El cine fantástico de la Guerra Fría

La década de los 50 dejó numerosas películas sobre seres mutantes, invasiones alienígenas o terribles experimentos científicos, pero que en realidad hablaban del peligro rojo

El cine fantástico de la Guerra Fría
BOQUERINI

Dice Guillermo de Toro que "la fantasía no es un escape sino una ventana. Su propósito es interpretar la realidad, no huir de ella". El éxito de 'La forma del agua' pone de actualidad el cine fantástico producido por Hollywood durante la Guerra Fría, sobre todo durante la década de los 50. Películas sobre seres mutantes, invasiones alienígenas o terribles experimentos científicos, pero que en realidad hablaban del peligro rojo, de una posible invasión de la Unión Soviética o de cómo los comunistas se habían infiltrado en la sociedad estadounidense y de cómo se preparaban para, mediante ingenios diabólicos, doblegar la voluntad del pacífico pueblo americano.

Películas como ‘El enigma de otro mundo’ o ‘Ultimatum a la Tierra’, de 1951, ‘La guerra de los mundos’, ‘Invasores de Marte’ o ‘Vinieron del espacio exterior’, de 1953, ‘La mujer y el monstruo’ o ‘La humanidad en peligro’ (1954), ‘Tarántula’ (1955), ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’, 'Planeta prohibido’ o ‘La Tierra contra los platillos volantes’, de 1956, ‘El increíble hombre menguante’ de 1957, ‘La mosca’ y ‘El ataque de la mujer de 50 pies’, de 1958 o, la que sirve como colofón a esta serie, que más que fantástica es una comedia, ‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’, rodada por Stanley Kubrick en 1964.

Enigmas de otro mundo

Se considera a George Méliès con su ‘Viaje a la Luna’ como el gran creador de la ciencia ficción, pero fue tras la II Guerra Mundial, en los años 50, cuando Hollywood se empieza a tomar en serio el tema, y las pantallas se ven invadidas por un gran número de películas de serie B, muy bien hechas, con asombrosos efectos especiales para su época, con una factura muy sólida, que colaboran a popularizar ampliamente el género.

La primera, cronológicamente, de las películas sobre alienígenas fue la dirigida por Robert Wise ‘Ultimátum a la Tierra’ (1951), el primer contacto cinematográfico con alienígenas narrado de una forma adulta. Un platillo volante aterriza en Washington. Klaatu, su único tripulante, trae un mensaje muy claro: la Tierra, con sus experimentos atómicos, está poniendo en peligro la seguridad del universo. Una fábula sobre el buen alienígena, que abriría un camino al género.

En el polo opuesto, ‘La guerra de los mundos’ (Byron Haskin, 1952), adaptación de la novela de H.G Wells, donde los alienígenas, en este caso los marcianos, son unos repelentes bichos invasores, dispuestos a acabar con cualquier señal de civilización sobre la Tierra. En estas historias de vidas de otros mundos, destaca también `Planeta prohibido’ (Fred M. Wilcox, 1956), donde son los humanos los que viajan a un lejano planeta. Es una película que muestra la humanización de las máquinas, en especial el robot Robbie, un personaje que permanece como un clásico.

Los monstruos mutantes

En los años 50, la URSS había alcanzado ya el nivel de potencia nuclear y plantaba cara a los Estados Unidos. Las pruebas nucleares de ambas potencias fueron utilizadas por el cine para advertir que de aquello no podía salir nada bueno. Japón, que había sufrido en su suelo las dos bombas atómicas que pusieron fin a la II Guerra Mundial, sería el primer país en hacer películas sobre monstruos surgidos por mutaciones atómicas, pero fue Hollywood quien hizo la película definitiva del género, ‘La humanidad en peligro’ (1954), sobre unas gigantes hormigas mutantes que asolan una zona de Nuevo México en las que se habían llevado a cabo experimentos nucleares. La película es muy interesante porque no es un héroe individual quien lucha contra los monstruos sino que son los científicos, estudiando meticulosamente el comportamiento de las hormigas, los que acaban con estos mutantes. Todo ello con un evidente didactismo.

También en este aspecto de insectos mutantes, destacan ‘Tarántula’ (Jack Arnold, 1955) y ‘La mosca’ (Kurt Neumannm 1958) en la que se entrecruzan genes de un humano y una mosca. Y también se podría incluir en este apartado de monstruos, ‘La mujer y el monstruo’ (Jack Arnold, 1954), precedente de la recientemente oscarizada ‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro.

El enemigo infiltrado

De todo el cine fantástico de la Guerra Fría, la película más representativa del peligro comunista capaz de apoderarse de la mente de pacíficos ciudadanos americanos e infiltrarse entre ellos, es ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (Donald Siegel, 1956). En una pequeña población americana, el comportamiento de algunas personas cambia de tal manera que causa estupor e incluso miedo entre sus parientes y amigos. Algo misterioso y siniestro, una especie de planta gigante con sus tentáculos ha descendido sobre el lugar y se ha apoderado de algunos de sus ciudadanos. Sus cuerpos y sus rasgos físicos no cambian, pero su personalidad se ha vuelto fría y sin emociones, son otras personas en sus cuerpos de siempre.

Sería Stanley Kubrick quien de alguna manera puso fin a estas paranoias anticomunistas con una divertida, irónica y ácida sátira de la guerra fría y de la carrera nuclear en donde el cineasta hace su apuesta sobre la forma absurda en torno a cómo se puede desencadenar una Tercera Guerra Mundial y a cómo los propios norteamericanos pueden provocar el fin del mundo sin intervención alguna del bloque soviético. ‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’, de 1964, no encajaría en lo considerado como una película claramente fantástica, pero puede provocar que se nos hiele la risa ante la estupidez humana.