Cuarenta años de 'Curro Jiménez'

Sancho Gracia en 'Curro Jiménez'.

La mítica serie de bandoleros descubrió a los espectadores de TVE los bellos paisajes de Andalucía. En el rodaje a los actores les pasó de todo

YOLANDA VEIGA

Están a punto de cumplirse cuarenta años de la emisión de 'Curro Jiménez'. En realidad es el año que viene pero da igual. La serie de los bandoleros de TVE ha adquirido la categoría de clásico y está disponible en la web de la cadena pública, los cuarenta capítulos, que se emitieron en tres temporadas distintas. Su protagonista, el desaparecido Sancho Gracia, descubría para el excelente documental 'España en serie', que emitió Canal+, en qué residió el éxito de aquella ficción de la España de la Transición: "El espectador necesitaba ver a un personaje en mitad del campo que hablase de libertad. Éramos los 'spanish' Robin Hood", recordaba el intérprete, y rescataba alguna de las frases de su personaje, como ésta: "El absolutismo es injusto, oprime a los débiles, calla la voz del pueblo, solo favorece a los nobles y a los caciques, no a la gente".

El inolvidable Algarrobo, interpretado por el grandísimo actor Álvaro de Luna fue otro de los personajes de importancia capital. De Luna se acuerda y se ríe de aquellos rodajes, en un momento en el que la ficción española todavía era un género inicial pero también una ventana al mundo. "'Curro Jiménez' fue un 'boom', gustó mucho. Era la primera vez que se retrataban caballos de aquella manera, nadie sabía que Andalucía tenía montañas, olivares, cosas espectaculares, como la entrada del mar en Huelva... Pero creo que lo que más gustaba eran los caballos. Cuatro caballos galopando sudados son la leche, era muy bonito. Un amigo valenciano al que le gustaba la serie y era muy divertido, me dijo: 'Está muy bien, a pesar de tanta luchita con los franceses. Aunque, eso sí, hay una cosa que es una gilipollez. ¿Dónde se ha visto que el protagonista, un bandolero, vaya en un caballo blanco? ¿Cómo va a ir el malo por la noche por la serranía en caballo blanco? ¿Qué quiere, que le vea la Guardia Civil? Eso es mentira, eso no podría ser en la realidad'".

Eso no podría ser, totalmente de acuerdo, pero todo lo que salía en 'Curro Jiménez' era real. No como ahora, que los actores de las ficciones modernas graban en un plató de Madrid, delante de una pared verde, y en la televisión vemos una playa de fondo, el desierto o los rascacielos de Nueva York. "Durante la grabación de la serie tuvimos muchos momentos divertidos. Un día, en Ronda, bajábamos galopando entre olivos, cosa dificilísima porque tienen unas raíces muy grandes. Era una escena con la diligencia. Y en un momento determinado salía Pepe Sancho por un lado, Sancho Gracia con el caballo blanco por otro y yo, pendiente de lo hiciera Sancho. Él saltaba de caballo a caballo. Yo tenía que subir al pescante y Pepe se acercaba por detrás y se agarraba al animal. Yo miraba al pie del pescante y a la rueda de la diligencia, que me llegaba muy alto, y pensaba: 'Como no ponga bien la pierna me quedo sin ella'. Aunque el mío era un papel de valiente, tenía un miedo horroroso. Íbamos detrás de la diligencia, puse un pie en el pescante y entonces ya me quedé más tranquilo, de ahí no me podía caer. Entonces el caballo se fue solo y yo, feliz allí subido porque había logrado no matarme. Teníamos que continuar la escena cuando, de pronto, veo que por donde bajábamos sube un tío con boina en su coche y se oye: '¡cooooooorten!'. En un ataque de ira, después de lo que me había costado subirme a la diligencia, le digo: '¿Se puede saber qué cojones hace usted ahí?'. Y el hombre, tan tranquilo, me responde: 'Eso digo yo, que soy el dueño de la finca'. Ja, ja, ja. No habíamos pedido permiso y tenía toda la razón".