¿Cine o circo? Cuando el espectáculo está en el patio de butacas

La Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, la Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid, la FKM de La Coruña o Trash entre amigos son solo algunas posibilidades de ver películas de una forma diferente

La representación de 'The Rocky Horror Picture Show', con la película de fondo./Alfredo Aguilar Rubio
La representación de 'The Rocky Horror Picture Show', con la película de fondo. / Alfredo Aguilar Rubio
Borja Crespo
BORJA CRESPO

En el patio de butacas del Teatro Principal de San Sebastián suele montarse una curiosa atmósfera durante la Semana de Cine Fantástico y de Terror, como se ha podido comprobar hace apenas unos días en su última edición. El ambiente, seña de identidad del festival, no es recibido con la misma algarabía de antaño por el grueso de la audiencia. Quizás los nuevos espectadores, el público ocasional, entra a la sala sin saber lo que se va a encontrar tras comprar la entrada y se sorprende sobremanera, a veces para bien y otras para mal. Si la película no gusta, o resulta ridícula, la gente participa con comentarios a voz en grito, aplausos o pataleos. Se sueltan chistes no siempre graciosos, pero, indudablemente, la interacción forma parte de la personalidad del evento desde hace casi seis lustros. «Es una experiencia que en sus mejores momentos compararía a un concierto de rock, y con la ayuda del bar abierto, por supuesto», resalta el director del certamen, Josemi Beltrán. «Realmente no estamos inventando nada que ya no estuviera inventado, pero sí es necesario recordarlo a esas nuevas generaciones para las que la sala de cine ya no es una prioridad de ocio ni la forma prioritaria de consumir audiovisual. Tampoco creo que esto suponga que las salas siempre tengan que ser una juerga, porque no vale para todo tipo de películas, pero sí tenemos que conseguir que se viva como algo especial, con ilusión, como un acontecimiento». Es parte fundamental de su idiosincrasia, sobre todo ahora que podemos acceder a material audiovisual de toda índole con mayor facilidad, más allá de la cartelera, pudiendo elegir con más libertad cuándo y cómo queremos devorar cine.

En la 29ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde los teléfonos móviles están en silencio y apenas se ven hiriendo la oscuridad -cabe recalcar el detalle-, no ha salido bien parada por los comentarios en voz alta una propuesta de culto instantáneo a reivindicar como 'Mandy', uno de los grandes estrenos de este fin de semana, pero otros pases fiesteros han elevado películas que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas, como 'What Keeps You Alive' o 'The Dark', añadiendo diversión a una proyección que respeta los valores fundamentales de la creatividad, a pesar del estruendo.

Disfraces y algarabía en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.
Disfraces y algarabía en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. / José Mari López

Algunos títulos son alabados con una verborrea desbocada que subraya momentos álgidos. Una apuesta como 'One Cut for the Dead', premio del público en el certamen donostiarra, crece en un entorno como el que propicia el descrito, pero no hay que obviar que a estas alturas el famoso espíritu de la Semana de Terror, otrora signo de distinción, despierta filias y fobias. En la Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid, por ejemplo, hay dos salas proyectando la misma película, una en la que se ruega silencio absoluto y otra, llamada «la de la mandanga», en la cual se permite la participación de la audiencia sin filtros. Este año la inauguración del evento con la absurda 'Un pliegue en el tiempo'fue una auténtica fiesta. La película, un despropósito apadrinado por Disney, lo merecía.

La Semana de Terror no está sola en esta idea de fusionar cine y circo, como en los comienzos del séptimo arte, aunque algunos ambientes son más duros que otros. Estrenar un cortometraje en el Marató de Cinema Fantàstic i de Terror de Cotxeres de Santssupone jugarse la autoestima. No hay piedad con el griterío, sea una puesta fallida o una obra maestra. En el FKM de La Coruña, antes Freakemacine, tiene lugar la Video-Regueifa, un duelo de videoplaylists en el que dos invitados preparan una selección de vídeos alrededor de un tema propuesto. Los ponentes proyectan las piezas de forma alternada, como en un combate por asaltos, y los comentan ante un público desatado provisto de carracas que agitan dependiendo de la acogida del show. La Monstrua de Cine Chungo se celebra en Rivas-Vaciamadrid. Entregada a las producciones de dudosa catadura, auspiciada por el recomendable podcast de cultura popular Campamento Krypton, se alinea con otras iniciativas con similar filosofía como el festival CutreCon, cuya programación ya ha sido anunciada para el próximo enero. Entre otras delicias que poder vitorear en su octava edición en la capital habrá un maratón de películas de simios gigantes, denominado Kongatón, con títulos impagables como 'Queen Kong' o el psicotrónico filme nipón 'El Apocalipsis del Planeta de los Simios'.

