11-S: La ficción después de la caída de las Torres Gemelas

La televisión se aupó como el medio que mayores lecturas alternativas trató de hacer al imaginario colectivo o al ideario trazado desde la Casa Blanca de Bush

'Turno de guardia'.
MIKEL LABASTIDAValencia

Hace unas semanas varios medios de comunicación recuperaron una secuencia inédita de 'Friends', en la que Chandler bromeaba en un aeropuerto, antes de partir de luna de miel, sobre unas bombas que transportaba en el equipaje. La mofa provocaba que los guardias de seguridad le retuviesen para someterlo a un duro interrogatorio, temiendo que se tratara de un peligroso terrorista. Todo ello, por supuesto, cubierto por una pátina de humor, que estamos hablando de 'Friends', no de '24'. El incidente formaba parte de una de las tramas previstas para la octava temporada de la serie y que servía para avanzar en la relación entre Chandler y Monica tras su boda. Pero desapareció antes del estreno de los nuevos episodios. Nunca se emitió por televisión.

Los atentados del 11 de septiembre en Nueva York contra las Torres Gemelas dejaron a la sociedad impactada e hipersensibilizada con algunos temas y en aquel momento no se iban a entender bromas con algo que había supuesto la muerte de más de 3.000 personas. Se inauguraba entonces -ya hace 14 años- la era del terror, marcada por la lucha contra el terrorismo y el exceso de celo en la seguridad. Se impuso, más que nunca, la corrección política y quedaba poco espacio para el humor y menos si resultaba corrosivo o crítico con la opinión generalizada. El clima era poco propicio para mofas, aunque proviniesen del simpar Chandler. Los espectadores tardaron años en ver aquellas secuencias. Los productores las distribuyeron un tiempo después de que la ficción llegase a su fin y pedían que se entendiesen en su contexto. Todas las precauciones eran pocas. Ahora y entonces. A 'Friends' se le cayeron separatas del guión y también la imagen de las Torres Gemelas desapareció del skyline que solía usar la serie. Y no fue algo excepcional. Por ejemplo, los icónicos rascacielos se eliminaron de la cabecera de 'Los Soprano', en donde aparecían hasta la tercera temporada reflejadas en el espejo retrovisor de Tony Soprano mientras se sobreimpresionaba el nombre de la actriz Lorraine Bracco.

Eran sólo primeros auxilios aplicados a una ciudad que se desangraba. Las series, que tanto le debían a la gran manzana, se volcaron con ella ofreciéndole tiritas, vendas, mimos y homenajes. Como quien abraza a un ser querido después de un acontecimiento traumático y le anima a seguir adelante. A eso sonaba el tributo que 'Sex in the city' le rindió en el final de la cuarta temporada, con la banda sonora de 'Desayuno con diamantes' incluida, que era una declaración de amor en toda regla.

Algunas se vieron obligadas a modificar sus tramas. Nadie hubiese entendido lo contrario. 'CSI: NY' dedicó un capítulo a narrar lo que estaban haciendo sus protagonistas cuando se produjeron los atentados. 'El ala oeste de la Casa Blanca' improvisó un episodio para tratar de exponer lo que habría ocurrido si algo similar sucediese en el país paralelo que dirigía Josiah Barlet. En 'Turno de guardia', protagonizada por bomberos y policías neoyorquinos, se incluyeron dos especiales, uno en el que se situaba a los personajes antes de producirse los ataques, y otro sobre las consecuencias más inmediatas. A títulos como 'The Shield' o 'Sin rastro', que se estrenaron un año más tarde, les resultó inevitable no 'utilizar' la tragedia en alguna de sus tramas. Otras incluso supieron aprovechar las Torres Gemelas como elemento referencial para desvelar claves de la trama, como 'Fringe', que revelaba en el final de su primera tanda de capítulos que en el universo alternativo que describía los tristemente célebres edificios no habían sido derribados.

Punto de inflexión

Más allá de la anécdota o el homenaje, ¿cambió el 11-S la ficción americana? Más que de cambio se puede hablar de influencia o de punto de inflexión. Muchos dramas que nacieron posteriormente se vieron condicionados por el nuevo clima que imperaba en la sociedad y por las inquietudes que asaltaban a la población. La televisión se aupó como el medio por excelencia que mayores lecturas alternativas trató de hacer al imaginario colectivo o al ideario trazado desde la Casa Blanca de Bush. Mucho más que el cine o la literatura (salvo contadas excepciones), que no fueron mucho más allá de la recreación lo más espectacular posible.

Y no era fácil. Como señala Concepción Cascajosa en el extraordinario libro 'Prime time', "con el país inmerso en la llamada guerra contra el terror el nivel de crítica tolerada hacia las instancias gubernamentales se limitó ostensiblemente". Pese a todo las series empezaron a destapar peros y por qués. Producciones como '24', 'Battlestar Galáctica' o incluso 'Enterprise' describieron crudamente el panorama de amenaza constante en el que vivía Occidente, y Estados Unidos en concreto. Otras partieron de las consecuencias para dar nuevos puntos de vista. 'Rescue me' reflejó como ninguna otra, a través de los bomberos que trabajaban en la calle 62 de Manhattan, la frustración de muchos profesionales de no haber podido hacer más o mejor en aquel fatídico día y no dudó en criticar en ocasiones la versiones oficialistas. 'Rubicon' y 'Homeland' trataron de reflejar el clima de tensión y otros traumas y ambigüedades morales que asolan a las instituciones estadounidenses tras el 11-S. Con dos ritmos muy diferentes ambas exploraban las grietas de una sociedad aparentemente unida ante el drama y se atrevían a cuestionar o discutir verdades oficiales. A 'The Leftovers', estrenada el año pasado, hay quien le buscó rápidamente la metáfora. En la ficción un 2% de la población mundial había desaparecido, aunque nadie sabía cómo. Tampoco era lo importante. Lo relevante aquí era mostrar el modo en que los que se quedan gestionan la pérdida, algo similar a lo que vivió la sociedad americana tras el 11-S. La serie de Damon Lindeloff se enmarcaba dentro de esa tendencia apocalíptica (de amenazas llegadas desde instancias desconocidas) en la que entró la producción audiovisual en los primeros años 2000 y que encontró sus mejores estandartes en 'Perdidos' o 'Los 4400', por citar algunas.

El 11-S pese a todo sigue sin digerirse del todo en la ficción catódica y falta por llegar la serie que se atreva a analizar desde todas las perspectivas un atentado que cambió la forma de vivir y de actuar en la sociedad actual.

 

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