Anna Paquin: «Tengo un radar para saber quién está conmigo por interés»

Anna Paquin en 'El secreto de las abejas'.

«Cuando en esta profesión consigues pronto el éxito, te pasas el tiempo demostrando que nadie te lo regaló», confiesa la actriz de 'El piano', que en 'El secreto de las abejas' se enamora de una mujer en la Escocia de los años 50

MARÍA ESTÉVEZToronto

Ha pasado un tiempo desde que vimos a Anna Paquin (Winnipeg, Canadá, 1982) por ultima vez en las pantallas de cine. Es cierto que aparecía peleando contra vampiros en la serie de televisión 'True Blood', pero los fans de 'El piano' deseaban verla en una película con sustancia. Paquin es de esas actrices que construyó su éxito muy pronto, siendo la segunda mujer más joven en ganar un Oscar por la cinta de Jane Campion. Sin embargo, su carrera entró en un camino episódico que nos permite verla muy de vez en cuando.

Su nueva película es 'El secreto de las abejas', un drama en el que dos mujeres se enamoran en la Escocia rural de los años 50 y pagan por ello. La cinta se estrenó con buenas criticas en el Festival de Toronto y supone el regreso de Paquin, dando vida a la doctora Jean Markham, un personaje complejo. Basada en la novela de la autora británica Fiona Shaw, la cinta está dirigida por Annabel Jankel.

La doctora Jean Markham (Anna Paquin) vuelve a la ciudad que abandonó de adolescente para hacerse cargo de la consulta de su difunto padre. Cuando el pequeño Charlie (Gregor Selkirk) tiene una pelea en el patio del colegio y va a su consulta, ella le invita a ver las colmenas de su jardín y contarle sus secretos a las abejas, como hacía de pequeña. Cuando Lydia (Holliday Grainger), la madre del niño, conoce a la médico, no puede evitar sentirse atraída por ella de una manera que nunca hubiera imaginado…

- Una película donde las abejas son protagonistas.

-Rodamos la película en Escocia, un país precioso donde llueve constantemente, incluso en verano. Hubo algunas escenas en las que necesitábamos abejas y obviamente no había forma de encontrarlas. Nuestro elenco de abejas fue el más difícil, nos costó trabajar con ellas porque no aparecían cuando las necesitábamos. No salían de su tráiler. Las abejas son las compañeras de trabajo más complicadas con las que me ha tocado actuar en una película.

-Hay mucha complicidad entre los personajes. ¿Ocurrió lo mismo con las actrices protagonistas?

-Annabel y yo hablamos mucho antes de comenzar a grabar porque tuvimos dos semanas de ensayos para preparar los personajes. Durante ese tiempo aprendimos a comunicarnos entre nosotras, creamos nuestro propio lenguaje corporal para aventurarnos en el viaje de interpretar a estas dos desconocidas que se enamoran. Creamos la confianza para expresarlas tal y como ellas eran.

-¿Cómo se construye un lenguaje corporal para dos personajes?

-Hay varias escenas de baile entre ellas y contamos con un coreógrafo extraordinario que nos enseñó a alimentarnos de los movimientos corporales de la otra, es lenguaje corporal, energía y entendimiento al mismo tiempo. Parece tonto al principio, pero luego, según vas aprendiendo, nos ayudó a soltarnos y a conocernos íntimamente. La interpretación requiere siempre que conozcas a los actores con quienes colaboras para construir esa confianza necesaria y poder hacer cosas extrañas sin sentirte insegura.

-Imagino que es un alivio interpretar una historia de amor donde ninguno de los personajes acaba suicidándose.

-Obviamente sí, pero lo importante era que tuviera un final real, porque si realmente amas a alguien lo liberas. Incluso aunque en aquella época una relación entre dos mujeres no era algo posible, ellas consiguen liberar su amor. Eso era muy importante para mí.

-Este filme tiene escenas muy complicadas.

-Y muy incómodas de grabar, no voy a mentirte. Por supuesto es una interpretación y nada horrible está pasando a tu alrededor, pero algunos detalles del rodaje se quedan contigo. Tampoco son agradables algunas situaciones físicas y no necesariamente te desprendes de esas sensaciones una vez que dicen corten y te vas a casa.

-¿Se parece en algo a su personaje?

-Yo soy mucho más independiente que ella. Tengo además un buen radar para adivinar quién está conmigo por interés.

-Estuvo varios años rodando 'True Blood'. ¿Tiene intención de regresar a la televisión?

-Rodar una serie de televisión te obliga a vivir durante varios años con un personaje y entender su evolución. No se trata de rodar un papel durante unos meses como se hace en el cine, ni de vivir en el momento, uno no se despide y se olvida. En la televisión hay que estar seguro de todo lo que se hace, porque en cada episodio se explora más y más el personaje. Prefiero, por un tiempo, dedicarme únicamente al cine.

Anna Paquin en 'El secreto de las abejas'.
Anna Paquin en 'El secreto de las abejas'.

-Empezó muy pronto a trabajar. ¿Cómo consiguió encontrar su camino sin sucumbir a la presión de la industria? Basta ver lo que ha ocurrido con otras actrices infantiles...

-No le he permitido nunca a nadie que me diga lo que tengo que hacer. No soy antipática, ni grosera, pero sé cómo cuidar de mí misma sin caer en la tentación de vivir el exagerado momento del éxito. Hay mucha gente que se queda en los márgenes de esta industria y terminan creyéndoselo demasiado. Hay que ser humilde, porque la competencia es feroz. Cuando alguien te dice que eres la mejor, no hay que creérselo nunca. Eso no es real. Esos momentos no duran mucho y, si te lo crees, te vas a llevar una gran decepción cuando dejes de ser el sabor del mes. Yo he aprendido a apreciar las cosas que me importan y a dejar a un lado la superficialidad.

-¿Cómo ha conseguido esa humildad?

-Supongo que tiene que ver con la manera en que fui educada. Yo trato de hacer mi trabajo lo mejor posible, ser profesional e íntegra. No quiero que nadie tenga razones para hablar mal de mí. Cuando en esta profesión consigues pronto el éxito, te pasas el tiempo demostrando que nadie te lo regaló.

-Usted habla abiertamente de sexo y da su opinión sin importarle lo que piensan los demás. Esta película demuestra su cercanía a la libertad sexual.

-La respuesta que me dan mis fans cuando me encuentro con ellos es siempre positiva. Pero es cierto que hay gente que encuentra más seguro criticar de forma anónima desde internet. Aquellos que me juzgan en blogs o en páginas de internet no me interesan. No los leo ni los sigo. Me da igual lo que digan, porque son incapaces de dar la cara.

-¿Se siente cómoda a la hora de desnudarse frente a la cámara?

-Es algo que he hecho muchas veces en mi carrera. Yo no me describiría como una actriz que trabaja en proyectos dedicados a los jóvenes, nunca he tenido un gusto conservador en ese aspecto.

-¿Qué le inspira en su trabajo?

-Nada en particular, aunque normalmente me dejo inspirar por la gente con quien trabajo. Me inspira la creatividad de mis compañeros, de los directores y guionistas. Yo trato de dar lo mejor de mí en cada proyecto porque no quiero defraudar a nadie. Me gusta la idea de contar historias, sea en la televisión, el cine o el teatro. Emocionalmente invierto tiempo en cada personaje porque sé que de ese modo el público puede conectar también con ellos.