además, esta decisión provocó un cisma en las filas socialistas de Torrelavega ya que un grupo de destacados militantes, encabezados por los concejales Gómez Morante y José Manuel Cruz Viadero, rechazaron la moción por considerarla un grave error político y por haber sido impuesta por la ejecutiva regional.

Ello supuso un nuevo retraso en el proceso que culminó con la dimisión de Cruz Viadero como concejal y la toma de posesión en su lugar del socialista José Luis Urraca. Solo entonces la oposición sumó los 13 votos necesarios para desalojar a Calderón de la Alcaldía.

No ha ocurrido lo mismo con Gómez Morante, que se mantiene firme en su oposición sobre la moción de censura, a pesar de la amenaza de expulsión del partido que pesa sobre ella

Treinta meses de mandato

Hasta la presentación de la moción de censura, Calderón había sabido capear el temporal. De este modo, a lo largo de los 30 meses que ha durado su mandato ha conseguido aprobar asuntos tan importantes para la estabilidad como los presupuestos municipales o desbloquear la redacción del PGOU, entre otros.

Además, ha sacado adelante proyectos como el Torrebús, el Centro de Adultos, el campo de hierba artificial de Tanos, se ha finalizado el centro multiusos junto a La Lechera, se ha revitalizado el calendario de actividades en la Feria de Muestras y se ha reformado el hogar del Transeúnte.

Otros proyectos de calado han sido las soluciones dadas para la integración del ferrocarril en el tejido urbano de la ciudad, la creación de las oficinas de mediación hipotecaria y de asuntos familiares, un plan de apoyo al comercio y se han comercializado 27.000 metros cuadrados en el polígono Tanos-Viérnoles para la instalación de 9 empresas.

El 15 de enero finaliza la historia

Después de tres largos meses hablando de la moción de censura, sus promotores (PSOE y PRC) registraron el documento el pasado 2 de enero y el día 15, a las doce del mediodía, se celebrará el Pleno extraordinario en el que la líder socialista local, Lidia Ruiz Salmón, será investida como nueva alcaldesa de la capital del Besaya.

En el escrito, firmado por 13 de los 25 concejales que integran la Corporación, socialistas y regionalistas justifican la moción en la necesidad de hacer las cosas de forma diferente y aseguran que pueden liderar el cambio que la ciudad necesita y que el PP no es capaz de vislumbrar.

Sin embargo, para el alcalde popular, Ruiz Salmón será alcaldesa por carambola, ya que ella era la número cuatro de la candidatura del PSOE, y también gracias a un concejal no electo, José Luis Urraca, ha dicho Ildefonso Calderón, quien también ha recordado que los torrelaveguenses que votaron al PSOE lo hicieron a Gómez Morante.