La web de cine y desvaríos Cinecutre.com está detrás de la CutreCon. Responsables a su vez de la distribuidora Trash-O-Rama, especializada en cine casposo, también organizan sesiones muy especiales como VHZ: La cara Z del blockbuster. «Mezcla monólogos, presentaciones de trailers, monográficos... Lo especial está en el ambiente de juerga que se genera», explica Vera Montessori, presentadora habitual de la iniciativa. «Es un espectáculo participativo en el que el público comparte todo lo que se le ocurre. Mi papel es de maestra de ceremonias, me encargo de calentar al publico con algo relacionado con la temática de la película que se pone después». Pueden emparentarse con CineBasura, programa emitido en su día por Movistar+, a veces grabado en directo en festivales varios, que dio lugar a 'CineBasura: La peli', una comedia gamberra, perpetrada entre amiguetes con un presupuesto (casi) inexistente, que apunta a las películas más delirantes imaginables y a los fans fatales.

Trash entre amigos

Hay iniciativas que se radicalizan con la idea de unir cine y verbena con resultados peculiares, como Trash entre amigos, una sesión golfa que deviene un acto festivo esperpéntico. Es un singular ejercicio de amor al buen cine malo, con el divulgador Señor Ausente, el crítico Rubén Lardín, el teórico Raúl Minchinela y el cineasta Nacho Vigalondo como maestros de ceremonia, pasándose el micrófono para poner comentarios en off a cult-movies tan entrañables como horripilantes. Es el equivalente a tuitear chistes siguiendo un hashtag mientras ves un programa tonto en televisión, como sentarte con los colegas en el sofá de casa a ver una cinta grotesca, la auténtica fiesta del cine.

Esta apología bolinga de los audiocomentarios del DVD inició su andadura en junio de 2009. «Hubo gente que se quedó sin poder entrar, pese a que nadie, incluidos los organizadores, sabían qué era lo que iba a pasar», según cuenta Minchinela, líder espiritual del ritual. No saber qué va a ocurrir es parte del juego. «Tenemos pendiente hacer una sesión con una película de prestigio absoluto, como 'El silencio de los corderos' o 'Rashomon'», espeta Vigalondo, aficionado al desbarre encima y delante de un escenario, frente o detrás de las cámaras. Por supuesto, este concepto cinéfago no es plato para todos los gustos. «La propuesta de Trash entre amigos, al igual que otras similares que se llevan mucho en nuestro país, me parecen ofensivas y ridículas», indica Diego López, uno de los programadores básicos del festival de Sitges. «Que unos amigos, que además se creen graciosos, se reúnan en una sala a despotricar y reírse durante la proyección de una película por la cara es insultante, y más cuando se consideran cinéfilos».

Science Fiction, Double Feature

A la espera de que algún día se anuncie un Trash entre amigos con una película del propio Vigalondo, cabe citar como conclusión un ejemplo que atiende al espíritu de la Semana de Terror donostiarra, el fenómeno fan creado en torno a 'The Rocky Horror Picture Show', un filme de referencia que ha dado pie a un show indispensable con proyección y participación del público. La película musical se proyecta de fondo en versión original subtitulada y el público forma parte del espectáculo desde el principio. A veces un grupo teatral ayuda a crear ambiente animando a todo el auditorio. Con la entrada se reparte un kit de supervivencia con diversos elementos que se utilizan en vivo y en directo, como arroz para lanzar al aire cuando los protagonistas están de boda. El formato Sing-Along explota igualmente la implicación de la audiencia. Las sesiones consisten en el visionado de películas musicales con las canciones de su banda sonora convenientemente subtituladas, como si fuera un karaoke. Varios animadores enseñan las coreografías, recuerdan las letras y cantan los temas. Toda una experiencia.

«Recuerdo en Nueva York proyecciones en el West Village de cortos animados de la Warner donde el público recitaba los diálogos al alimón y cantaba las canciones en comandita», subraya Minchinela sobre el tema. «Sing Along reproduce el mismo proceso, ayudando con letras sobreimpresionadas. Quiero decir que es una puesta de largo de una convicción preexistente. Es un ritual que se ciñe hasta el compás al contenido de la cinta. Trash entre amigos es un ritual atávico donde la cinta se modifica según la gente que se encuentra en la sala. La gente responde en tiempo real a lo que sucede en pantalla, igual que en una pista de baile se responde a una canción». Otra manera de disfrutar con el maravilloso mundo del cine, siempre abierto a mil y una posibilidades.

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