'Cafarnáum', el niño que denunció a sus padres por haber nacido

Un fotograma de 'Cafarnáum'.

Nadine Labaki filma y se encarga del guión de una excelsa fábula contemporánea que plantea un tema peliagudo: el niño protagonista demanda a sus progenitores por haberle traído al mundo

Borja Crespo
BORJA CRESPO

La ristra de premios y nominaciones a galardones de peso que lleva a sus espaldas 'Cafarnáum' debería ser razón más que suficiente para que el personal acudiese en masa a las salas a disfrutar con este drama rodado en Líbano, pero la gran audiencia suele rehuir de las historias que aúnan infancia, pobreza y denuncia. Esperemos que no sea el caso porque puede llevarse a finales de mes el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, tras conseguir el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Nadine Labaki filma y se encarga del guión de una excelsa fábula contemporánea que plantea un tema peliagudo: el niño protagonista demanda a sus padres por haberle traído al mundo. Una premisa que, por sí misma, ya genera suspicacias, bien llevada por una cineasta dotada de una generosa sensibilidad que ya deleitó al espectador abierto de miras con las estupendas '¿Y ahora adónde vamos?' y 'Caramel'. El cine crítico con la sociedad y el devenir de la civilización también puede ser entretenido. «En mis películas siempre siento la necesidad de cuestionar el sistema preestablecido y sus contradicciones, incluso para imaginar sistemas alternativos», defiende Labaki. «La batalla del chico protagonista, cuyos padres no han cumplido con su obligación, representa el grito de todos aquellos que nuestro sistema deja de lado. Una acusación universal vista a través de unos ojos inocentes». Mirada burguesa, quizás. Necesaria, también. Vivimos tiempos en los que muchos necesitan un trozo de papel para demostrar su existencia, y puede dejar de ser válido por el capricho de alguien. Tiempos del miedo al otro. «Para mí el cine es un medio que sirve para poner en cuestión lo que me rodea, a mí misma, ofreciendo mi punto de vista sobre el mundo en el que vivo», continúa la aplaudida directora. «A pesar de que en mis películas, 'Cafarnaúm' en particular, describo una realidad inquietante y cruda, soy profundamente idealista en la medida en que creo en el poder del cine. Estoy convencida de que las películas pueden, a falta de cambiar las cosas, al menos ayudar a abrir un debate o para hacer que la gente piense». Ojalá.

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