Un rayo durante el vuelo obligó a regresar a Barcelona a un avión con destino Santander

El aparato no sufrió daños y los pasajeros viajaron en otro horas después, lo que retrasó las conexiones entre las dos ciudades

ÁLVARO NMACHÍNSantander

«Tenía que ir a buscar a una pareja que venía de Barcelona, pero he ido al aeropuerto y no han venido. Como llevarán apagado el móvil, no sé qué habrá pasado con ellos y a qué hora llegarán», comentaba un taxista a eso de las cuatro de la tarde. Lo que no sabía es que el vuelo que tenía previsto aterrizar en Parayas pasadas las tres tuvo que darse la vuelta y regresar a Cataluña al ser alcanzado por un rayo durante la travesía. El protocolo indica que, en ese caso, el aparato debe ser revisado por los técnicos de mantenimiento al aterrizar. Y eso hicieron, pero en Barcelona. Porque, según explicó la compañía, de ese modo podrían cumplir con el servicio tanto con los pasajeros que volaban desde la Ciudad Condal como con los que salían hacia allí partiendo de Santander posteriormente. Eso sí, con un considerable retraso respecto a lo previsto en ambos casos. Fue la incidencia que dejó el temporal en los vuelos que van y vienen del aeropuerto cántabro.

En el avión de la compañía Vueling viajaban 169 personas. Salieron de Barcelona y tenían previsto tomar tierra en Cantabria en torno a las tres y cuarto de la tarde. El rayo trastocó sus planes. Impactó con el aparato durante el vuelo como consecuencia de la tormenta eléctrica y les obligó a regresar a El Prat para someter al vehículo a una revisión. El avión no sufrió daños, según informaron desde la compañía, pero se optó por trasladar al pasaje hasta Santander en otro aparato.

Así, los usuarios partieron finalmente desde Barcelona a las seis menos cuarto de la tarde. El segundo intento del día. Retraso para ellos y para los que tenían previsto viajar desde Santander, que esperaban en Parayas. Porque el avión que llega es el mismo que les traslada a ellos minutos después en esta ruta. Ese vuelo estaba programado en torno a las cuatro de la tarde y acabó saliendo, finalmente, pasadas las siete.