'La casa de Jack', de Lars Von Trier, desata expectación y polémica

Matt Dillon encarna en esta película a un asesino en serie.

Matt Dillon se pone en la piel de un asesino en serie entre las décadas de los setenta y los ochenta, en una película llena de sadismo y violencia que no hay que tomarse muy en serio

Boquerini .
BOQUERINI .

El estreno español de 'The House That Jack Built' ('La casa de Jack' será su título español), del controvertido director danés Lars Von Trier, ha sido la película del lunes en el Festival de Sitges. Sabido es que el director no sale de Dinamarca ni para rodar (a pesar de que aquí la acción se sitúa en el estado de Washington), a lo más viaja a Cannes para lanzar algún exabrupto, por lo que la presentación en Sitges ha estado huérfana. Pero, como se preveía, la película ha levantado expectación primero y polémica después.

Protagonizada por Matt Dillon, Bruno Ganz, Uma Thurman, Siobhan Fallon Hogan, y Sofie Grabol, es la historia de un asesino en serie que se desarrolla a lo largo de doce años, entre las décadas de los 70 y los 80, dividida en cinco capítulos, denominados 'incidentes' y un epílogo. La película sigue a Jack (Matt Dillon), que viaja en una furgoneta por carreteras despobladas del estado de Washington, mostrando los asesinatos a mujeres que marcarán su evolución como asesino en serie. Su pasión es la violencia, su vicio el detallismo obsesivo. Escrupuloso y brutal, obsesionado por la limpieza y por no dejar ni una mácula de sangre en los lugares de sus crímenes, va guardando los cuerpos de sus víctimas en un refrigerador. La historia se vive desde el punto de vista de Jack, quien considera que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma. A la vez se va construyendo una casa de madera -es ingeniero y está obsesionado con la arquitectura- que será la ilusión de su vida. Para saber si esa casa será la del título del filme hay que esperar los 155 minutos que dura la película, coproducida entre Dinamarca, Suecia, Francia y Alemania.

Humor y sadismo

Lars Von Trier no escatima sangre -aplaudida por los espectadores en busca de una cierta complicidad y como liberación a la brutalidad de las escenas- y se mete en la mente del asesino. Va relatando parsimoniosamente en off sus crímenes, sus reflexiones filosóficas y sus justificaciones a un interlocutor que no aparecerá en imagen hasta la última parte y que bien puede funcionar como la voz de su conciencia. Se van alternando escenas terribles, sádicas y crueles con otras en las que no pasa nada, que incluso contienen sus puntos de humor, como la obsesión del personaje por limpiar la sangre. Esta descompensación es lo más débil del filme del que no hay que tomarse nada demasiado en serio. Lo mejor está en 'pulcro' trabajo de Matt Dillon como un hombre apocado y que adopta sobre la marcha diferentes personajes frente a sus víctimas, saliendo siempre airoso. Una película que sin ser enteramente de terror, sí que posee muchos elementos del género que, para verla en las pantallas españolas habrá que esperar a febrero.

Tres fotogramas de la cinta de Lars Von Trier.

'Animal', de Armando Bo

También ha tenido su interés 'Animal', una coproducción entre Argentina y España, dirigida por Armando Bo (guionista de 'Biutiful' y 'Birdman') y protagonizada por un inmenso Guillermo Francella. La historia de un hombre, profesional brillante y padre de una familia feliz, que tras un problema renal, necesitará un trasplante. Apuntado en una interminable lista de espera, intentará comprarle un riñón a un joven desocupado y violento que no cree en ninguna regla. Este hombre deberá su forma de entender la vida para seguir su propio instinto animal y enfrentarse al que quiere venderle un riñón a cambio de su confortable casa de dos plantas. Todo un descenso a los infiernos.