Andrew Garfield: «La fama es una contradicción difícil de aceptar»

Andrew Garfield, en una escena de la película./
Andrew Garfield, en una escena de la película.

El intérprete da vida a un milenial neurótico que vive creando teorías conspirativas en 'Lo que esconde Silver Lake'

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

La nueva película de David Robert Mitchell, 'Lo que esconde Silver Lake', utiliza Los Ángeles como marco para infiltrarse en la mente de una juventud consumida por la hiperactividad. El protagonista es Sam, un milenial neurótico, plagado de inseguridades e incapaz de madurar. El joven vive, como gran parte de su generación, creando teorías conspirativas y jugando videojuegos. Para interpretar a su protagonista el realizador escogió a Andrew Garfield, un actor que ha construido su carrera precisamente dando vida a jóvenes más bien vulnerables. Ahora en pleno proceso de experimentación personal, Garfield se mete en la piel de un tipo que espía a sus vecinos y no tiene éxito alguno con las mujeres. En Los Ángeles, durante el festival de la ciudad, el intérprete, que por ahora prefiere las películas independientes al bullicio del cine comercial, presentó la película. A sus 36 años, Garfield busca personajes que reten su intelecto: ha interpretado a Spider-Man, a un misionero, a un gurú de la tecnología y, en esta ocasión, a un milenial sin rumbo. Además acaba de conseguir un premio Tony (los galardones de teatro) por su brillante papel en la producción 'Angels in América'.

–Sam representa a muchos jóvenes de hoy, cargados de sueños y obsesiones.

–Sus vidas son, en realidad, parte de la ficción que están consumiendo. La información que ha recogido la mente de Sam no tiene mucho significado aunque, para él, cada símbolo y cada imagen de la cultura pop forman parte de una conspiración que, considera, debe decodificar. Es un joven desilusionado, obsesionado con lo que ocurre en el exterior porque se niega a examinarse interiormente. La cinta me recuerda a películas como 'Cuenta conmigo' (Rob Reiner, 1986) o al cine de David Lynch.

–De hecho, David Lynch y Tom Pychon forman parte del homenaje que se hace a Los Ángeles en el filme.

–Sí. Como si Lynch se hubiera encontrado con 'Los Goonies'. Es un pastel muy sabroso. Yo quiero que la gente vea la película y se haga preguntas. Creo que la narración de la película provoca muchas preguntas. Yo no pude dejar de leer el guion cuando lo leí por primera vez. Es una historia muy interesante porque su mente puede ser real, él puede estar destinado a esa existencia. Creo que hay que cuestionarse la realidad.

–¿Qué le motiva a aventurarse en personajes como Sam?

–Lo bueno de mi trabajo es que me permite investigar en la personalidad de mis personajes. Puedo explorar lo que significa ser un ser humano, lo que nos define. Trato de elegir papeles distintos a mí, que me lleven a vivir otras vidas. Cuanto más profunda es la brecha entre ficción y realidad más me divierto con la actuación.

–¿Encadena personajes según vienen o busca personalidades con las que experimentar?

–Todavía no puedo permitirme el lujo de elegir lo que yo quiero. Escojo dentro de lo que me ofrecen. Me gustan todos los personajes que he interpretado, cada uno me ha servido de experiencia para llegar al siguiente. Cada película que he hecho ha sido la lección que necesitaba. Eso es la creatividad: una búsqueda constante. Para mí es importante fortalecer mi confianza como interprete, descubrir de lo que puedo ser capaz.

–Colaborar con David Robert Mitchell contribuyó a su redescubrimiento.

–Por supuesto. Cada vez que trabajo con un director diferente, aprendo algo nuevo. Si hay algo que me gustó de David es su capacidad para adaptarse, para crear el ambiente preciso. Tiene muchísimo talento. La combinación de comedia, crimen y drama hace que la película no se parezca a nada de lo que hemos visto hasta ahora.

–Ha dejado de ser un perfeccionista.

–He aprendido que la perfección no existe, el mejor trabajo surge de admitir los errores. Aunque admito mi entrega total a cada personaje, no soy de los que persiguen el éxito fácil.

–Quiere decir que no busca la fama al precio que sea.

–Algo así. No me mal interprete, soy actor y me gusta la atención que genera mi profesión. Lo que intento es no definirme como una celebridad, una imagen vacía sin contenido. Yo no busco alimentar mi ego, sino mi curiosidad creativa. La fama es una contradicción muy difícil de aceptar. Partiendo de esa idea, mi timidez acepta la fama unos días mejor que otros.

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