Muere acuchillada en su casa de Herrera de Camargo y su marido se suicida horas después

Miembros de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, en el chalé de la víctima en la calle Doctor Fleming de Herrera de Camargo. /
Miembros de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, en el chalé de la víctima en la calle Doctor Fleming de Herrera de Camargo.

La víctima fue hallada por su padre con un cuchillo clavado en el tórax y su pareja, a la que buscaba la Guardia Civil, se arrojó a la cantera de Peñacastillo

NIEVES BOLADOSantander

La muerte de una mujer de 40 años acuchillada en su casa conmocionó ayer a los vecinos de Herrera de Camargo. La Guardia Civil buscó durante horas al marido de la víctima, cuyo cadáver fue encontrado en la cantera de Peñacastillo, a la que presuntamente se arrojó para suicidarse. La pareja deja dos niños de diez y cinco años de edad que estaban en la vivienda en el momento en que ocurrieron los hechos. María Ángeles Q. R., la víctima, y José Luis P. H., su presunto homicida, tenían su residencia en el número 21 de la calle doctor Fleming. Las dos muertes ocurrieron en un intervalo de doce horas, entre las siete de la mañana y las siete de la tarde.

La víctima se disponía ayer a preparar el desayuno en su chalé de Herrera de Camargo, en el que residía con su esposo y los dos niños desde hace diez años. A las nueve de la mañana, como cada día, debería haber llegado a la peluquería de Eva Ortíz, en Nueva Montaña, donde trabajaba como oficiala. Solo iba a estar por la mañana porque era sábado y debía cumplir media jornada, pero antes, cuando apenas había clareado el día -sobre las siete y media- encontró la muerte, presuntamente, a manos de su marido que abandonó la casa y se dio a la fuga tras avisar a los familiares de su mujer de que «algo» había pasado en el domicilio.

Fue el padre de María Ángeles el que encontró a su hija tendida en el suelo y con un cuchillo clavado a la altura del corazón. Su marido, J. L. P. H., estaba ya en ese momento en paradero desconocido. Se había marchado a bordo de un Citröen Xara azul claro, uno de los dos vehículos de la pareja, dejando tras de sí a su mujer fallecida y a los dos hijos solos en casa.

Fue él mismo quien alertó a la familia de su esposa y a los sanitarios para que acudieran a la vivienda sin aclarar lo que había ocurrido. La escena era especialmente dramática, ya que los hijos de la pareja se encontraban dentro la casa, un chalé pareado de dos plantas.

En torno a las 07.30 horas de la mañana de ayer sábado, los servicios de emergencia recibieron una llamada. Era el marido de María Ángeles, que, a través de un teléfono móvil, posiblemente ya desde su coche, alertaba de que su esposa «había tenido un accidente» en casa, «que se había caído por la escalera». Una UVI del 061 enviada desde El Astillero llegó al domicilio para atender la posible emergencia. El personal desplazado llamó a la puerta pero nadie salía a abrir, hasta que, inicialmente, uno de los dos niños, el mayor, les dijo desde dentro que sus padres no estaban en casa y que quizás se hubieran ido al hospital, por lo que se retiró el servicio.

Encontró a su hija muerta

El presunto homicida había alertado también a la familia de su esposa. Llamó a su suegro a primera hora de la mañana, pero no le dio «muchas explicaciones» sobre lo ocurrido, según fuentes de la investigación. Le dijo que había habido «un accidente» y que «fuera rápido» al domicilio, para hacerse cargo de los niños, que estaban en la vivienda. Fue entonces cuando el padre de la fallecida, y abuelo de los pequeños, llegó a la casa de su hija y se encontró con la trágica escena. Requerida de nuevo la presencia de los servicios sanitarios, que regresó al chalé en torno a las nueve de la mañana, los sanitarios no pudieron hacer más que certificar que María Ángeles estaba muerta.

Mientras esto ocurría, agentes de la Guardia Civil trataban de localizar a José Luis P. H. y montaron controles, a la par que se alertaba a todos los efectivos del Cuerpo y se solicitaba la colaboración de la Policía Nacional, para intentar dar con el coche que conducía el presunto homicida. Los agentes sospechaban que se había marchado en uno de los dos vehículos propiedad de la pareja, un Nissan Qashqai blanco o un Citröen Xara de color azul que solía utilizar María Ángeles para acudir cada día a su trabajo en la calle Francisco Tomás y Valiente de Santander.

La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, con base en Santander, inició investigaciones para intentar aclarar lo sucedido en la vivienda de Herrera de Camargo. Una vez trasladado el cadáver, los agentes abandonaban la casa, que quedó clausurada a mediodía. Los pequeños se encuentran con la familia de su madre.

Tras el preceptivo levantamiento del cadáver, fue trasladado al Instituto Anatómico Forense con el objetivo de realizarle la correspondiente autopsia. Aunque habrá que esperar a conocer los resultados, todo apunta a que María Ángeles falleció de una certera puñalada asestada en el corazón. Hoy será enterrada en Santa Cruz de Bezana.

Localizado en la cantera

Durante todo el día, los esfuerzos de las fuerzas de seguridad se concentraron en encontrar a José Luis. No fue hasta media tarde cuando el coche en el que había huido fue localizado en Peñacastillo, curiosamente a pocos metros del Cuartel de la Guardia Civil en Campogiro. Una vez encontrado el vehículo, no tardaron mucho en descubrir el cuerpo sin vida de este hombre en la cantera. Las circunstancias del escenario parecían indicar que el presunto homicida se había quitado la vida lanzándose al vacío. Sobre las nueve de la noche de ayer se confirmó la identidad del fallecido.

Los hechos causaron un gran impacto entre los vecinos de Herrera de Camargo que, incrédulos, vieron cómo el barrio donde vivía la pareja con sus hijos se convertía en un ir y venir de ambulancias y vehículos policiales. No salían de su asombro por lo sucedido, desolados por un hecho que -decían- «sin precedentes en nuestro pueblo». Muchos conocían a la pareja, aunque algunos explicaban que vivían en el pueblo desde hace unos diez años, que solían verlos con los niños, especialmente a él, ya que se encontraba en paro, y los llevaba al colegio, o salía a pasear a su perro, pero poco más podían añadir sobre ellos.

Quienes les conocieron definen a María Ángeles como «una mujer dicharachera, amigable, de buen carácter y muy trabajadora», mientras que de su esposo dicen que era «un hombre callado, muy poco comunicativo y algo huraño». El padre llevaba a veces a los niños a clase en una motocicleta de su propiedad. María Ángeles trabajaba como oficiala de peluquería y era una mujer apreciada por las compañeras y las clientas, que ayer no podían creer lo sucedido. La infortunada empleada llegaba puntualmente al salón de belleza donde trabajaba cada mañana. Menos la de ayer. Cuando supieron lo que había pasado, sus compañeras y clientas quedaron consternadas.

Unos vecinos muy próximos a la vivienda de los dos fallecidos en Herrera de Camargo explicaron que «era una pareja normal», que nunca habían tenido constancia de que existieran problemas de maltrato en ese hogar. De hecho, según ha podido saber este periódico, no hay referencia de denuncias anteriores.

Manifestación en Santander

Este domingo, decenas de personas se han congregado en la Plaza del Ayuntamiento, en Santander, para mostrar su repulsa por la muerte de María Ángeles, supuestamente a manos de su marido. En el acto, oganizado por la Comisión contra la Violencia de Género y presidido por una pancarta en la que podía leerse "¡Basta ya! no más violencia contra las mujeres!", se ha pedido, una vez más, el fin de la violencia machista y que ninguna mujer más muera a manos de su pareja.