La casta de Tuto Sañudo

El nuevo presidente del Racing jugó en el Real Racing Club de Santander, del que fue capitán, y en el Real Oviedo

P. CHATO Santander
Tuto Sañudo / Foto. A. Fernández/
Tuto Sañudo / Foto. A. Fernández

El nuevo presidente del Racing, Juan Antonio Sañudo Herrero, nació en Serdio, Val de San Vicente, Cantabria, 13 de junio de 1956. Jugó en el Real Racing Club de Santander, club del que fue capitán, y en el Real Oviedo. Sañudo era un central luchador, especialista en marcajes individuales. En total, Tuto Sañudo disputó 306 encuentros y marcó 12 goles en Primera División y tras Pedro Munitis y José María Ceballos es el tercer jugador con más encuentros jugados en dicha categoría con la elástica del Racing de Santander (190).

En los últimos años ha sido una de las voces dominantes en las voces a la actual gestión del Racing e integrante destacado de AUPA, la agrupación que une a los pequeños accionistas del club.

Su trayectoria como jugador

Aquí, en el norte, siempre gustó el futbolista con la camiseta manchada de barro. El tipo que hace saltar la hierba y aprieta los dientes. Un jugador capaz de encontrar ese aliento de esfuerzo que queda muy en el fondo, cargado de amor propio y con el coraje irreductible. Juan Antonio Sañudo Herrero aplicaba todo eso a cada marcaje. Tuto fue un guerrero sobre el césped, un ejemplo de esfuerzo en la defensa. Un central del que uno podía sentirse orgulloso, incluso en las derrotas.

Llegó a lo alto como se llegaba antes. De su pueblo, Serdio, al Barquereño y, de ahí, a ese Rayo plataforma para tocar el Racing. Como a tantos, cuando faltó el dinero, se le abrió el campo. Villita, Mantilla, Piru, Preciado, Chiri, Quique... La generación de urgencia, porque fue la escasez en la libreta del banco la que les dio minutos. Allí estaba Tuto, que metió el miedo en el cuerpo a media Liga. Cuentan que Hugo Sánchez se "borraba" de la lista cuando el calendario ordenaba visita a Santander. Sus duelos con Sañudo eran dolorosos.

Si va de tópicos, era un zaguero "sobrio", exento de complicación y, sobre todo, marcador. El Mundo Deportivo le reconoció como mejor defensa central en la 85-86. Pero el ascensor en que se metió el Racing le obligó a bajarse en la planta del Oviedo. Allí también sumó cariño y saboreó la experiencia que no pudo disfrutar en casa. Porque Tuto jugó en Europa, aunque fuera vestido de azul.

Pero, antes de irse a casa, le quedó tiempo, a sus 36 años, para volver a su tierra y poner orden sobre la hierba. Para dejar a su Racing en Primera a base de... Lo que hiciera falta.